martes, 22 de septiembre de 2026

Entre mitos, melodías enredadas y memoria viva: la historia de Agustín Carabajal

 

Hablar de la música de Santiago del Estero es adentrarse en un universo de patios de tierra, bombos retumbando y apellidos que se han transformado en leyenda. Si hay una familia que impera en ese mapa folclórico, esa es la de los Carabajal. En el seno de esa dinastía, la figura de Agustín Carabajal ha sobresalido por peso propio, ya que ha sido cantor, bailarín, cofundador de Los Carabajal, creador del Festival Nacional de la Chacarera y promotor de varias agrupaciones clave de la época. Con el paso del tiempo, como suele suceder con las grandes figuras populares, su periplo vital se ha ido poblando de mitos, errores de registro y narraciones orales que requerían una revisión minuciosa.

Para comprender sus andanzas musicales resulta indispensable remontarse a uno de los episodios más singulares del cancionero santiagueño. Don Andrés Chazarreta ha compuesto en su momento dos chacareras instrumentales tituladas La loretana y La chacarera del itín, las cuales poseían melodías sumamente parecidas. La confusión se ha iniciado cuando Agustín le ha puesto letra a La loretana, aunque la obra se ha difundido e inscrito popularmente bajo la denominación de Chacarera del itín. Su hijo, Jorge Luis Carabajal, ha recordado los constantes contratiempos que este enredo ha ocasionado a su madre al momento de percibir los derechos de autor debido al solapamiento de temas y partituras. En los registros oficiales han quedado asentadas 21 obras firmadas por Agustín, entre las que se incluye la autoría compartida de la célebre pieza junto a Chazarreta.

La trayectoria de Agustín ha estado marcada por acontecimientos singulares desde su propia gestación. Habiendo nacido el 14 de agosto de 1933 en La Banda, ha sido el séptimo hijo varón consecutivo del matrimonio de Don Rosario Carabajal y Doña María Luisa Paz. Por leyes y tradiciones vigentes en aquel tiempo, ha sido apadrinado por el entonces presidente de la Nación, Agustín Pedro Justo. Siendo un muchacho ha conformado un dúo con su hermano Carlos para recorrer diversos escenarios locales, hasta que ha conocido a Antonio Ramírez. En conjunto han dado vida al dúo Los Centinelas y en 1956 han emprendido el viaje hacia Buenos Aires como integrantes de la compañía de cantores y bailarines de Andrés Chazarreta.

Hacia 1959 se ha gestado una agrupación fundamental para el folclore norteño llamada Los Cantores de Salavina. Durante décadas la versión popular ha afirmado que Agustín ha sido su creador y que se ha salvado de milagro en el trágico percance automovilístico de 1963 donde han perdido la vida varios de sus integrantes. Osvaldo Duthu, único superviviente de aquel suceso, ha decidido esclarecer los hechos al cumplir casi ocho décadas de vida. Duthu ha precisado que el grupo ha sido concebido por él y su hermano Luciano en su propia vivienda, agregando que Agustín ha ingresado tiempo después por recomendación de conocidos. Además, cuando el automóvil ha volcado al regresar de una presentación en Bahía Blanca durante el mes de octubre de 1963, Agustín no ha sufrido percance alguno debido a que se ha retirado de la formación cuatro meses antes para ceder su sitio a Víctor Quinteros. Tiempo después, a modo de homenaje a los compañeros fallecidos, han fundado Las Voces de Salavina, proyecto donde Agustín ha vuelto a cantar al lado de sus hermanos Cuti y Carlos, así como de su sobrino Cali.

Posteriormente a una breve etapa de ocho meses junto a Los Manseros Santiagueños, en 1967 Agustín ha dado el paso definitivo al convocar a Carlos, a Cuti y a su sobrino Cali para fundar Los Carabajal. El propósito principal ha consistido en renovar las sonoridades tradicionales sin perder la esencia provincial. De manera paralela, ha ideado e impulsado junto a Carlos el Festival Nacional de la Chacarera, un encuentro cultural emblemático que continúa celebrándose en el Club Unión Santiago. Agustín ha fallecido el 14 de junio de 1975 en La Banda cuando contaba con apenas 41 años de edad, habiendo dejado en sus cuatro décadas de existencia composiciones imborrables como La Telesita, Pampa de los Guanacos, La rubia Moreno, Alma de reza baile y Escondido del Cachilo.

 


No hay comentarios.:

Publicar un comentario