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viernes, 29 de mayo de 2026

Primavera del Kakuy, Julioy

 


 

Dos fueron sus despedidas: cuando se fue a Santiago, la más importante, y cuando se fue de la vida, la segunda.

La segunda sucedió el 21 de septiembre de 1954 y no es antojadizo ver en la fecha, todo un símbolo: el canto de Julio Argentino Jerez debía apagarse entonces, en tiempo de vidala en flor, para que quedaran, sobreviviendo todos los inviernos, sus canciones: "La Baguala", "La Engañera", "Chacarera de mis pagos", "Añoranzas"...

Vivía hasta su adiós, en un caserón de Boedo, donde había instalado, en cada habitación, distintas jaulas de pájaros: un presupuesto en alpiste y en ternura.

Era un bohemio total, definitivo, y dueño, sí, del auténtico carisma, el de los elegidos: sus amigos recuerdan su fácil éxito entre las mujeres, sorprendente pues no se trataba de un buen mozo.

Nada sorprendente pues se trataba de un ser con encanto.

Con el encanto que navega en sus coplas plañideras: "Cuando salí de Santiago, todo el camino lloré. / Lloré sin saber por qué, pero si les aseguro, que mi corazón es duro, pero aquel día aflojé..."

Por eso, pensamos, el mejor recuerdo en este aniversario es referirse a aquella primera, sentida des- pedida, que pocos conocen: el momento en que Julio Argentino se fue de Santiago.

Un comprensivo suyo, Marco Antonio Díaz, le enderezó entonces un sentido discurso, mechado con frases en quechua. Era el 15 de febrero de 1948. Transcribimos ese increíblemente cariñoso testimonio en forma textual.

¿No te parece bien, Julioy? (¿Qué dice tu cabeza, mi Julio?): Ruda como la del tropero, carrero, do- mador, tiene, sin embargo, rasgos que anuncian su contenido; es una máquina sensata, generadora de músicas y bellos pensamientos.

¿No te lo imaginas, Julioy? (¿Qué dicen tus ojos...?): Que te pierdes en sueños mientras muestran, además, fiereza montaraz.

Imaina uiaricum voznike? (¿Cómo se oye tu voz?): Arrulladora, como un susurro. Está apagada por las miles de horas de canto que resonaron en tu garganta, ¡y por las siete mil aguardentadas!... (sic).

Viaikeka gestojlla (sólo con el gesto de tu cara) nos llenas de misterio y nos lleva, involuntariamente, a las regiones de tus cantos.

Yo te vi retozando en las trincheras p'al carnaval, en medio del alboroto del paisanaje (¡como potro en las praderas!): ahí estabas. Y te he visto en reunión de familia: ¡sabías estar!

Nunca me olvidaré que te he visto en el Tipiro salir de la reunión, cruzar los alambrados y ostensiblemente, como si hubieras distinguido a tu propio Tata, obsequiar un trago a ese viejo que horquetiaba la fiesta sobre su mulo pardo...

Julio, Julioy, ¡me cuesta creer que seas humano!

¡Supieras los celos que sientes cuando te vas, cuando te alejas de tu selva!... Pero no podemos atajarte porque sos como tu Huayra Rupaj, más allá del Zonda y, aurita nomás, el Huayra Muioj.

¡Cómo me gustaría, Huaukey, verte tallado en quebracho, asentado en las pashkas de un árbol de nuestros montes, guitarra en mano y en actitud de canto!

Y no puedo resistir más, Julioy: ¡tengo el presentimiento de que vos sois la encarnación del Kakuy en los seres humanos!

Publicado originalmente en Revista Folklore

domingo, 29 de junio de 2025

La modelo de la estatua del Kakuy

 


A los monumentos y estatuas que adornan nuestros paseos, los apreciamos en su carácter simbólico. Sin embargo, en el proceso de su realización, suceden hechos que son dignos de conocer, porque desde que surge la idea hasta su concreción participa mucha gente que, a pesar de que el tiempo la olvidó, fue protagonista de la historia cotidiana de nuestra provincia.

El escultor español Rafael Delgado Castro se radicó definitivamente en Santiago del Estero en 1913. Le gustaba esta comunidad sobre todo por el santiagueño y sus costumbres. Como era un aventurero nato, recorría los rincones de la ciudad buscando lo no común. En las inmediaciones del monumento al General San Martín, erigido en 1911, observó bloques de piedra de regular tamaño que habían traído para construcciones de cimientos y otras obras menores. Le llamaron la atención las de color gris amarillento, procedentes de Siracusa, Italia, y decidió trabajarlas. Con autorización municipal, más la ayuda de vecinos, logró transportarlas a su taller. (...)

Delgado Castro necesitaba una modelo, quería que de esas piedras  brotara un desnudo.

¿En dónde encontrar a la "privilegiada" en un marco de sociedad cerrada, llena de prejuicios, como era la comunidad urbana santiagueña?. Además, estaba casado y tenía una hija que todavía usaba pañales. La reputación resultaba importante como carta de presentación para conseguir trabajos.

Un cochero apodado "Biñaco", instalado en las proximidades del Mercado, le dijo que podía tener lo que buscaba. (...)

La dama, de alrededor de 30 años, se llamaba Juanita, aparentaba excelente salud, aunque no poseía buen porte.

En la habitación de una casa prestada, con 2 ayudantes iluminadores de fogonazos de magnesio, concretó una serie de 22 fotos. También realizó apuntes en dibujos lleno de garabatos antropometricos y bocetos en plastilina.

Con todo este material, comenzó a esculpir en la soledad de su taller.

A mediados de 1914, concluyó su tarea y la tituló "Tedio". Su esposa, que estaba embarazada, fue la primer testigo de su obra. (...)

Sin dar importancia a los comentarios, tratando de tranquilizar las aguas, envió esta escultura a concursar en el VI Salón Nacional (1916). (...)

Su amigo el Dr. Alejandro Gancedo, trajo la noticia que "Tedio " había obtenido un premio en la Sección Artistas Extranjeros.

A raíz de este lauro, muchas damas quisieron retratarse en escultura, entre ellas, la señorita Ángela Capovilla y la señora Clementina Torres de Prieto.

A comienzos de 1920, la familia Berdaguer, encargó a Delgado Castro, el diseño y construcción del panteón familiar en el Cementerio La Piedad. Resuelve incorporar en el motivo un ángel femenino acostado y lloroso.

De nuevo recurre al cochero "Biñaco" y se entera de que Juanita había muerto en una provincia del Litoral a causa de una enfermedad "rara".

Con las fotos de Juanita, armó la imagen necesaria. (...)

En 1942, el empresario de espectáculos, Guillermo Renzi, encargo a Don Rafael el proyecto de una fuente para ser colocada en el centro del óvalo del Parque Aguirre.

Así nació "El Kakuy".

Otra vez Juanita es la inspiradora de las formas escultóricas. R
ecordando su pequeño cuerpo, la modelo en actitud desesperada en el instante de su transformación en pájaro.

Juanita, una ilustre desconocida, sin saberlo trascendió a los tiempos hecha ninfa, ángel y kakuy.

Fuente: Omar Sapo Estanciero

SANTIAGO INÉDITO.  EL LIBERAL 21 de julio de 2003.