jueves, 9 de abril de 2026

De Acequias y Palacetes: Un Paseo por el Santiago que el Tiempo (Casi) se Llevó

 

Acequia Belgrano

¿Alguna vez te detuviste en medio de la Avenida Belgrano, cerraste los ojos e intentaste imaginar cómo sonaba esta ciudad hace cuatro siglos? Probablemente hoy escuches el rugido de los colectivos y el murmullo incesante del comercio, pero si pudiéramos viajar en el tiempo, el sonido protagonista sería otro: el del agua corriendo con fuerza por una acequia gigantesca.

Santiago del Estero, nuestra "Madre de Ciudades", no solo es cuna de poetas y cantores; es un rompecabezas de historias fascinantes que a menudo pisamos sin darnos cuenta. Hoy te invito a que nos tomemos un café virtual y charlemos sobre esos rincones, edificios y decisiones que transformaron nuestra fisonomía urbana. ¡Prepárate, porque hay datos que te van a volar la cabeza!

El "río" que dividía la calle: La mítica Acequia Real

Imagínate esto: corría el año 1577. Mientras en el resto del mundo pasaban cosas de libros de historia antigua, aquí ya se estaba construyendo una obra de ingeniería asombrosa. La Acequia Real (o Acequia Belgrano) no era un simple zanjón; era una arteria vital de más de 5 kilómetros de largo que corría justo por donde hoy caminas para ir al centro.

Aquí es donde la historia se pone interesante y un poco misteriosa. ¿Quién la hizo realmente?

La versión mística: Muchos dicen que fueron los Jesuitas, conocidos por su destreza constructiva.

La versión oficial: Existe una carta del 20 de marzo de 1557 enviada por el Gobernador Gonzalo de Abreu y Figueroa al Virrey del Perú, lo que le da el crédito legal a él.

Lo más nostálgico es pensar en la alameda gigantesca que la bordeaba. Era un túnel verde de álamos que refrescaba la ciudad. Lamentablemente, en 1970, bajo una visión de "modernización" del gobierno de Carlos Jenssen, la acequia fue entubada y los árboles talados. Un golpe ecológico que los santiagueños de pura cepa todavía lamentan.

De Casa de Gobierno a Joya Cultural

Si hay un edificio que se roba todas las miradas frente a la Plaza Libertad, es el actual Centro Cultural del Bicentenario (CCB). Pero, ¿sabías que no siempre fue ese faro de cultura?

Construido en 1866 por los hermanos Cánepa durante el gobierno de Manuel Taboada, nació para ser el Cabildo y la Casa de Gobierno. Ubicado estratégicamente en la esquina de Libertad y Tucumán, este edificio ha visto pasar toda nuestra historia política. Fue recién en 1988 cuando se lo declaró Monumento Histórico Provincial, protegiendo para siempre sus paredes cargadas de secretos.

La Casona de los Taboada: El "Multiespacio" del Siglo XIX

A la vuelta, en Buenos Aires al 100, se encuentra la casona construida en 1870 por Gaspar Taboada. Si crees que los espacios de coworking son modernos, esta casa te lleva la delantera. A lo largo de los años, allí funcionaron:

 

·         La primera oficina de Telégrafos.

·         La primera oficina de Teléfonos.

·         La redacción del diario El Liberal.

·         ¡Y hasta el Círculo de Ajedrez!

 

El lujo de la Belgrano: 80 Chalets y una Boite

Hubo una época, no tan lejana, en la que la Avenida Belgrano parecía un catálogo de arquitectura europea. Entre el barrio Jorge Newbery y Campo Contreras, se erigían aproximadamente 80 chalets impresionantes.

Nombres como Los Hoyos, el del Gobernador Cáceres, o los de las familias Bagnato y Corvalán, eran sinónimo de elegancia. ¿Lo más curioso? En esa zona también funcionaba una Cancha de Pato y la mítica boite "Fantasius", donde la juventud de otras décadas gastaba la suela de sus zapatos.

El tren que llegaba a la puerta de casa

Hoy nos parece una locura, pero el 12 de octubre de 1884, el ferrocarril llegó literalmente hasta la Plaza Libertad. ¡Imagínate el humo y el silbato del tren en pleno centro!

Tuvimos dos estaciones principales que marcaron épocas:

Estación Belgrano: (Libertad y Pringles). Originalmente del Central Córdoba, hoy es el querido Parque Oeste.

Estación Mitre: (Perú y Alvear). De trocha ancha, el lugar donde hoy funciona el moderno FÓRUM.

El tren no solo traía gente; traía el progreso que permitió, por ejemplo, que en 1904 se inaugurara el servicio de agua corriente y en 1905 se levantara el imponente edificio del Banco Nación.

Secretos en las paredes y cambios de nombre

¿Alguna vez te sentiste observado en la calle Libertad al 400? No es tu imaginación, son los Atlantes de Piedra. Estas figuras colosales que sostienen la estructura frente a la Plaza Libertad fueron creadas por el arquitecto y escultor Rafael Delgado Castro a principios del siglo XX. Son, sin duda, los guardianes más antiguos del centro.

Pero no todo fue piedra y construcción. Los años 70 trajeron cambios drásticos, incluso en cómo llamamos a nuestros barrios. ¿Sabías que muchos de ellos tenían nombres mucho más pintorescos antes de que el gobierno de facto los rebautizara?

Chimillo pasó a ser Reconquista e Independencia.

Tala Pozo se convirtió en Almirante Brown.

Las Cejas fue renombrado como Don Bosco.

Incluso la naturaleza sufrió: en esa época se eliminó la platabanda de hermosos lapachos que adornaban las avenidas Sáenz Peña y Pedro León Gallo. Una decisión que, al igual que la tala de la alameda de la Belgrano, nos dejó una ciudad un poco más calurosa y menos colorida.

Un legado que late

Santiago del Estero es mucho más que sus calles adoquinadas en 1916 o el gas natural que llegó en 1951. Es una ciudad que supo ser industrial, con el Ingenio Saint Germes (1881) como símbolo de tecnología punta, y que supo reinventarse una y otra vez.

Desde el viejo matadero municipal de 1907 (que luego fue mercado y hoy es Jefatura de Policía) hasta la puesta en valor del Complejo Taboada en 2024, nuestra identidad está grabada en cada ladrillo puesto por los Cánepa, Delgado Castro o los pioneros anónimos.

Caminar hoy por Santiago es recorrer un libro abierto. La próxima vez que pases por la Belgrano, recordá que bajo tus pies alguna vez corrió un canal de agua cristalina y que, a tu alrededor, la historia sigue viva, esperando a ser contada.

¿Cuál de estos datos te sorprendió más? ¿Te imaginas cómo sería Santiago hoy si todavía tuviéramos esa acequia bordeada de álamos? La próxima vez que camines por el centro, levanta la vista: siempre hay un detalle del pasado esperando a saludarte.

* Este artículo fue realizado con información del Archivo Gráfico Cultural Santiagueño de Omar Sapo Estanciero, un guardián incansable de nuestra memoria colectiva.

RAMÓN GOMEZ CORNET

 


 

Nació el 1 de Marzo de 1898. Fue una figura representativa del acervo plástico nacional. Su nombre cubre una etapa del arte argentino que obtuvo el reconocimiento unánime de la Autorretrato Gómez Cornet crítica nacional. Su vocación artística se despertó en la adolescencia y fue enviado a Córdoba donde comenzó su formación en la Academia de Bellas Artes.

En 1917 realizó su primer viaje a España, Francia e Italia. Al regresar presentó sus primeras obras en Buenos Aires; Cezanne y Renoir lo habían impactado. En 1921 expuso en el salón Chandler de la calle Florida; en 1923 emprendió su segundo periplo europeo; en 1927 se presentó en el Salón Nacional y en La Plata; al año siguiente expuso sus retratos de niños y mujeres santiagueñas. Desde entonces sus muestras lo destacaron a la consideración de la crítica más exigente quizás porque su arte reflejaba en los rostros telúricos el drama de los hombres y niños de su tierra. Medalla de Plata del Salón de Paraná, Premio Estímulo en el Salón Nacional, Primer Premio de Pintura del XXVII Salón Nacional, Primer Premio en el Salón de Acuarelistas, Premio Arte Clásico Presidente de la Nación. Realizó exposiciones en Nueva York, Tucumán y Santiago del Estero.

En esta última propició y logró la creación del Museo Provincial de Bellas Artes, que hoy lleva su nombre. Trasladado a Mendoza ocupó la cátedra de Pintura de la Universidad Nacional de Cuyo. En 1949 obtuvo el Gran premio de Honor en el Salón Nacional; en 1950 el Premio Presidente Perón del Salón de Santa Fe. Se trasladó a Tucumán designado por su Universidad Nacional para dictar la cátedra de Dibujo; regresó a la Universidad de Cuyo desde donde retornó a Buenos Aires. Proyectó y logró la creación de la Academia de Bellas Artes de Santiago del Estero. El 9 de abril de 1964 falleció en Buenos Aires. Su nombre figura entre los plásticos más importantes del arte argentino.

Para realizar una visita virtual de sus obras, recomendamos seguir el siguiente enlace: http://www.arteargentino.com/sala/gomezcornet/index.htm

miércoles, 8 de abril de 2026

Zambas y sus versiones "La 7 de Abril"


Zamba “la 7 de abril”

La 7 de Abril es para muchos la madre de las zambas, acaso porque su belleza se completa con misterios. Por ejemplo, no se conoce a su autor verdadero y poco sabemos sobre el motivo de su nombre. Según escribe José Antonio Faro es su libro Zambas históricas y tradicionales, existen dos versiones de la 7 de Abril.

Una es la que Andrés Chazarreta le escuchó tocar a músicos populares santiagueños, a inicios del siglo XX, y que en 1916 registró a su nombre, con una letra romántica.

En 1923, Manuel Gómez Carrillo, publicó una versión cuyas diferencias con la de Chazarreta son de notación musical, dato irrelevante para músicas de tradición oral. A esa versión, Leda Valladares le agregó años más tarde una letra que tampoco explica el nombre.

Si bien no se conoce con exactitud su autor ni el motivo del nombre, santiagueño y tucumanos se disputan la pertenencia.

La investigadora Isabel Aretz refiere que el verdadero autor sería un violinista tucumano conocido como el “Ñato Carrillo”, que murió en 1911. Otras fuentes dan como autor al arpista Agenor Reynoso. Pero en Santiago del Estero es atribuida por tradición a diversos músicos populares de fines del siglo XIX, entre ellos un arpista, “el ciego Chaza”. Los Hermanos Abalos decían que jamás se iba a conocer quién fue realmente su autor. En SADAIC hay dos registros: una de Chazarreta y la otra de Gómez Carrillo.

El nombre

Con respecto al origen de su nombre, se manejan varias conjeturas. Al noreste de Tucumán, en el departamento Burruyacú, existe una localidad con el nombre 7 de Abril. Una comuna sobre la Ruta Nacional 34, uno de los tantos pueblos de esa región que hasta mediados del siglo XX vivió de obrajes madereros y hoy extraña el tren. La letra de Leda Valladares tiene más que ver por esa región:

………………..

“queda engualichado bajo el monte”

…………………

“bajo un viejo quebrachal,”

…………………………

También se dice de una historia de amor. El título de la zamba, dicen en el pueblo, evoca una historia de amor no correspondido: un joven de familia acomodada se enamora de una joven de familia humilde, esta relación no era aprobada por la familia del joven. El muchacho se va a la Universidad y vuelve recibido de abogado y es nombrado juez de paz de 7 de Abril. Y debió casar a la mujer que amaba con otro hombre. Con esta historia tiene que ver tanto la letra de la versión de Pedro E. Díaz, como la letra de la otra versión, la de Domingo Lombardi.

Por otro lado, el 7 de Abril se conmemora el levantamiento de Tucumán contra el gobierno de Juan Manuel de Rosas. La proclama del 7 de Abril de 1840, cuando Marcos Avellaneda encabezó el pronunciamiento de la llamada “Liga del Norte”, que Rosas respondió con el envío del general Oribe y el coronel Mariano Maza para reprimir a los insurrectos, quienes al mando del general Juan Galo de Lavalle fueron derrotados en Famaillá. Avellaneda huyó al norte, pero Oribe lo alcanzó en Metán y lo fusiló. Llevaron su cabeza a Tucumán y la expusieron en la plaza principal durante varios días.

La 7 de Abril, dos versiones, tres letras y tantas conjeturas. El misterio de una zamba con nombre de día, de tres vueltas para los bailarines y de fascinante vuelo melódico para los cantores. Es una zamba de “tres vueltas” o zamba “larga”, es decir de treinta y seis compases, con la particularidad-casi desconocida entonces-de que la vuelta final lleva melodía diferente a las dos primeras.

VERSIONES DE LA ZAMBA “LA SIETE DE ABRIL”

La Zamba “La Siete de Abril”: Versión A. Chazarreta- Pedro E. Díaz

"La Siete de Abril" (zamba) fue registrada por don Andrés Chazarreta, como autor de letra y música, registro Nº 3049 de SADAIC. Letra Pedro Evaristo Díaz

I

Triste y con penas me voy
voy cantando esta canción
buscando consuelo en esta zamba
porque me ha pedido el corazón.

 

Lejos se escucha mi voz
y ella dice en su cantar
en aquellas noches silenciosas,
canto porque alivio mi pesar.


Otros andarán por ahí
igualitos como yo,
cantando tristes sus penas;
Zamba sos mi canción.

 

II

Como el perfume de flor
suave acompasada sos,
has hecho bailar a muchos criollos
haciendo vivir la tradición.

 

Tu melodía, quizás,
siempre ha sido para mí
la que muchas veces he soñado,
y así te nombré Siete de Abril.

 

Otros andarán por ahí
igualitos como yo,
cantando tristes sus penas;
Zamba sos mi canción.

Esta versión es la que más fue grabada por los artistas y más conocida.

La Zamba “La Siete de Abril”: Versión GOMEZ CARRILLO MANUEL

- VALLADARES LEDA. Registro Nº29306

1

Vengan al cerro a escuchar
como canta el montaraz;
clava su baguala en pleno cielo
con un alarido de orfandad.

 

Quien sale al campo a llorar
las vidalas del amor
queda engualichado bajo el monte
y entre los quejidos del tambor.

 

Zamba de largos sauzales
fiel rescoldo del peón:
que tu pañuelo al aire
nunca nos diga adiós.

2

Qué lindo es dejarse estar
bajo un viejo quebrachal,
cerca de las grandes salamancas
resollando todo el carnaval.

 

Nadie se quiera morir
sin gozar el carnaval,
sin echar la entraña de su canto
en el vuelo del polvaredal.

 

Zamba de triste follaje,
resolana del cantor,
que tu pañuelo al aire
nunca nos diga adiós.

La música es recopilación de Manuel Gómez Carrillo.

En cambio, esta versión es la que más me costó encontrar una versión cantada. Que gracias a la artista Miriam García compartió esta zamba grabada por ella que estará en un material que estará a la venta en Agosto 2015. Es una exquisita interpretación de La 7 de Abril.

La Zamba “La Siete de Abril”: Versión A. Chazarreta- DOMINGO LOMBARDI

La zamba 7 de Abril
vamos viditai a bailar
obligando gracias a tu perfil
Y encendiendo amor es tu mirar
con tú pañuelito ya gentil
y como queriéndote alejar

 

Una encendida pasión
acepto encanto sentir
dando una esperanza al corazón
porque tus desdén hace sufrir
no me quites alma esta ilusión
porque sin ella no podré vivir.

 

Criolla labios como flor
La que sol beso al pasar
Y brinda las dulzuras
De algarroba y chañar
No hagas la desventura
De quien te sabe amar.

 

Quiero volverte a cantar
en esta zamba mi dolor
al ver si por fin
puedo alcanzar
 y ser dueño de tu corazón
y en el pañuelito he de expresar
al rodear tu pecho mi intensión

 

Sobre tu frente pondré
Una corona triunfal
Con un amor constante y leal
Un liviano paso seguiré
Y en tu pollerita de percal
Flores de mis sierras prenderé.

 

Va esta zamba a terminar
Dando tregua a mi dolor
De negarme un consuelo
Mi alma tendrás valor
Y a tus pies mi pañuelo
Rindo en prueba de amor.
 

Grabado por: Julio Molina Cabral

POR OTRO LADO, SE GRABÓ OTRO TIPO DE VERSIÓN CON MÚSICA DE A. CHAZARRETA.

Y EN CANTO SE AGREGA UN ESTRIBILLO.

Me dicen que los conjuntos en los bailes en el campo arengaban para que la gente se arrimara a bailar.

Alberto Ocampo y sus Changuitos Violineros intérpretes de esta versión.

 “Adiós adiós mi Tucumán, tierra de donde nací cuna de mis abuelos te canto 7 de abril”.

SIETE DE ABRIL- M. GOMEZ CARRILLO-BLANCA IRURZÚN.

Sol de abril en Tucumán
Mil deseos de volar
Con sus madreselvas perfumadas
Y con su luz clara el rosedal
Enfrentando a Juan Manuel de Rosa
El jazmín de Tucumán

 

Adiós la luz la libertad
Como una bomba de cristal
Sueños lejanos
Por sierras vienen y va
Tierra valiente
La tierra de Tucumán

 

Canto de un 7 de abril
Luminoso y soñador
Haber la esperanza tucumana
Libre la mañana su esplendor
Hay un envainar  de resbalosas
Ya universal restaurador

 

Adiós la luz la libertad
Como una bomba de cristal
Sueños lejanos
Por sierras vienen y va
Tierra valiente
La tierra de Tucumán
 

Fte: http://raicesmusical.blogspot.com/

sábado, 4 de abril de 2026

Don Cristóforo Juarez

 


Representan anhelos, pensamientos sueltos del criollo que, pensativo, cumple con su misión diaria y al mismo tiempo sueña con integrarse más al entorno misterioso de la naturaleza que lo rodea. Quisiera permanecer para siempre, de alguna forma, en este ámbito que lo viera nacer y crecer. Quisiera trascender a la existencia terrenal, entregando algo que pueda servir al cuerpo y al espíritu del prójimo. Quisiera ser recordado, para quedarse del todo en estos pagos.

En estos días recordamos especialmente a dos santiagueños que nos han dejado obras, aparentemente distintas, pero cuyos objetivos son los mismos: enaltecer y dignificar al ser humano en forma integral. Ambos fueron docentes. El Profesor y Médico Dr. Ramón Carrillo nos legó un sistema hospitalario ejemplar para toda América del Sud y el concepto de la prevención sanitaria. El Maestro y Poeta Don Cristóforo Juárez entregó a coetáneos y a la posteridad la prosa y poesía que vivió en el suelo santiagueño, mostrándonos nuestra realidad e inquietudes.

Ramón Carrillo nació el 7 de Marzo de 1.906 en Santiago del Estero. Sería largo detallar su brillante paso por las escuelas primaria y secundaria en nuestra ciudad, la Universidad en Buenos Aires, los tres años becado en Europa, los logros para la comunidad en su especialidad, la Neurología... Lo que no hay que obviar es que el genial médico fue el Primer Ministro de Salud de la Nación, que organizó el sistema de salud desde una óptica nueva para la época, que nos parece tan natural ahora: la prevención (aunque no tomemos conciencia en cada uno de nosotros todavía). Bregó por la independencia científica de nuestro país. Impulsó la creación de la primera fábrica argentina de medicamentos. Afirmaba que los adelantos científicos y técnicos no servían si sus beneficios no llegaban a toda la población. Fiel a su creencia de que el pueblo merece una vida sana, digna y prolongada, puso énfasis en la atención materna e infantil. Además, colaboró desde su puesto con la creación de Hogares Escuela y Hogares de Ancianos.

Don Cristóforo Juárez nació en Cúyoj (Dpto. Banda) un día de Julio de 1.900. Conoció la campaña provinciana, su paisaje y su gente. Desde San Carlos (Dpto. Banda), con 16 años de edad y su título de Maestro Rural, partió hacia Verón (Dpto. Salavina) para enseñar y aprender con los criollos y los montes salavineros. En su carrera docente llegó a ser Vocal y Presidente del Consejo de Educación. Las vivencias e inquietudes de su rica vida interior nos quedaron en libros publicados e inéditos. Los cantores mantienen viva su alma de poeta, cantándole al Tiempo de la Fruta Madura (póckoy pacha), a un amor dejado en Pampa de los Guanacos, a la épica vida del Chasqui Venancio Caro o la Rubia Moreno, al lindo pago del Polear, mostrándonos la Estampa del Mansero o el Alma Challuera del santiagueño... Leyendo sus libros podremos percibir plenamente los Reflejos del Salitral, Llájtay, Cantares, La Vara Prodigiosa... Seguiremos degustando sus Coplas Maduras a medida que se publiquen o canten.

El Dr. Carrillo, que había llegado al alto cargo nacional con el afán de servir, cuando hubo realizado lo necesario para producir cambios altamente positivos en la salud de la población, declinó luchar contra quienes ambicionaban su Ministerio. Renunció y fué a Estados Unidos para tratarse de la hipertensión que lo torturaba. Despojado luego de sus bienes en Buenos Aires, se empleó en una empresa norteamericana que lo envió a Belém do Pará (Brasil) donde falleció en Diciembre de 1.956. Desde 1.972, descansa en paz en tierra santiagueña. En su honor, desde el año 2.006, el 7 de Marzo es Día del Médico Santiagueño. Don Cristóforo Juárez, con 79 años de edad, escribía la poesía “He llegado a la cumbre”, cuya última estrofa dice:

 

“Mi pupila se apaga como en la estatua griega
 
la pátina ha borrado la ilusión y la fe
 
estoy sólo en la altura, como un cóndor que llega
 
exhausto hasta la cima, para morir después.”

 

 Don Cristóforo Juárez falleció en la ciudad de Santiago del Estero el 10 de Marzo de 1.980.

Encontraremos al Dr. Ramón Carrillo en cada hospital de Sudamérica, en cada posta sanitaria y en cada Médico de Acción Radiante que recorre la zona rural. En cuanto al maestro y poeta bandeño, Juan Carlos Carabajal sintetizó así su permanencia entre nosotros:

 

“Cristóforo Juárez vuelve: 

 

en cada copla del alma
 
y tienen las chacareras
 
olor a Tierra Mojada.”

 

http://aleroquichua.org/sitio/nota_verduc.php?id=8

Termas de Río Hondo y las "aguas del sol"

 


La ciudad de Río Hondo, cuyo nombre original era Miraflores, es un centro de turismo cuya importancia radica en el balneario termal junto al río Dulce. Sobre este mismo río se halla el Dique Frontal, el cual embalsa un lago artificial apto para la náutica y la pesca deportiva.

El dique fue inaugurado en 1967 con el fin de atenuar las crecidas, mejorar el riego y generar energía.

Las aguas del río Dulce eran ya conocidas desde la época precolombina con el nombre de Aguas del Sol. El prestigio de la ciudad existe desde hace siglos; los príncipes del Alto Perú - los incas- llegaban a las "aguas milagrosas" para disfrutar de un microclima único y darle energía termomineral a sus vidas.

Antes de la llegada de los españoles habitaban la zona aborígenes sedentarios, los tonocotes. Estos se ubicaron a orillas del Soconcho, río de aguas mansas, que en quechua se llamó Misky Mayu y los españoles tradujeron como Río Dulce.

Fueron los príncipes incas quienes organizaron caravanas desde el Cuzco, cruzando el altiplano hasta las orillas del Misky Mayu, para aprovechar las virtudes de las yacu rupáj (aguas calientes) consideradas por ellos de origen divino.

Los incas decían que sus manantiales traían el fuego de la tierra y daban milagrosamente la salud al sufriente o al enfermo. Su fama se extendió con los relatos hasta el imperio del Hijo del Sol, en las alturas del Tahuantisuyo.

Las postas de Vinará y Miraflores le acercaron viajeros ilustres en la época de la Conquista: San Francisco Solano, los congresales de Tucumán, el Ejército del Norte, Facundo Quiroga y los Taboada.

A comienzo del siglo XX, Termas era un villorrio de 300 habitantes y comenzaban a surgir los primeros hoteles para el turismo que encontró algunos precursores a fines del XIX, ya que el primer alojamiento se construyó en 1884.

Fue reubicada a 21 kilómetros de su sitio primitivo en el año 1966, para construir el Dique Frontal.

Su emplazamiento original se encuentra cubierto por las aguas del lago.

Fue declarada ciudad el 6 de septiembre de 1954, pero el Municipio obtuvo su autonomía recién en 1958 y se eligió como primer intendente municipal al sr. Luis Jorge Manzur.

Hoy, es el mayor centro turístico de la provincia y uno de los más importantes de la región.

Se cuenta que san Francisco Solano pasó por la antigua villa rumbo al Tucumán, para proveerse de madera de nogal y construir el templo que hoy se levanta en la ciudad capital de Santiago del Estero. Al regresar, se encontró en las cercanías de Villa Río Hondo con el gran río crecido (río Dulce). Era humanamente imposible vadearlo, pero el santo, se cuenta, desató su cordón, lo arrojó al río y dijo: "Río Hondo, no impedirás nuestro paso". Entonces las aguas se abrieron. Fue el primero en tocar la otra orilla y dejó sus huellas y la de su mula en una piedra que aún se conserva y venera en la nueva Capilla Villa Río Hondo.

A partir de este hecho milagroso, el Santo de la Cruz y el Violín es venerado en la región y el nombre original de Miraflores se transformó a Río Hondo.

Fuente: facebook/elpatiosantiagueño


Felipe Corpos: la voz quichua que encendió un fuego en Santiago del Estero

Poeta, payador y militante cultural, fundador del Alero Quichua Santiagueño. Su vida fue breve, pero su legado continúa iluminando la memoria y la identidad de un pueblo.




El eco de una lengua ancestral

Cuando se habla de las raíces culturales de Santiago del Estero, el nombre de Felipe Benicio Corpos aparece como una de esas presencias que, aunque breves en el tiempo, dejan huella. Fue poeta, payador, quichuista y uno de los impulsores de un movimiento clave en la defensa del patrimonio lingüístico del norte argentino: el Alero Quichua Santiagueño.

Hablar de él es, inevitablemente, hablar del quichua. Esa lengua que llegó desde los Andes y encontró en Santiago un territorio donde echar raíces propias. Resistió siglos de desprecio y silenciamiento, pero siguió viva en las casas, en las coplas, en los rezos, en las charlas de patio. Felipe entendió temprano que no alcanzaba con resistir: había que darle un lugar visible dentro de la cultura argentina.

Su vida, atravesada por la pasión y el compromiso, también refleja una época en la que las tradiciones luchaban por no quedar arrasadas por la modernidad. Su historia permite ver cómo un hombre del interior del departamento Figueroa logró encender una llama que todavía sigue prendida.

Infancia entre el monte y la lengua quichua

Felipe nació el 23 de agosto de 1935 en Villa Figueroa. Creció en Los Nogales, Pampa Muyoj, en un entorno donde el quichua no era algo excepcional: era el idioma cotidiano. Se hablaba en la familia, en el trabajo, en la vida diaria.

A los nueve años se trasladó a la ciudad de Santiago del Estero con sus padres. Allí terminó la secundaria en la Escuela de Comercio Antenor Ferreyra y se recibió de Perito Mercantil. Ese cambio marcó una tensión que lo acompañaría siempre: el paso de un mundo campesino, íntimamente ligado al quichua, a un espacio urbano donde esa lengua quedaba al margen.

Más tarde viajó a Córdoba para estudiar Abogacía. Cursó tres años y entró en contacto con ambientes universitarios y políticos. Ese paso seguramente reforzó su mirada sobre la situación de las lenguas originarias. Sin embargo, decidió volver. Su camino no estaba en los tribunales, sino en la defensa cultural.

El encuentro con Sixto Palavecino

En 1968, ya de regreso en Santiago, conoció a Sixto Doroteo Palavecino. El vínculo fue inmediato. Compartían la misma preocupación: el quichua seguía vivo, pero recluido, sin reconocimiento público.

Mientras buena parte de la sociedad lo consideraba un idioma menor, ellos lo veían como un núcleo cultural profundo. De esa coincidencia nació una amistad y un proyecto común que terminaría cambiando el panorama cultural de la provincia.

Nace el Alero Quichua Santiagueño

El 5 de octubre de 1969, junto a Vicente Salto y Domingo Antonio Bravo, dieron forma al Alero Quichua Santiagueño. Empezó como un programa de radio, pero rápidamente superó ese formato.

Tenía algo distinto: por primera vez, la radio abría un espacio en lengua indígena en Argentina. No se trataba de hablar *sobre* los campesinos, sino de que ellos mismos tomaran la palabra. Desde distintos puntos de la provincia, la gente participaba con relatos, canciones y coplas.

Felipe lo definía con claridad en una de las aperturas del programa: una voz que se eleva desde el Santiago quichua para mostrar su cultura desde adentro. No era una consigna. Era una forma de devolverle dignidad a una lengua.

Escuelas y expansión

El impacto fue rápido. En 1971 se creó la primera filial en Villa Atamisqui, y después llegaron otras en Córdoba, Buenos Aires y Tucumán.

Pero el crecimiento no fue solo territorial. También hubo un impulso educativo fuerte. Se promovieron escuelas de quichua y, en 1973, se incorporó la cátedra de Cultura Quichua en el profesorado provincial. Ese mismo año se dictaron cursos en distintos puntos de Santiago.

El desafío era grande: enseñar a escribir una lengua que durante siglos se transmitió de forma oral. Aun así, la respuesta fue positiva. El quichua empezaba a salir del ámbito doméstico y a ocupar espacio en las aulas.

Discos y debates culturales

El Alero también impulsó proyectos discográficos. En 1971 se editó un disco documental del canto quichua con el sello Diapasón, con apoyo de Alfredo Ábalos. Allí se incluyó la traducción al quichua del Martín Fierro, realizada por Vicente J. Salto.

En 1973, Felipe organizó una mesa redonda radial sobre el origen de la chacarera. Un tema que, todavía hoy, genera discusión. Ese mismo año se lanzó el disco *Santiago del Estero, desde sus coplas al país*, que amplió la difusión de la cultura local.

El poeta detrás del proyecto

Más allá de su rol como gestor, Felipe era poeta. Escribió letras que luego se transformaron en canciones populares, muchas musicalizadas por Sixto Palavecino. De ahí nacieron piezas como El sacherito, Mi tata sabía canta, Pa’ que bailen o La ñaupa ñaupa.

También trabajó con otros músicos en distintas composiciones. Parte de su obra fue grabada, pero otra sigue inédita. Ese material, todavía disperso, es un reservorio cultural que espera ser recuperado.

Compromiso con la vida cotidiana

Para Felipe, la lengua no era un objeto aislado. En sus programas hablaba de la vida rural, de prácticas agrícolas, de saberes transmitidos de generación en generación. Recuperaba refranes, cuentos, formas de entender el mundo.

En 1974 participó en la creación de la Sociedad de Folkloristas Santiagueños. Ese mismo año lanzó el programa *Domingos Santiagueños*, donde profundizaba en temas vinculados a la identidad local.

También colaboró con investigaciones en historia, arqueología y lingüística. Su objetivo era claro: mostrar que la cultura popular no era un adorno, sino un sistema de conocimiento.

Una vida breve

El 13 de diciembre de 1974, un accidente terminó con su vida. Tenía 39 años. La pérdida fue fuerte y dejó un vacío difícil de cubrir.

Sin embargo, su trabajo no se detuvo. El Alero siguió, las escuelas continuaron, y su nombre empezó a consolidarse como referencia dentro de la cultura santiagueña. Hoy lo recuerdan en espacios públicos y en instituciones educativas que llevan su nombre.

Una herencia que sigue

La historia de Felipe Corpos muestra algo concreto: la cultura no se sostiene sola. Necesita gente que la empuje, que la defienda, que la haga visible.

El quichua santiagueño sigue vivo en gran parte por ese tipo de esfuerzos. Cada vez que se canta en esa lengua o alguien la aprende, hay una continuidad que no se cortó.

Su legado no es abstracto. Está en la voz de la gente, en la música, en las palabras que todavía circulan. Y deja una pregunta abierta, bastante directa: qué estamos dispuestos a sostener para que no desaparezca.

Fuentes consultadas:

Alero Quichua Santiagueño- Diario El Liberal-Diccionario Cultural Santiagueño-María Teresa Papalardo-Antología de poetas santiagueños-Alfonso Nassif.

 

viernes, 3 de abril de 2026

Ramón “Toy” Von Zeilau (1955-1990)

 


Ramón “Toy” Von Zeilau nació un 20 de marzo de 1955 y se destacó como músico y cantor popular, reconocido por su particular entonación y su privilegiado registro vocal. Durante su vida, consolidó una participación artística significativa dentro del folclore santiagueño, dejando una huella imborrable en quienes valoraron su talento y dedicación al arte.

Aunque su fallecimiento a temprana edad limitó el registro documental de su obra, su legado musical incluye algunas grabaciones en vivo y otras realizadas en estudio. Entre estas, destaca la grabación en formato cassette titulada Más santiagueño imposible, producida por Oscar Valles, en la que participaron reconocidos artistas como Jacinto Piedra y Peteco Carabajal, entre otros.

Una anécdota particularmente memorable dentro de su carrera ocurrió en la emblemática peña La Casa del Folclorista, donde Ramón “Toy” Von Zeilau tuvo el honor de interpretar por primera vez la chacarera Entre a mi pago sin golpear, compuesta por Pablo Raúl Trullenque y Carlos Carabajal. Cierta noche, Carlos Carabajal llegó a la peña y encontró a Toy, a quien le comentó acerca de esta nueva creación y le hizo escuchar la melodía. Embelesado por la canción, Toy le solicitó cantarla esa misma noche. Carlos Carabajal, conocido como “El Padre de la Chacarera”, aceptó gustosamente. Se apartaron del salón para compartir los acordes y la melodía, y esa noche de estreno se coronó con una fuerte ovación del público, sellando un momento inolvidable en la historia del folclore santiagueño.

Otra historia que refleja el impacto de Toy en el ambiente artístico fue su proyecto con Jacinto Piedra. Se sabe que ambos planeaban formar un dúo llamado El Dúo del Futuro, un sueño que prometía fusionar sus talentos únicos. Tras un primer ensayo, quedaron en reunirse dos días después para continuar con los preparativos. Sin embargo, al día siguiente, Toy Von Zeilau enfermó gravemente y fue internado, sin poder recuperarse. Su partida ocurrió el 3 de abril de 1990, tras una dura batalla contra una grave enfermedad. Meses más tarde, Jacinto Piedra también falleció, dejando truncado un proyecto que, según quienes los conocieron, habría marcado un antes y después en la música santiagueña.

A lo largo de su trayectoria, Ramón “Toy” Von Zeilau fue galardonado con el reconocimiento “Mistol de Oro”, otorgado por personalidades destacadas del folclore, premio que refleja la gran estima que despertó entre sus pares y el público. Además de su faceta artística, fue un ferviente hincha del club Unión Santiago, pasión que acompañó su vida con el mismo entusiasmo que entregaba a la música.

A pesar de su partida prematura, su valoración dentro del ambiente folclórico de la provincia continúa siendo elevada, manteniendo vivo el recuerdo de un artista querido y respetado. Su legado, junto a historias como la del dúo que nunca fue, sigue inspirando a nuevas generaciones de músicos y amantes del folclore.

Esta biografía se basa en el libro inédito Biografías de folcloristas santiagueños de Omar “Sapo” Estanciero, complementada con la valiosa colaboración de Santiago Von Zeilau.