miércoles, 30 de abril de 2025

Las Termas de Río Hondo: riqueza termal entre el desarrollo y la fragilidad

 


Las Termas de Río Hondo, ubicada en la provincia de Santiago del Estero, se consolida como uno de los centros termales más relevantes de Argentina y Sudamérica. Su recurso estrella —las aguas termales— no solo ha moldeado la identidad cultural de la ciudad, sino que también ha impulsado su economía, dinamizado su tejido social y transformado su fisonomía urbana. Sin embargo, detrás de su crecimiento turístico, se esconde una compleja tensión entre aprovechamiento y sostenibilidad.

Una ciudad forjada por el agua

El desarrollo urbano y turístico de Las Termas se basa en un sistema hidrotermal alimentado por acuíferos de origen natural, ubicados entre los 30 y 420 metros de profundidad, y caracterizados por temperaturas de hasta 57 °C. Estas aguas, mesotermales y ricas en minerales, poseen propiedades terapéuticas reconocidas incluso por la OMS, lo que dio origen al fenómeno del “turismo salud”.

Actualmente, más de 5000 pozos permiten el acceso individual al agua termal —desde hoteles hasta residencias familiares— lo que convierte a la ciudad en un caso único a nivel nacional. Esta disponibilidad, junto a una ubicación geográfica estratégica y una infraestructura de más de 14.000 plazas, la posiciona como destino predilecto del NOA.

Turismo: motor económico y social

Durante el invierno, la ciudad vive su auge: recibe hasta 150.000 turistas por temporada, con picos en julio y agosto. La mayoría proviene de Buenos Aires, Córdoba, Tucumán y Santa Fe, y más del 50 % son personas mayores de 60 años que buscan tratamientos balneoterapéuticos y tranquilidad climática. El turismo genera un fuerte movimiento económico en servicios, hotelería, comercio y artesanías, y emplea a miles de trabajadores, aunque el 82,5 % lo hace de forma transitoria.

Sin embargo, fuera de temporada, la ciudad entra en una pausa. Hoteles, locales comerciales y restaurantes cierran, y muchos jóvenes migran hacia otras regiones en busca de empleo. La estacionalidad, por tanto, plantea un desafío estructural.

¿Crecimiento sin límites?

El aprovechamiento intensivo del recurso hidrotermal ha provocado un descenso constante en los niveles piezométricos de los acuíferos y la mezcla de aguas de distintas calidades, lo que pone en riesgo su pureza y sostenibilidad. Este uso indiscriminado se agudiza en temporada alta, cuando se consumen hasta 2 hectómetros cúbicos de agua termal, generando presiones sobre un recurso que, aunque renovable, tiene límites.

"Evolución del consumo de agua termal por temporada (en hectómetros cúbicos)"

Fuente: Estimaciones del estudio de Osvaldo Santillán, 2005.

Entre el esplendor y la advertencia

Según el modelo de evolución turística de Chadefaud, Las Termas atraviesa su fase de madurez, pero corre el riesgo de ingresar en la de obsolescencia si no se gestionan adecuadamente sus recursos. La ciudad enfrenta hoy una encrucijada: o se encamina hacia una mutación sustentable, integrando el turismo con políticas ambientales de largo plazo, o ve erosionado su principal atractivo.

Hacia un modelo sostenible

El documento concluye con un llamado claro: es imprescindible una gestión ambiental integral y una conciencia colectiva que preserve el patrimonio natural y cultural de Las Termas de Río Hondo. Solo así podrá sostenerse como destino turístico de excelencia sin comprometer el legado para las futuras generaciones.

Fuente: El Turismo y el recurso hidrotermal en la ciudad de Las Termas de Río Hondo

Autor: Lic. Osvaldo Santillán


martes, 29 de abril de 2025

Santiago del Estero: Una historia de esplendor, olvido y resiliencia

 


Santiago del Estero, la ciudad madre de ciudades, guarda en su silencio ancestral una historia tan rica como paradójica. Fundada en el siglo XVI por Núñez de Prado, esta provincia argentina no solo fue cuna de la colonización hispánica en el noroeste, sino también centro espiritual, educativo y productivo durante siglos. Su legado, sin embargo, ha sido a menudo olvidado por el resto del país.

Grandeza en tierra árida

A pesar de un paisaje aparentemente sin relieve, Santiago floreció en la colonia: fue sede del primer obispado del Tucumán, de la primera catedral, del primer seminario y de una avanzada red educativa y religiosa. Sus estancias producían desde carne y cueros hasta tejidos de algodón y jabones, abasteciendo a una región entera. La agricultura, la ganadería y los obrajes marcaron el inicio de una economía pujante sostenida por la mano de obra indígena y, luego, afrodescendiente.

Decadencia impuesta

Pero el esplendor se desmoronó. En 1699, el traslado del obispado a Córdoba fue el primer golpe institucional. Le siguieron el éxodo de sus recursos humanos y naturales, y el abandono sistemático por parte del poder central. La expulsión de los jesuitas en 1767 significó la pérdida de estructuras sociales, culturales y económicas vitales. En el siglo XIX, la provincia siguió entregando sangre a guerras nacionales, mientras el progreso pasaba de largo.

Explotación forestal: riqueza para otros, pobreza para muchos

La llegada del ferrocarril en el siglo XIX parecía una promesa de modernidad, pero trajo un nuevo modelo extractivo: el saqueo de los bosques de quebracho sin retribución social. Se depredaron más de seis millones de hectáreas, y con ellas se extinguió un modo de vida rural. El “progreso” vino acompañado del éxodo masivo a otras provincias y de un nuevo tipo de esclavitud moderna en los obrajes.

Una identidad forjada en el contraste

Orestes Di Lullo describe con fuerza lírica la simbiosis entre el santiagueño y su tierra: una relación de resistencia, resignación y pertenencia. Tierra y hombre se moldean mutuamente en una danza de extremos: sequía y abundancia, silencio y canto, guerra y contemplación. Es un pueblo que ha sabido morir por otros, pero que aún lucha por vivir para sí mismo.

¿Renacimiento posible?

El siglo XX ofreció nuevas esperanzas: cultivos de algodón, canales, diques y electricidad prometían una segunda oportunidad. Sin embargo, las deudas históricas siguen pesando. El santiagueño, moldeado por siglos de despojo, enfrenta ahora el desafío de decidir su propio destino, no solo sobrevivirlo.

Santiago del Estero no es solo historia antigua. Es una advertencia y una promesa. Allí donde otros vieron tierra baldía, Di Lullo nos recuerda que hay alma, cultura y potencial. Y como el quebracho, su símbolo vegetal, la provincia resiste. Porque su dureza no es obstinación: es memoria viva.

Fuente: Grandeza y decadencia de Santiago del Estero

lunes, 28 de abril de 2025

El algarrobo milagrero: La fiesta mailinera.

Historia y origen. El algarrobo. Su significado.

 


Entre las festividades populares santiagueñas, sin dudas la del Señor de los milagros de Mailin es la más importante. La fiesta se celebra el día de la ascensión de Jesús resucitado, 40 días después del domingo de pascuas. ** Esta se lleva a cabo en Villa Mailin, pequeña localidad ubicada en el Departamento Avellaneda a 143 Km. de la Capital de Santiago del Estero. A ella concurren cada año, desde fines del siglo XIX, unas 80.000 personas.

Año tras año miles de peregrinos asisten, viniendo de todos los lugares en donde haya un santiagueño, cada primera quincena de mayo. Desafiando el frío y el dolor fruto de la larga peregrinación. Aun así, esta festividad junto a otras de la región mesopotámica santiagueña tienen como factor común al único testigo de siglos de sometimiento occidental sobre los pueblos naturales de estas comarcas, el algarrobo.

El Pueblo:

Su nombre, Mailin, un vocablo de origen quichua, nos remonta a los primeros pobladores que habitaron estas tierras hasta mediados del S XIX.

En Villa Mailin viven unas 20 familias, y cada mes de mayo el pueblo cobra vida para recibir a miles de peregrinos que se llegan de toda la provincia.

Pero la Villa no fue siempre pobre y fantasmal, hubo un tiempo en el cual el comercio y la actividad agrícola ganadera de la región fue prospera, pero, a decir de don Orestes Di Lullo en su libro “La agonía de los pueblos” (1936), todo este auge se vio apagado cuando “las lluvias empezaron a alejarse por la tala irracional de los bosques. Los ríos se agotaron por la captación de agua para el cultivo de otras tierras” *.

Su aparición. La leyenda:

Según la leyenda su aparición data del último tercio del siglo XVIII. Un tal Serrano habría visto una luz a pie de un árbol. Movido por la curiosidad fuese hacia el encontrando una santo Cristo en medio de una magnifica aureola de luz radiante. Según la misma leyenda el pobre hombre habría deseado trasladar la imagen a su domicilio, pero no pudo hacerlo, resolviendo finalmente, con otros vecinos más que se agolparon atraídos por el misterioso hallazgo, edificar en el sitio un pequeño oratorio *

 

Seguida a esta primigenia construcción le siguió la edificación de la vieja iglesia (ya demolida), por obra de los empeñosos afanes del Gral. Antonino Taboada en 1870. Esta iglesia que funciono hasta 1904, fecha cuando se construyó el santuario actual.

Sobre esta tradición se pueden escuchar las más diversas versiones, cada una de ellas enriquecidas con el paso de los años.

Cada año el pueblo renace esperando a sus hermanos santiagueños. En sus calles podremos advertir un clima de fiesta. Las 60.000 almas que concurren, es una cifra que tienta los mas diversos comerciantes, a vender sus mercancías. Observemos lo que nos describía don Orestes Di Lullo, allá por el año 1936 al respecto: “he salido. Frente a la iglesia, separándola de una plazuela rodeada de ranchos, taperas y algunas casonas de muros coloniales, corre una calleja tortuosa, las más importante de la villa, estrecha y pintoresca, flanqueada de humildes casuchas de barro, con sus techos combados dulcemente por el peso de los años, y en las cuales se ven, a uno y otro lado, puestos de venta, buhoneros, vendedores de sortijas y de santos, de rosarios, de prendedores, de muñecas, de mates u objetos de chafalonia. Y acá y allá, puestos de fruta y “parrilladas”, negocios de todas partes y de todas clases con su reluciente surtido de baratijas y que han acudido a las fiestas como una feria, ávidos de lucro.” Luego de esta magnífica descripción sobre el paisaje de antaño, podemos sacar la conclusión sobre que este no cambio en lo sustancial a pesar del paso del tiempo.

El árbol:

Luego de este breve repaso sobre la historia de la fiesta, nos entraremos en la esencia de Mailin, El Algarrobo. Este añoso algarrobo, donde fuera encontrada la cruz mailinera, se lo encuentra en otras festividades religiosas de la mesopotamia santiagueña, como Sta. Bárbara de Manogasta, la Purísima de Tuama y San Esteba en Sumamao. Este factor común tiene su origen en las culturas nativas de esta región del país, para quienes el algarrobo era el árbol sagrado, debido a las características particulares del vegetal, como ser la de entregar, en gran cantidad, sus frutos en épocas de sequía, donde ningún cultivo entrega en plenitud sus productos. Esta característica hizo que los pueblos originarios asentados entre los ríos dulce y salado, veneraran al “árbol”. Con la llegada de los “colonizadores” desde occidente, vino la cruz acompañada de la opresión y el exterminio de los pueblos en nombre de dios. Este dios al cual hoy el pueblo recurre, sin saber que inconscientemente vuelven a la naturaleza rendidos ante el algarrobo como lo hacían sus ancestros.

La iglesia, en siglos, no pudo exterminar este rito sagrado, y en un intento de “seducción” intento persuadir a los nativos con las apariciones de santos y vírgenes pisoteando culturas milenarias. Esta violencia simbólica perdura hasta nuestros días.

El algarrobo resistió y las culturas de aquellas poblaciones antiguas persistieron y, así, las podemos observar en cada una de estas manifestaciones populares.

 

Sobre Mailin podemos decir que “el árbol es el núcleo sagrado en la fiesta más importante de la Mesopotamia santiagueña.” **

* La agonía de los pueblos – Orestes Di Lullo

** Indios Muertos, negros olvidados – José Luis Grosso.

viernes, 25 de abril de 2025

Contra punto Luis Landrisina y Hugo Díaz. ¿Humor en serio o seriedad con humor?

Luis Landriscina (chaqueño) es ya ampliamente conocido por su agudo humorismo provinciano, que en él alcanzó hace años el grado de profesión. No tan difundida es la chispean le gracia del santiagueñisimo Hugo Díaz, virtuoso de la armónica de fama internacional. Por supuesto no todo es broma y es así como en más de un momento la seriedad los gana y nos permite descubrir el enorme caudal humano, las preocupaciones, las inquietudes que habitualmente se esconden detrás de una sonrisa. Es necesario, además, aclarar algo: por las especiales características de nuestros entrevistados de hoy, hemos variado total- mente el mecanismo formal de este Contrapunto, En los realizados hasta ahora luego de preparar un extenso cuestionario interrogábamos por separado a cada uno de las figuras sin que ninguna supiera la respuesta de la otra parte. 

Esta vez preferimos charlar con los dos juntos y en base a un mínimo plan de trabajo dejar en libertad at ingenio y a la improvisación. Muy resumido, el resultado es éste:

¿QUE PIENSAN DEL ACTUAL MOVIMIENTO DE RENOVACIÓN EN LA MÚSICA DE PROYECCIÓN FOLCLÓRICA?

Hugo: Yo estoy a gusto con todo movimiento folklórico porque pienso que quedarme es estancarme. Dentro del tiempo en que vivimos también la música tiene que renovarse.

Luis: Pienso que es muy saludable, pero que también es saludable para el folklore que en todo movimiento de re- novación no se pierda el misticismo, la raíz desde donde se van prolongando las tradiciones. O sea que el folklore necesita renovarse para existir, para vivir, como las generaciones, pero lo lindo seria que no pierdan la esencia.

- USTEDES, ¿SE RENUEVAN?

Hugo: Constantemente. A mí no me gusta hoy lo que hice ayer.

Luis: Bueno, yo también me renuevo: por lo menos trato de comprarme un traje al año... por lo menos. Y en cuanto a Hugo, fijate vos que es tan renovado él que, como tiene dentadura a transistores y es tan comilón, en cada comida se le gastan las pilas y tiene que cambiarlas...

- ¿QUE OPINAN DEL PSICOANALISIS?

Luis: Vendría a ser una situación, digamos asi, lograda a través del "cronometraje idílico"... Porque lo ideal del psicoanálisis es el psicoanalista, y el ideal del psicoanalista es la factura. ¿o no?

Hugo: Que yo tendría que psicoanalizarme... soy tan introvertido.

- ¿Y DE LA MUJER?

Hugo: Creo positivamente en la belle- ... y no contesto más, sino...

Luis: Yo también, creo en el amor y pienso que la mujer es tan necesaria para el hombre como el aire. Más que eso no puedo decir...

Hugo: ¡Te imaginas entonces, la cantidad de mujeres que necesitaría yo... con todo el aire que respiro!

- EN EL DILEMA MINI O MAXIFALDA, ¿QUE POSICION TIENEN?

Luis: ¡Minifalda! El otro día comentábamos en TV este problema. Dicen que la minifalda fue una ofensiva de las mujeres de piernas lindas y la maxifalda es la revancha de las chuecas, y yo dije que si, según se sugiere, es un invento de la industria textil por vender más telas y se aplica el mismo criterio comercial a otros rubros, las pompas fúnebres pronto nos van a ofertar cajones con baño instalado y todas esas cosas...

Hugo: A mí me gusta la maxifalda. Pero preferiría que sea todo minifalda, es más lindo... uno se distrae más.

- ¿CREES EN TU PAÍS?

Hugo: Positivamente. Tenemos de to- do y lo más importante es que es un país Joven, con un futuro preponderante. Después de conocer tantos países, me doy cuenta lo inmenso que es el nuestro. Tal vez falten santiagueños que trabajen... En serio: faltan brazos y un poco más de unión en ese aspecto, que aprendamos a quererlo más, para progresar.

Luis: Con otras palabras, pienso lo mismo que Hugo: que es un país tremendo, tenemos todos los elementos da- dos por la naturaleza y tenemos una suerte de gente sana, de gente buena, limpia... hay las excepciones como en todos lados, pero fundamentalmente la gente es sensible, sentimental, con ganas de hacer y nos falta no más entablar el diálogo. Dentro de tanta grandeza, tenemos una contra: ser demasiado grandes, entonces nos cuesta dialogar y planificar lo que tenemos que hacer. Tenemos un país con un gran futuro y posiblemente lleguemos a ser el granero del hambre del mundo.

-YA QUE HABLAMOS DEL PAÍS, QUE PIENSAN DE:

a) LOS FERROCARRILES

Luis: Ya que están en plan de reestructuración, yo propondría que pongan una cantina o una peña arriba del tren, sobre todo los que van al norte y tardan dos o tres días, asi la gente no se aburre. Además, habría que cambiarles el nombre: dicen que son EFEA y uno no sabe si realmente efea o es linda.

Hugo: Y habría que conseguir que todas las estaciones fueran primavera...

b) TELEFONOS ¿O PREFIEREN PALO MAS MENSAJERAS?

Luis: Yo prefiero la paloma, porque siempre nos queda la posibilidad en época de crisis de comérnosla... el teléfono ya sería más difícil

Hugo: La verdad, a mi no me gusta hablar por teléfono... sería por eso que no progreso.

Luis: Hay otra manera de comunicarse que son las señales de humo. Resulta que había dos indios que se transmitían cerro a cerro, mañana a mañana, a tal hora, las novedades. Una vez uno se quedó dormido y da la casualidad que el del otro cerro estaba notificando de que iban a hacer una explosión nuclear en esa zona, así que tampoco vino a transmitir. Y el que se había dormido había empezado a pedirle disculpas, con las señales de humo, y que lo disculpe, que se había dormido, que no había leído nada; en ese momento explota la bomba con el consabido hongo nuclear, entonces éste le empieza a contestar, con humo también: no me grite ¡que no soy sordo!

c) EL OBELISCO

Hugo: ¡Resulta que habían llegado dos hablar por teléfono... será por eso que mirá que hombre alto lo ha hecho a esto! Y el otro le contesta: No seas estúpido, no ves que lo han hecho primero en el suelo y después lo han parado.

Luis: Del obelisco, yo tengo mi opinión. ¿Hay gente que dice que es un monumento “al cuete” ... “al cuete” por decir que está de balde, sin embargo, podría muy bien ser un monumento al cohete, por la forma, viste?

d) EL TRAFICO EN BS. AS

Hugo: Que hoy se gasta más en estacionamiento que en nafta...

Luis: Que es uno de los tráficos más ordenados del pais, únicamente la gran cantidad, las calles cortadas y los embotellamientos, sino... Y de lo que decía Hugo, de los parquimetros, la primera Impresión que tiene un provinciano cuando viene acá es que son palenques con despertador.

- ¿COMO SE DEFINIRÍA A SI MISMO?

Hugo: Primero me defino santiagueño. Humilde, con grandes inquietudes, trato de no perder la línea que he llevado durante 30 años de trabajo... en fin, el hombre más simple del mundo.

Luis: Cuando yo era chico leí una nota que me destruyó a un ídolo mío, a raiz de unas actitudes que había tenido. insolentes y agresivas, justamente especulando con su gloria. Me amargó tan- to que ese día yo dije: voy a tratar de llegar a ser alguien, para volver a ser yo mismo. O sea que, si uno es más o menos conocido, lo importante es seguir siendo el mismo hombre, con la misma sensibilidad y eso si, progresar en todo lo que sea conocimiento, como base de cultura, para estar enterado y así aprender hasta a sentir el dolor de los demás, y la esperanza también. Esa es mi definición: ser un hombre simple, y ser útil a los demás. Soy un hombre de provincia que quiere contar lo que vio, con más o menos capacidad, con mucha honestidad y mucha sinceridad. Y también como decía hoy Hugo, al servicio de los amigos, de la cosa noble y de todo In que sea importante para mi país.

QUE OPINA LUIS LANDRISCINA: ¿DE HUGO DÍAZ?

Luis: Mi opinión de Hugo Díaz la he manifestado ya en algunas grabaciones donde lo considero una de las grandes jetas del país. Pero jetas con virtudes, porque hay algunas que están el cuete como cenicero de moto. Pienso que la de Hugo es una de las jetas gloriosas del país, puesta al servicio del buen gusto y de la música y sobre todo al servicio de las cosas con proyección folklórica. Hay gente que le toma el pelo a él, no por sus condiciones artísticas, sino por... bueno por eso que ya no es boca, es una bocacalle. Por encima de la broma de amigos, considero que Hugo Díaz es un personaje necesario para la difusión, para la proyección y para el afincamiento en el gusto del país de la música tradicional argentina.

-HUGO DÍAZ: ¿QUE OPINA DE LUIS LANDRISCINA?

Hugo: ¿Le puedo hacer una pregunta a Luis?... ¿Cómo hacés para respirar? En serio, como hombre, extraordinario, gran amigo, gran artista, Soy un admirador enorme de él, de su autenticidad. Tengo mucha fe en Luis, en lo que hace, en lo que vale.

Nota publicada en Revista Folklore

martes, 22 de abril de 2025

Alfredo Ábalos, la voz eterna de la chacarera

Una entrevista realizada cuando el maestro cumplía 50 años con la música


En el momento en que se hizo esta entrevista, Alfredo Ábalos acababa de celebrar medio siglo de trayectoria artística. Con 66 años, el legendario folclorista santiagueño seguía siendo un defensor acérrimo del folclore “con fundamento” y se mostraba crítico con las versiones más comerciales del género. A pesar de su trayectoria, el reconocimiento a su figura seguía siendo esquivo.

La nota fue realizada en Buenos Aires, adonde Ábalos había llegado hacía apenas unas horas desde Santiago del Estero. En aquella ocasión, se instaló por unos días en una casa del barrio porteño de San Cristóbal, sin su clásico bombo legüero ni instrumentos, pero con su inconfundible manera de hablar y cantar.

Se lo veía sereno. La luz del mediodía resaltaba su barba y cabello blanco, y entre mates y recuerdos, el músico repasaba su camino. Celebraba 50 años con la música, y su regreso a la ciudad coincidía con un recital reciente en el ND Ateneo. “Es muy emocionante, ¿viste? Después de tanto tiempo, ver carteles con tu cara por toda la ciudad. Es como un reconocimiento a una vida dedicada a hacer música con raíz”, decía en aquel entonces.

Por esos años, Ábalos ya vivía con más calma, gracias en parte al yoga, disciplina que practicaba desde hacía décadas por consejo de Edmundo Rivero. “Uno ya no es tan insistente. Hoy prefiero enfocarme en lo espiritual, en dejar huella”, comentaba.

Hacía más de 30 años que vivía en el barrio 8 de Abril, en la capital santiagueña, donde llevaba una vida sencilla junto a su compañera Muni y sus gatos. “Nadie me mueve de ahí, hijo. En esa casa hicimos miles de juntadas con amigos como Don Sixto, Trullenque, Tarragó Ros…”, recordaba.

Durante la charla, Ábalos repasaba también sus orígenes musicales. Criado por sus tíos tras la temprana muerte de su madre, se formó en una casa donde la música era parte del aire. A los 16 años ya tocaba en carnavales y no tardó en formar parte de conjuntos importantes. Su primer disco, Herencia folclórica, llegó gracias a Leo Dan, y luego vinieron más de quince álbumes. El último hasta ese momento, Te digo chacarera, lo grabó junto a sus hijos Santiago y Martín.

En esa etapa de su vida, aún le dolía cierta falta de reconocimiento en los festivales más importantes. “Duele esa ingratitud. Hoy se prioriza lo que vende, no necesariamente lo bueno”, lamentaba.

 Tampoco ocultaba su temperamento, algo que, según admitía, podía haberle cerrado algunas puertas. “Siempre fui peleador cuando se trataba de defender lo que creo que vale la pena”, decía, recordando su última visita a Cosquín, en la que no se calló frente a un público más interesado en artistas comerciales que en el folclore tradicional.

La entrevista también tocó anécdotas valiosas, como su vínculo con Atahualpa Yupanqui, quien le criticó haber grabado Angélica, una zamba con aires más románticos. “Don Ata era bravo cuando te criticaba, pero aprendimos. De ahí en más, distinguí entre el folclore abolerado y el de raíz. Las raíces hay que respetarlas”.

FTe:  Juan José Santillán

Zambita del Musiquero de Canqui Chazarreta

 


Este año una zamba ha tenido una especial difusión: la "Zambita del Musiquero". Su autor, Canqui Chazarreta, no es un desconocido: actuó hace más de diez años en diversos conjuntos tradicionales "de la vieja ola", dice él y en 1962 se presentó en emisoras porteñas como solista. Sin embargo, Canqui Chazarreta estaba formalmente retirado del folklore. Vive en Mar del Plata con su mujer y sus tres hijos va rones, dedicado a actividades comerciales. Este año, no obstante, una reminiscencia de su vena folklórica vino a golpearlo fuerte cuando su "Zambita del Musiquero" empezó a cantarse en todos lados y muchos con- juntos e intérpretes la interpretaron.

Chazarreta no es pariente de don Andrés Chazarreta, como muchos creen: el viejo tradicionalista santiagueño era oriundo de Loreto, mientras que los antepasados de Canqui lo son de Santiago. Así nos cuenta Canqui la creación de su "Zambita del Musiquero".

-Mi padre, que era abogado y santiagueño de ley, tenía un excelente oído musical -como todos los de nuestra tierra. De cuando en cuando, en los intervalos de sus tareas forenses, solía tomar su vieja guitarra y tocaba algunas armonías. Pero al modo antiguo, decía él; en la forma como los paisanos de mi tierra tocaban y cantaban...

"Claro -continúa diciendo Canqui- que nosotros, los hijos, teníamos otra modalidad musical. Lógicamente, los ritmos y las melodías más modernas nos sonaban en los oídos. A veces improvisábamos alguna chacarera, alguna zamba, y le preguntábamos a papá ¿qué te parece? ¿te gusta?". Y el viejo invariablemente nos decía que no es taba mal pero que eso no era lo auténtica mente santiagueño. Que lo nuestro tenía más fuerza, era más vigoroso...

-Supongo que a ustedes no les haría mucha gracia esos juicios...

-Por supuesto que no, pero los respetábamos porque, como digo, era un hombre muy conocedor. Después yo vine a Buenos Aires v actué como integrante de conjuntos o como solista. Con Arnedo Gallo compusimos "La Vuelta del Santiagueño" algunas otras cosas que andan por ahí. Pero siempre tenía en la memoria esos juicios de mi padre sobre lo que debe ser la música auténticamente santiagueña.

- ¿Y entonces?

-Más tarde fui abandonando mi actividad de folklorista. Debía tropezar con muchas cosas con las que no quería transar... Pero eso es otra historia. Lo cierto es que me instalé en Mar del Plata, con mi familia, y zambas y chacareras quedaron solo para mi propio solaz. Sin embargo, el "bichito" siempre me estaba picando... Un verano volví a Santiago del Estero. Fue como si allí los mensajes de la tierra me estuviesen dictando cómo debía componer esa zamba que estaba metida en mi corazón sin que pudiera salir afuera...

-Y fue ahí cuando nació la "Zambita del Musiquero"...

 

así, empezó a nacer, por lo menos. Salió el tema principal, los primeros versos, los recuerdos de Manogasta, aquello de las zambas que mi abuelo cantaba en quichua... Después fue cuestión de pulirla, arreglarla... Pero quedé contento: si mi padre la hubiera escuchado, esta vez hubiera sido aprobado por su severo juicio: esta vez era realmente una zamba santiagueña, con todo el aspecto campero, con la fisonomía netamente rural que yo deseaba....

-Y así empezó a correr su vida la Zambita del Musiquero"

-Primero tuvo un contraste: la envié al concurso Odol de 1963 y no obtuvo ninguna mención. Eso me decepcionó bastante. Pero después la tomaron Los Chalchaleros y ya empezó a caminar bien. Ahora está grabada por más de diez conjuntos o solistas. Este año ha tenido una gran difusión.

-Primero tuvo un contraste: la envié al concurso Odol de 1963 y no obtuvo ninguna mención. Eso me decepcionó bastante. Pero después la tomaron Los Chalchaleros y ya empezó a caminar bien. Ahora está grabada por más de diez conjuntos o solistas. Este año ha tenido una gran difusión.

Y eso me satisface mucho porque demuestra, además, que el folklore tradicional, fiel a la tierra, gusta mucho, gusta más que este folklore tipo "nueva ola" que algunos quieren imponer...

- ¿Y eso no lo anima, Canqui, a reiniciar sus antiguas inquietudes folklóricas?

-Las canciones tienen su destino y yo res peto el de la "Zambita del Musiquero Quién sabe todavía lo que el destino me reserva a mí…

DISCOGRAFÍA DE "ZAMBITA DEL MUSIQUERO"

Las Chaichaleras

Los Fronterizes

Los de Seite

Las Ariscas

Los Cantores de Salavina

Elba Lucero

Los Cantores Argentinas

Tomás Tutu Campos

Miguel Sarevia

Horacio Guarany

Publicada originalmente en Revista Folklore

domingo, 20 de abril de 2025

Hidrografía de de Santiago del Estero


La provincia de Santiago del Estero está cruzada por cinco ríos: Dulce, Salado, Horcones, Urueña y Albigasta, siendo los de mayor caudal y trasporte permanente de agua el Río Dulce y el Río Salado.

El Río Dulce, es el más importante por las implicancias económicas y humanas de su recorrido. Nace en el límite entre Salta y Tucumán, y recorre el territorio tucumano con el nombre de Río Salí. Penetra en la Provincia de Santiago del Estero, tomando el nombre de Río Dulce, en el Departamento Río Hondo, inundando el Dique Frontal de Río Hondo, atraviesa el departamento Río Hondo y se transforma en la línea divisoria de los departamentos Capital y Banda, en este recorrido, se encuentra el dique derivador de Los Quiroga, base del Sistema de Riego del Área del Río Dulce, que riega 110.000 Has. en los departamentos, Capital, Banda y Robles.

En este trayecto, los excesos de sus aguas, son derivados hacia el Río Salado, por el canal a Jume Esquina. Al sur de la ciudad de Santiago del Estero, el río Dulce comienza a bifurcarse, formando brazos paralelos en las crecientes que corren por el terreno aluvial plano, cuyos brazos más importantes se llaman: Río Viejo y Río Saladillo. A continuación, recorre la Provincia con dirección SE, siguiendo la pendiente natural, sirviendo de línea divisoria entre los departamentos Capital, Silípica, Loreto, Atamisqui y Quebrachos, de la costa Oeste y los departamentos Robles, San Martín Avellaneda y Mitre de la costa Este. Al departamento Salavina lo atraviesa casi por el centro. Su caudal depende de las lluvias estacionales y de su utilización en la producción de energía eléctrica. En verano su caudal se incrementa, llegando a un caudal de 900 m3/s. En su trayecto, recorre 13 departamentos (Río Hondo, Banda, Capital, Robles, Silípica, San Martín, Sarmiento, Loreto, Atamisqui, Avellaneda, Salavina, Mitre, Quebrachos y Rivadavia) en 41.116 kilómetros cuadrados, terminando su recorrido en la provincia de Córdoba en las Lagunas de Las Tortugas y Mar Chiquita.

El Río Salado, de carácter alóctono, nace en Salta-Catamarca, en las altas sierras occidentales del borde de la Puna, por lo que su régimen presenta crecientes estivales provocadas por las lluvias en su alta cuenca, y desemboca en Santa Fe. El Salado se seca casi todos los inviernos. Ha cambiado varias veces de curso en su historia geológica, buscando mayor pendiente, y ha dejado paleocauces en todo su recorrido. En estos lechos arenosos se suele encontrar agua en el subálveo. Tiene una longitud de 1500 Km, de los cuales 800 transcurren en Santiago del Estero, penetra en la Provincia, desde Salta, por el Norte. Sirve de divisoria entre los departamentos Pellegrini, Jiménez, Sarmiento, Avellaneda y Aguirre de la costa Este y los departamentos Copo, Alberdi, Juan F. Ibarra, Taboada y Belgrano de la costa Oeste. Al departamento Figueroa lo atraviesa por el centro en dirección Sur. De sus caudales, dependen los Sistemas de Canales: De Dios, De la Patria y Del Desierto, que llevan agua potable a las ciudades del norte y este de la Provincia, en los departamentos Copo, Alberdi Y Moreno. En el departamento Figueroa genera el subsistema de riego del mismo nombre y aguas abajo, con la colaboración del agua que recibe del Río Dulce, por el canal de Jume Esquina, es aprovechado en el subsistema homónimo. Debido a las características del suelo que atraviesa, en varias zonas no tiene un cauce definido, y muchas veces sus aguas se difunden por bañados, tales como los de Pellegrini- Copo al norte o los de Añatuya en el sudeste de la Provincia. Otros accidentes en su cauce son: el Embalse Los Figueroa, el Dique Derivador, las Lagunas del Perro Loco, Juan Cruz, La Crunita, Río de la Guardia, Canal de Jume Esquina y el Río Cuchi Pozo. Su caudal depende de la política de uso del Dique Cabra Corral y de aprovechamientos privados en la Provincia de Salta. En época de crecida se caudal se incrementa varias veces, lo que ocasiona serios problemas de comunicación.

El Río Horcones, entra en la Provincia desde Salta, con cabecera en las estribaciones de la Sierra de la Candelaria o de Castilleros, en el límite entre Salta y Catamarca. Recorre el departamento Pellegrini de Oeste a Este, hasta que desagua en el Río Salado, en una zona de esteros y bañados. Tiene un caudal que coincide con la temporada de lluvias.

El Río Urueña, nace en la zona limítrofe entre Tucumán y Salta, entra al territorio de la Provincia desde Tucumán, y recorre unos 50 Km por el departamento Pellegrini, en dirección SE. Su cauce pocas veces tiene el caudal suficiente como para conectarse con el Río Salado, por lo que generalmente se pierde en esteros y bañados, antes.

Río Albigasta, nace en la Sierra del Alto (Catamarca) y penetra en Santiago, al sur de Frías, en el departamento Choya, perdiéndose luego de 16 kms. de recorrido, en bañados que terminan en las salinas de San Bernardo, en el mismo departamento.

http://www.santiagodelestero.gov.ar/


Los Patios Viejos

  #SantiagoDelEstero #Argentina #Folklore

 


JUNTO a la ciudad han ido muriendo.

Cuando esta sacó pecho sobre el asfalto, y los caserones vas- tos, de cuatro horizontes abiertos ya no justificaron su antaña presencia, con la última instancia de la piqueta, aquellos patios circunferenciales -oh girasoles familiares- fueron recogiendo cual si fueran un maravilloso pañuelo de sol las cuatro puntas de su dulce intimidad.

Han ido replegándose en el recuerdo

Paralelamente la ciudad ha erguido la moderna fisonomía y en la necesidad impostergable de nuevas exigencias, ha terminado con el litigio de presente y pasado, de centro a periferia.

Así, junto a la ciudad han ido oprimiéndose, marchitándose. Así, ya no se presiente la pausa del tiempo, la luz, luz; las luciérnagas; la luna, florecida luna.

Ya no se distribuye la vida familiar junto al aljibe de roldana quejumbrosa, o al rosal aquel que un día cualquiera vis ti la primavera de púrpura y sol.

Ya no se espera la desnudez del otoño en las manos doradas que voltea la viña mustia. Ni llegan los fríos por la redonda llamarada del naranjo compañero.

Ni se mira ir la tarde en la ronda infantil desplegada cotidianamente. (Si miráis por los ojos de alguna cancela veréis las figuras recortadas y la voz aún fotografiada):

Buenos días su señoría:

Mantantero liro lá... (Asoma el viejo corredor su rostro surcado de vigas, y es cribe el recuerdo en la péñola de su silencio) ...

Así, junto a la ciudad nueva, el íntimo perímetro de los patios va diluyéndose en despedida. Pero el desplazar fue lento. Tal vez quedaba como una intención secreta prendiéndose al encanto de las huertas interiores, o deteniéndose en los dinteles de los caserones predestinados.

Tal vez, al derrumbe del primer caserón de leyenda en más de un solar se guardaban historias y reliquias del recuerdo, saraos, clavecín, espliegos... fué como un cataclismo que signó en el ánimo y en la realidad, las formas perentorias.

Más entonces, en el corazón alineado de la nomenclatura urbana surgieron los parapetos duros, en otro diálogo de pertas y zaguanes. Y el viejo patio terminó retaceado en cuatro macetas.

Los patios viejos ya no tuvieron bando.

Su ancha pulcritud, su convocar al paisaje fue esfumando su destino. El encanto pequeño de las tertulias, el mantón vívido de rosas té o claveles que cada uno extendiera con grandor de alma, acabó en el museo de las postales de familia. Apenas si Buenos días su señoría hoy, en algunos adobones sobrevivientes, su presencia nos detiene un instante. ¿Cuántos quedan, con gesto amical y melancólico? (Yo he mirado por algunos de ellos y he evocado la vida lenta consumida en el reloj de arena de las angustias, de las alegrías y de las voces ausentes).

Con los patios viejos he traído mi ciudad y la postal de su infancia
Miro en su paisaje, y estoy en su olor de tiempo y mentas, en su remanso de añoranzas y pasado.
He visto los niños en la cuerda de plazas y parques. Y digo: los patios ya no tienen bando.
Han ido recogiendo, cual, si fueran un pañuelo de sol, las cuatro puntas de su dulce inti-

Clementina Rosa Quenel Santiago, Mayo 1948.

Fuente: Numero Del Cincuentenario 1898, diario El Liberal.

sábado, 19 de abril de 2025

La Catamarqueña


 Existe en el cancionero de raíz folclórica tradicional de nuestro país, una zamba emblemática que tuvo una ajetreada vida desde su nacimiento hasta nuestros días.

Se trata de La Chujchala (en Santiago del Estero), La Mechuda (en Tucumán) y en Catamarca conocida como La Catamarqueña, La Catamarqueñita o Tejedoras Belenistas.

Todo indica que se trata de una canción folclórica, una canción popular tradicional, es decir se trata de coplas generalmente de origen anónimo (o de dominio público) que se transmiten sin registro, oralmente, de generación en generación. No son el vehículo de expresión de una persona o artista individual sino de una comunidad, es decir su autor se perdió en el tiempo y el pueblo o los musiqueros populares la tomaron como propia.

Rastreando viejos registros y crónicas del siglo pasado, figura como registrada en SADAIC con varios nombres.

Existe o existía un archivo en la Biblioteca del Conservatorio de Bahía Blanca, se trata de una partitura de unas 20 páginas donde esta zamba, con el nombre de “La Mechuda”, figura como recopilada por Eugenio Rodríguez Ascencio (Cárdenas), M. Hernández y Rafael Rossi, dentro de una obra llamada «Arte nativo argentino: de motivos, danzas y cantos regionales del norte»

En 1938, esta zamba es grabada por Rafael Rossi y su Trío en el disco de pasta (78 rpm) Nº 9932 del sello Odeón (Boletín Oficial de la República Argentina de 1938, 1º sección).

Otro de los antecedentes de esta zamba es una grabación de 1952 del emblemático músico y recopilador santiagueño Andrés Chazarreta,que la incluye en su álbum para piano “Bailes Criollos” con el nombre de“La Catamarqueña”.

En 1953 Chazarreta la registra en SADAIC como su compositor.

En 1954 Eugenio Rodríguez Ascencio (Cárdenas), M. Hernández y Rafael Rossi la registran en SADAIC en calidad de compositores y autores con el nombre de “La Mechuda”.

Todo indica que hasta aquí solo se trata de un tema instrumental. Otro santiagueño, Felipe Contreras graba el álbum «Mañanitas Loretanas» que en la pista 1 incluyen La Mechuda, zamba, Rossi y Cárdenas. Al escucharla, la música no es igual a las demás versiones.

Con el tiempo empieza a aparecer con letras, que varían según sean los supuestos autores.

Don Atahualpa Yupanqui la nombró como «La Mechuda», pero interpretando la música de «La Catamarqueña» de A. Chazarreta, con varios arreglos para guitarra.Don Ata, en 1956, graba en Radio Splendid “La Mechuda”, zamba tucumana y en el sello EMI-Odeón, en 1976, “La Mechuda”, zamba popular. Una vez en Alemania –en vivo-la interpreta en un solo de guitarra, presentándola como «La Mechuda-Nostalgia», zamba tucumana y al comenzar la segunda parte, recita magistralmente, parte de un poema del peruano José Santos Chocano.

En Santiago del Estero se la denominó «La Chujchala» (de chujcha, que en quechua se refiere a pelo, cabello. En nuestros días se la pronuncia deformada, puesto que es más fácil incorporar una s y no una j). El compositor santiagueño Nicolás Gennero hace una recopilación y adaptación de esta pieza popular anónima.La Editorial LAGOS en 1955, publica con el título La Chujchala, zamba tradicional santiagueña, recopilación y arreglo de Segundo N. Gennero, que la registra en SADAIC como zamba tradicional.

Varios folkloristas le incorporan letra a esa música, uno de ellos es otro santiagueño, Eduardo «Turco» Manzur.

 “La Catamarqueña” es el título con que es mayormente conocida y la mayoría de las grabaciones son sobre la melodía original, así lo hizo en su recopilación Eduardo Falú a la que Manuel J. Castilla le puso letra. Así está registrada en SADAIC bajo el Nº 332238.

Sin embargo, en 1983 Castilla y Falú vuelven a registrarla con el nombre de “Tejedoras Belenistas” (en plural), donde Falú le agrega un estribillo e hizo una versión cantada.

En el programa social “Andrés Chazarreta”, de la Dirección Nacional de Artes, dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación, obra una partitura con el título “La Chujchala (La Catamarqueña) ”zamba de autor anónimo, revisión de Ariel Ramírez, arreglos de Carlos «Zurdo» Álvarez.

Todo indicaría que la música es un tema anónimo llamado "La Chujchala" del campo santiagueño, presumo ello debido a lo siguiente:

A unos 14 km al NO de Termas de Río Hondo, por el camino que va a la Cañada de Talapozo (pozo, aguada o laguna del tala), se encuentra el paraje llamado Tagamampa. Se trata de un sitio arqueológico relativamente importante en la zona. En las depresiones cercanas, rodeadas por barrancas, se juntan varias vertientes que dan origen al arroyo Chuschala, que, cruzando la ciudad de Termas, vuelca sus aguas –generalmente en cantidades insignificantes- en el río Dulce. (Arqueología santiagueña: un diseño de investigación para el Formativo Inferior. Fase explorativa. Roque Manuel Gómez).

Si me voy, volveré hecho sombra, dolido otra vez
 
La tierra por dentro, de tanto cantarla me quema
 
y mi boca quiere florecer
 
La tierra por dentro, de tanto cantarla
 
Me quema y mi boca quiere florecer
 
Yo sé que me verán hombre solo, sentido, llorar
 
Porque Catamarca me crece en la sangre
 
Como crece el río desde el arenal
 
Porque Catamarca me crece en la sangre
 
Como crece el río desde el arenal
 
Tejedora belenista, telar en flor
 
Hila con hilo de luna la pena con la canción
 
Agüita de olvidos bebo de tus manos
 
Ardido en el fuego de mi corazón
 
Hombre que, por andar, llena su alma con su soledad
 
Siente a Catamarca, sus viejos rastrojos
 
La canta, la nombra para no llorar
 
Siente a Catamarca, sus viejos rastrojos
 
La canta, la nombra para no llorar
 
Mi Belén, no hay adiós, es el tiempo de azul vendimial
 
Por donde me vaya me sigue esta zamba
 
Y en su pañuelito florece el nogal
 
Por donde me vaya me sigue esta zamba
 
Y en su pañuelito florece el nogal
 
Tejedora belenista, telar en flor
 
Hila con hilo de luna la pena con la canción
 
Agüita de olvidos bebo de tus manos
 
Ardido en el fuego de mi corazón

Fuente: El Ancasti 

Negro Aroca – Catamarcano

Docente, escritor, guía y experto en turismo


viernes, 18 de abril de 2025

El viento norte

 


"El viento norte, que azota sin misericordia la zona norte, sigue revelándose un verdadero Torquemada del sistema nervioso en la zona central, y empieza a ser menos odioso cuando llega al sud. Porque los vientos, como los demás viajeros, reciben impresiones modificatorias en todos los territorios que recorren, por más que pretendan mantenerse refractarios contra la influencia local.

El viento norte es un verdadero agente de iniquidad para el sistema nervioso. Esa influencia es fatal entre nosotros; mientras sopla este antipático mensajero del norte se observan los síntomas de una acción deprimente sobre las condiciones físicas y morales de las personas. Los que sufren intermitentemente ataques neurálgicos se resignan a soportar un día tribulado; los dispépticos luchan contra la pereza incorregible de su estómago; los individuos de una susceptibilidad delicada se ponen biliosos, y en general las aptitudes hacia el bien se postran, y las tendencias hacia las intemperancias del carácter entran en su fase aguda. Todo asume una fisonomía de cansancio y fastidio, como si de repente el fatalismo de algunos pueblos orientales se hubiese enseñoreado de nuestro ambiente.

Días críticos pueden llamarse aquellos en que el viento norte recorre nuestras calles desde las ocho de la mañana hasta las seis de la tarde; y si más de una casa de familia permanece cerrada, si el piano se queda mudo en las horas de recreo doméstico, si las tiendas esperan inútilmente la señorita que va en busca de algo para confeccionar una imitación de la última moda; si el entusiasmo ha sido desterrado de la fisonomía del pueblo, no es difícil reconocer que el responsable de tanto abandono es ese viento que sopla impregnado de principios malignos".

Lorenzo Fazio, "Memoria descriptiva de la provincia de Santiago del Estero", Buenos Aires, 1889 - Tomado de "Historia de ciudades. Santiago del Estero", recopilación de Alberto Tasso, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1984.

Foto: jsk-sde.blogspot.com.ar/

jueves, 17 de abril de 2025

La semana santa en Santiago

 Por Orestes Di Lullo




Santiago del Estero ¡Semana Santa! Los viejos barrios parroquiales en torno a La Merced y a Santo Domingo se llenan de trajines. Hay como un anticipo gozoso de la Pascua en la cara de los niños, en el aire fresco de sol de otoño, en el revuelo de las palomas que se ciernen entre las torres o pasean orondas por los terrados, en los cornisales y salientes del templo. Las calles dormidas reciben en estos días la visita de fieles: mozas morenas con sus velos claros, ancianas devotas de manta o mantilla, hombres, niños, racimos humanos de las cofradías con sus estandartes, sus cánticos y rezos, algún canónigo, uno que otro viejito con ceño arrugado, canoso.

Pasan los días y el gentío acrece. Las canes del silencio, despiertan de rumores. Las piedras resuenan de pisadas y parecen gozarse en su profanación. El alboroto es intenso. Las casitas coloniales, mordidas de salitre, con la cal desconchada de los soportales y cornisas, parecen escuchar el eco de las multitudes que los siglos sepultaron ya, y hay en ellas como un recuerdo de gracia juvenil en las rodelas de sol que dejan pasar los follajes amarillentos, o en las anchas sombras de sus zaguanes pulcros, o en las flores de sus patios con cuadros de luz, o acaso en las ventanas con rejas de sus aposentos, que hoy, en la Semana Santa, se desgonzan para llenarse del hálito cargado de incienso.

En estos días de misterios, júbilos y congojas el aire tiene vahos de flores de abril y de viejas memorias. Las tapias roídas guardan los huecos sigilosos, pero sobre sus crestas asoman sus cabezas los árboles, algunos florecidos como el yuchán, y parecen mirar absortos el trajín de las calles. Semana de atrios, de tañidos de campanas, de sones de órganos y coros; de mañanas jubilosas y de atardeceres amortiguados que se estremecen del sobresalto de alguna ráfaga fría. Las campanas tienen un dulce son. A ratos, lentamente, percute el aire quieto el sonido grave de la campana mayor que, en la única torre del convento recibe un postrero rayo de sol, todavía con violencias estivales.

Estos muros de Santo Domingo, de rojez desteñida de ladrillo, con las tapias aledañas que se hinchan y revientan bajo la cal un polvo de siena impalpable, contrastan con los de La Merced, la vieja iglesia de Ibarra, de revoques adustos. Pero ambas resumen una sola hermandad cristiana de fiestas y congojas, flanqueadas de casas de tejados negruzcos y de calles en que transitan, sigilosas y mohinas, las viejitas devotas.

Procesión del Miércoles Santo del "Amo Jesús", la vieja imagen santiagueña que se venera en Santo Domingo. Antiguamente, un siglo atrás, como hoy, acompañaban al Cristo con la cruz a cuestas las imágenes de San Juan y el Cireneo. Aparecían en la tiesura de una mueca grave y trágica, estremecidas del temblor de los pulsos que sostenían las andas, envueltas en las sombras de la tarde fosca, por encima de un mar ondulante de cabezas, entre olores tibios de ceras derretidas, de inciensos, de sudores. Tras largo recorrido, toda esa agitada multitud, con el cansancio de una marcha en el polvo de las callejas, llegaba por fin a La Matriz, donde se representaba la ceremonia del "aviso" y del "encuentro". Allí, en un chocil de cañas, "y esperaba la Virgen María, al aproximarse la imagen de San Juan que se adelantaba a la procesión, y volvía con él al encuentro de su hijo supliciado. Y abriendo los brazos de resorte se postraba de hinojos, mientras la Verónica que hacía su aparición por La Matriz, enjugaba el rostro de Jesús con el paño sagrado. ¡Ingenua figuración del pródromo del Calvario! ¡Añeja representación que ya no se estila, pero que arrancaba lágrimas de intenso fervor a la sencilla gente de aquellos tiempos!

¡Siestas del Viernes Santo en el mismo templo! Con el sermón de "las siete palabras", resuenan todavía bajo las naves de Santo Domingo el coro y la música que el santiagueño Amancio Alcorta escribiera en 1840. El gentío llena la iglesia. Frescor de bóvedas cerradas, de losas, de muros vetustos; luz de cirios en la penumbra, que se deshace en amarilla claridad palpitante, y muestra las fúnebres colgaduras, la urna con la Sábana Santa (que ya figura en el inventario de los bienes de los Padres Jesuitas) y las doloridas imágenes del Crucificado y del Amo Jesús.

El vaho del incienso y de las flores muertas se suma al olor caliente de plebe que se apeñusca y mueve como las mareas, entre toses y rezos. Resuena el órgano, el coro retoma la palabra del púlpito callado y se modula y dulcifica. Un humo blanco y oblicuo de la luz de los vitrales se cuela y punza la obscuridad de la nave. Y con la última queja del órgano que se apaga por fin, la voz solemne de la campana mayor anuncia la agonía de Cristo. Son las tres de la tarde. Zumba un insecto. El aire es denso y quieto. El abejorreo de los labios en la plegaria crece. La multitud hincada y fervorosa fija sus ojos en el Crucificado. Hasta no hace mucho en esta misma hora, el Cristo inclinaba su cabeza de resorte accionada por cordeles invisibles. Ya no se celebra tampoco esta sencilla representación de la Agonía; en cambio subsiste como una supervivencia de viejas edades el famoso velorio de Jesús" que desde hace más de 200 años realiza la familia de Doña Cleofes Arias de García en su casa de techo de cabrias y tejas coloniales. La imagen de "bulto" que se venera es un Cristo yacente, tamaño natural, de inapreciable valor artístico y tradicional. Fue este Cristo -y la Dolorosa que le acompaña en este tierno hogar devoto-los que en época de la antigua Merced eran sacados en procesión por la aldea de calles polvosas, con matas de brozas y árboles en la vera, y que hasta hace medio siglo contempló la representación del drama del Calvario. Después del "Descendimiento", que todavía se realiza en el atrio de La Merced, la imagen colocada en su urna de cristal, iniciaba la procesión del sepulcro. Fondo rumoroso de la feligresía, en las callejas sin luz, con la noche encima. Largo peregrinaje del devoto tras del Cristo familiar que hoy reposa en la tradición de un hogar cristiano, y que el Viernes Santo se complacía en esta adoración de las muchedumbres compactas, que levantaban del suelo el polvo hollado. Velones y faroles vidriaban los rostros procesionales con el resplandor de sus luces desfallecidas. Se oían las marchas fúnebres y el bronco son de los tambores, acompasado de cansancio, como un hipo del gentío que se arrastraba en la columna. Y se veían cruces, incensarios, monaguillos, bayonetas heridas de reflejos, humo de los pebeteros en las "mesas" adornadas de los promesantes con tules y lamés, y, luego, pétalos de las flores de abril sobre las alfombras holladas por la multitud.

Terminada la procesión, que duraba hasta las primeras horas del amanecer, el Cristo y la Dolorosa eran reintegrados a la familia García, que los velaba toda la noche.

El Cristo descansa hoy en su lecho de muerte, ante el Gólgota pintado por un artista boliviano, cuyo nombre se ignora. Vienen al "velorio" vecinos y devotos. Se hincan reposadamente, musitan el rosario, saludan a los dueños de casa y toman asiento a la orilla del muro de la sala. Un resplandor hiriente de luces alumbra la faz agónica de Cristo con sus hilos de sangre negruzca que se cuaja y adensa. La Virgen a los pies, de párpados rojizos en su rostro blanco, contempla la agonía del Hijo. Ramas de tarco penden del artesonado rústico de vigas de quebracho y sobre el encalado de las paredes destacan su verde follaje claro. Candelabros con la pasta chorreada de velas consumidas. Flores que se deshacen y dejan caer sus pétalos en la alfombra. Reclinatorios. Humo de incienso.

La sábana de raso que cubre el cuerpo de Jesús a modo de mortaja es un regalo del General Juan Felipe Ibarra a la familia García, que la conserva celosamente.

El ruedo que asiste al "velorio" se adensa. Entran y salen hombres, mujeres y niños. El gentío se renueva, pero crece siempre. Cuando alumbren las primeras claridades del alba, se irán algunos. El resto ha de velar hasta que las campanas del júbilo de gloria llenan la mañana de alegría.

La procesión de "miércoles santo", salía de Santo Domingo. Eran llevadas en andas las imágenes de Jesús, de San Juan y de San Cireneo, éste por detrás del primero, ayudándole a llevar la pesada cruz.

Por la que es hoy calle 25 de Mayo desfilaban gruesas multitudes en procesión hasta la iglesia de San Francisco, y de ahí seguían por Roca hasta Libertad. Eran, entonces, dichas calles, verdaderos arenales, bordeados de montes. En las que son hoy Avellaneda y 24 de Septiembre, en una choza construida a propósito, de "sunchos y cañas" y alumbrada con una vela, aguardaba la Virgen. Llegada la procesión a Libertad y 24 de Septiembre, a una cuadra justamente de la choza de la Virgen y a media cuadra de la Iglesia Matriz, desprendíase San Juan de la procesión y se encaminaba hacia la Virgen, ceremonia que se llamaba "el aviso", pues, con ella se quería representar, nada menos que el momento dramático en que la Madre conoce el triste destino de su Hijo.

Acompañada de San Juan, la Virgen iba al encuentro de su Hijo, el que se realizaba frente a la Catedral o Matriz, en cuyo atrio se levantaba un púlpito para el "Sermón del encuentro".

¡Cuánta lágrima de candor y devoción vertía aquella gente sencilla, cuando Jesús mostraba sus heridas a la Madre, y, también, al aproximarse la Verónica -que salía de la Catedral- con el paño con que enjugaba el sagrado sudor!

Luego, la procesión seguía hasta la Merced, donde los fieles esperaban la ceremonia del "canto del gallo", que según cuentan— se conseguía fácilmente valiéndose de un ardid. Colocaban al gallo ante un espejo de modo que se viese en él. Ante la visión prorrumpía en cantos y alharacas.

De la Merced, la procesión se encaminaba hasta Santo Domingo, donde se depositaban las imágenes, y donde terminaba la ceremonia por lo general a las 2 de la mañana.

Fragmento extraído del libro: “El folklore de Santiago del Estero” de Orestes Di Lullo


martes, 15 de abril de 2025

Marca registrada

 


Mario Rolando “Musha” Carabajal conversa. Revuelve lentamente el café y sin dejar de hablar mira por la vidriera del bar el bullicio mañanero de una esquina de Villa Urquiza. Repasa la historia de Los Carabajal y se emociona. Esos ojos de los que deriva su sobrenombre –‘musha’ es gato en el quichua santiagueño– le brillan cuando recuerda a los abuelos Francisco y María Luisa, a papa Enrique y mamá María, a los tíos Agustín y Carlos y también a los hermanos, primos, sobrinos, amigos e innumerables compañeros de ruta de años andados a lo largo y a lo ancho del país, sembrando chacareras y recogiendo el afecto de un público que de generación en generación no ha dejado de sentirlos parte de su patrimonio sentimental. Los Carabajal, el conjunto, cumple 50 años. Medio siglo de música y mística santiagueña que tendrán su celebración en el Luna Park de Buenos Aires, el sábado 20 de mayo. Un gran escenario para un día importante.

Cumplir 50 años es siempre algo inmenso. Más si se piensa en términos de “medio siglo”. Y mucho más aún si ese medio siglo transcurrió en el ámbito de la música argentina de tradición criolla, territorio enredado, en el que las pujas por los símbolos, los intereses de la industria y las modas, y fundamentalmente la verticalidad del gusto que desde la capital se impone continuamente sobre las provincias, son los que determinan lo que es bueno y lo otro. Los Carabajal atravesaron este tiempo con personalidad, con la convicción de sus raíces y la sensibilidad para escuchar al público. “Nosotros no somos el éxito de un solo tema. Detrás de Los Carabajal hay una historia” asegura Musha, convencido y orgulloso. “Supimos hacer apuestas bravas, nos arriesgamos y dimos a conocer temas que hoy son clásicos. Pudimos interpretar el gusto del público, pero también abrir nuevas puertas, crear nuevas expectativas en ese público. Y también conquistar nuevos púbicos”, agrega el cantor, uno de los pilares del conjunto en todos estos años.

En la larga usanza musical santiagueña, Los Carabajal bien podrían ser la bisagra entre tradición y modernidad. Formados sobre la huella de Los Manseros Santiagueños y Los Cantores de Salavina, –Carlos y Agustín, respectivamente dejaron esos conjuntos para crear en 1967 el propio, junto a sus hermanos menores Kali y Cuti–, la raigambre musical que forjaron los Chazarreta, los Jerez y los Díaz, entre tantos otros, se proyectó desarrollada en un apellido que por sus aportes a la música santiagueña llegará a convertirse casi en su quintaesencia. “Tuvimos la suerte de que Agustín y Carlos hayan sido nuestras guías, ellos nos señalaron el camino”, comenta Musha y agrega: “Cada concepto de Carlos y Agustín era una enseñanza. Y no hacía falta que repitieran las cosas, tenían autoridad. Personalmente recuerdo a Agustín como mi gran maestro. Él te respondía una pregunta con un ejemplo, tan claro era en su forma de transmitir. Mi respeto y mi admiración hacia Agustín es total. De chico íbamos con mi viejo a escucharlo cantar con Los Cantores de Salavina, un grupo maravilloso, y de ahí fui aprendiendo. En fin, con esa carga nos fuimos formando Los Carabajal. Más el sostén familiar, que ha sido determinante para que hoy podamos estar cumpliendo 50 años”.

 “Con los Manseros Santiagueños mantuvimos siempre una relación importante. Desde los comienzos hubo un Carabajal entre Los Manseros”.

Kali y Musha, que junto a Walter –hijo de Kali– y Blas Sansierra completan la formación actual, son hermanos, hijos de Ricardo el segundo de los 12 hermanos. “Él no se dedicó profesionalmente a la música, pero es muy importante en la historia del conjunto –explica Musha–. Era empleado en el correo y cuando lo trasladaron a Buenos Aires fue durante mucho tiempo el sostén de la familia. No obstante, eso nos alentó para emprender la aventura de empezar a ubicarnos en el mundo de la música, de cautivar a un público, de generar trabajo y la posibilidad de sostenernos. Nos tuvo paciencia, porque se sentía feliz de que pudiésemos trabajar de la música”.

Musha tenía 14 años cuando empezaban Los Carbajal y al poco tiempo ya era parte del conjunto. “Yo entré cuando estaban Agustín, Carlos, Cuti y Kali –recuerda–. Y en esa época a Kali le tocó el servicio militar, así que me llevaban a mí en su lugar, pero para que toque el bombo, para completar el cuarteto. Y ahí me iban preparando. Para mí era todo novedad. Agustín me enseñaba. Él me explicaba cómo hacer segunda y tercera voz. Recuerdo un consejo que me dio: ‘usted cuando vaya en el colectivo, solo, vaya repasando, cantando las canciones en segunda y tercera voz’. Y así hacía y me las memorizaba. Eso me sirvió para fijar y para aprender los primeros repertorios”.

El conjunto Los Carabajal se formó en 1967, cuando comenzaba la parábola descendente del auge que el folkore vivió en esa década. No obstante, el cuarteto se afirmó y logró el respeto de sus pares, como representantes genuinos de la música santiagueña. “Tuvimos desde el comienzo buenas relación y el respeto de artistas como Los Tucu-Tucu y Horacio Guarany, por ejemplo”, destaca Musha.

–¿Cómo fue la relación profesional con otros conjuntos santiagueños?

–Con los Manseros mantuvimos siempre una relación importante. Desde los comienzos de ellos hubo un Carabajal entre Los Manseros. En la primera época cuando eran Leocadio Torres y Onofre Paz, se sumó Carlos y Agustín les armonizaba algunos temas. Más tarde llegó Cuti, que estuvo casi 11 años con ellos. Una vez con Alito Toledo armamos un grupo que se llamaba Los Kimsa. Siempre hubo relación y tenemos un gran respeto y gran admiración por Los Manseros. También con Los Tobas, en particular con los hermanos Banegas (Coco y Horacio), a tal punto que Horacio fue de los primeros en confirmarnos que va a estar con nosotros en el Luna Park. De Los Sin Nombre, Ricardo Santillán estuvo también con Los Carabajal. Y músicos como Miguel Simón, Cristórofo y Fortunato Juárez o Don Sixto, a quien traté mucho, particularmente en sus últimos años.

–Con esa identidad Los Carabajal no necesitaron otro tipo de aditivos para crear un estilo…

–Cuando irrumpieron Los Cantores del Alba con la música mejicana, que hacían muy bien, varias veces nos tentaron para seguir ese camino. Pero nunca hizo falta. Somos referentes de una identidad y el sonido Carabajal inspiró a muchos grupos. Por eso el compromiso es grande.

–¿Qué etapas marcan la historia de Los Carbajal?

–Yo diría que hay un antes y un después en la historia del conjunto con el disco Como pájaros en el aire. Antes de eso éramos un conjunto tradicional, con una fuerte impronta santiagueña. Nos vestíamos de gaucho y el público esperaba de nosotros zambas, gatos y chacareras tradicionales. A fines de la década del ’70 la formación del conjunto era Kali, Roberto Peteco y yo (Musha) y empezamos a probar algunas cosas. Teníamos el violín de Peteco, que era entonces una cosa poco común, y notamos que el público estaba cambiando. Había nuevas generaciones que esperaban otra cosa de la música folklórica y había que llegar hasta ahí, atraerlos. En 1985 grabamos Como pájaros en el aire. De entrada, hubo un cambio de look: en la tapa del Long Play salíamos en ropa de calle, con zapatillas. El contenido del disco también presentaba novedades: había chacareras, sí, pero eran temas nuevos. ¡Los 12 temas de ese disco se hicieron conocidos! Y hasta el día de hoy se cantan en las guitarreadas y en los festivales. Recuerdo que para grabar León Gieco nos prestó la Ovation con cuerdas de acero y con esa guitarra logramos un sonido más actual. A partir de ahí comienza otra etapa. Es la época en la que Peteco toma relevancia también como autor y muchos grupos de la época adoptaron ese sonido, esa manera de cantar y ese repertorio. Más tarde, en la etapa en la que Mario Álvarez Quiroga fue parte del conjunto llegaron temas como Penas y alegrías del amor (1989) y Romance de aquel hijo (1990), que tuvieron mucha repercusión. Sin volvernos locos, creo que Los Carabajal siempre mantuvimos esa atención por estar actualizados y arriesgar con cosas nuevas.

A lo largo de estos 50 años, Los Carabajal recorrieron varias veces un país que sabe en todos sus rincones de la presencia nostálgica de los migrados santiagueños y sus familias. En este sentido, a donde vaya el conjunto es el más esperado embajador de Santiago del Estero. “Con eso pasan cosas maravillosas –enfatiza Musha–. El santiagueño cuando está afuera es muy orgulloso de sus orígenes, de su música, de sus costumbres, de cosas que por ahí estando en Santiago no valoraba tanto. Nosotros vamos a Río Gallegos, donde hay un centro de residentes santiagueños, y vemos llorar al público mientras actuamos. Y eso pasa también en Río Grande y en muchos lugares alejados del país.  Hay gente para la que no es fácil volver a Santiago, entonces depositan en nosotros sus expectativas de volver a compartir su identidad, al menos por un rato. Uno le está llevando su paisaje y ese es un compromiso.

Por aquellos años, Los Carabajal se preparaban para celebrar sus jóvenes 50 años con la música. Así respondió entonces el recordado Musha Carabajal.

–¿Cómo va a ser la celebración en el Luna Park?

–El espectáculo tendrá tres hilos conductores, que son las partes fundamentales de nuestra manera de vivir: la identidad, la familia y los amigos. Todo eso confluirá en el patio. En las casas de Santiago, el patio es el ámbito donde confluyen y se fortalece estas cosas, con el horno, la guitarra, los cantores… En Santiago no hay una peña estable. No tiene sentido, porque las cosas se generan en las casas de la gente. Por eso tomó tanto sentido el patio de la casa de la abuela, donde siempre hay alguien, con una guitarra, un bombo. Se va al patio porque se sabe que siempre se encuentran a alguien, días de semana y sobre todo los fines de semana. Como dice la canción, ‘… un domingo santiagueño no es un domingo cualquiera.

–¿Habrá invitados?

–Muchos, por empezar los ex integrantes del grupo. Van a estar Oscar Testa, que vive en España y viene para esta ocasión, y Oscar Evangelista, Mario Álvarez Quiroga, Mono Leguizamón, Franco Barrionuevo, Carlos Cabral, Lucio Rojas. Y también amigos, los que siempre están cerca, como Horacio Banegas, Néstor Garnica, Orellana-Luca. Juan Saavedra hará las coreografías con su grupo Raza y muchas sorpresas más. Como para que en tres horas de espectáculo estemos a la altura de lo que celebramos.

Fuente: emepea.com