viernes, 24 de abril de 2026

El hombre que nos enseñó a bailar: ¿Quién fue Andrés Chazarreta?

 


Si hoy vas a una peña, escuchas una zamba o te emocionas con una chacarera, hay un nombre que tienes que conocer: Andrés Avelino Chazarreta. No es solo un nombre de calle o de escuela; estamos hablando del verdadero "Patriarca del Folclore Argentino".

Un 24 de abril de 1960, Don Andrés se despidió de este mundo, pero nos dejó la banda sonora de nuestra identidad. ¿Quieres saber por qué su historia es tan fascinante? Sentate, que te cuento.

Un "maestro" en todo sentido

Don Andrés nació en Santiago del Estero un 29 de marzo de 1876. Pero no fue "solo" músico. El tipo era un todoterreno: fue Maestro Normal, Director e incluso Inspector de Escuelas. Quizás esa vocación de enseñar fue la que lo llevó a rescatar nuestros sonidos antes de que se perdieran en el olvido.

Lo más increíble es su destreza técnica. Imaginate esto: ¡ejecutaba 16 instrumentos musicales! Con una base sólida de solfeo y un ojo clínico para la coreografía, Chazarreta no solo tocaba, sino que entendía el baile como nadie.

El día que el folclore "copó" la Capital

Para principios del siglo XX, el folclore era algo "del interior", algo que se quedaba en los patios de tierra. Pero Chazarreta tenía otros planes.

1916: Publicó su Primer Álbum Musical Santiagueño, un hito para la industria musical de la época.

1921: ¡El gran salto! El 18 de marzo, se plantó en el Teatro Politeama de Capital Federal con su Compañía de Arte Nativo. Fue una revolución; la ciudad de Buenos Aires descubrió que había un país entero vibrando con otros ritmos.

1941: Fundó el Instituto del Folclore, que llegó a tener 72 sucursales en toda la Argentina. ¡Un verdadero influencer de la tradición!

Una fábrica de hits (antes de que existieran los hits)

Si sos amante de la música popular, seguro escuchaste o bailaste alguna de sus obras. Don Andrés compuso o recopiló más de 400 temas. Entre su lista de "imprescindibles" encontramos joyas como:

"La 7 de Abril" (un himno para los amantes de la zamba).

"Criollita santiagueña" (en colaboración con el mismísimo Atahualpa Yupanqui).

"La Telesita" y "El 180".

Su capacidad para colaborar con otros grandes, como Agustín Carabajal o Pedro Evaristo Díaz, demuestra que para él, el folclore era una construcción colectiva, un abrazo entre provincias.

Una postal para el recuerdo

Cerrá los ojos e imaginate esta escena en mayo de 1948: la Plaza principal de Catamarca está colmada. Allí está la Compañía de Arte Nativo.

En las fotos de la época se lo ve a Don Andrés, imponente con su poncho, sosteniendo su sombrero con ambas manos. A su lado, su hijo Agustín y figuras legendarias como el Dúo Jugo-Corvalán. Era una verdadera selección nacional de la cultura, llevando nuestra esencia de plaza en plaza.

Dato curioso: Mucha de esta información proviene del libro inédito Biografías de Folcloristas Santiagueños de Omar "Sapo" Estanciero, un tesoro que guarda la memoria de quienes hicieron grande nuestra música.

Hoy, a más de 60 años de su partida, el bombo legüero sigue latiendo gracias a que un maestro santiagueño decidió que nuestra música merecía ser escuchada en todo el mundo. ¡Salud, Patriarca!

jueves, 23 de abril de 2026

Costumbre ancestral prohibida

 


El 18 de enero de 1951, por Decreto 175 firmado por Medina y refrendado por Pericás, el Poder Ejecutivo Provincial, prohíbe en todo el territorio de Santiago del Estero la difundida práctica del "Velorio del Angelito". Esta celebración, realizada por entonces en casi todo el NOA y buena parte de Latinoamérica, se llevaba a cabo cuando moría un niño de corta edad, a quien se consideraba un angelito.  Como se creía que el angelito, al morir sin mácula y sin pecado alguno, debía ir directamente al cielo, se celebraba una fiesta para despedir sus restos en su viaje hacia el más allá. El velorio con frecuencia se prolongaba varios días y en algunas zonas hasta se llegaba a prestar el cuerpito del niño a los vecinos para que éstos realicen su propio velorio.

La prohibición de esta ancestral costumbre, sin embargo, no impidió que durante largos años se la siguiera practicando.

El Decreto también dictaba normas para la celebración de actos religiosos católicos.  El tema venía desde que el 26 de julio de 1948 el Monseñor José Weimann había emitido un mensaje pastoral donde fijaba normas para el culto católico, donde también formulaba serias objeciones a ciertas prácticas religiosas que incluían a los "rezabailes, telesitas y velorios de los angelitos " por ser, según sus palabras, 'actos bochornosos para la cultura y la religión ', agregando que era necesario evitar toda profanación y paganismo. En atención a esto, el Poder Ejecutivo decreta en esta fecha la prohibición de tales prácticas.

("Crónicas de Santiago del Estero " de Luis Pérez. Pag. 38/39. El Escriba Editorial)

DEL ARCHIVO GRÁFICO DE OMAR ESTANCIERO

miércoles, 22 de abril de 2026

Don Vicente Salto



Vicente Javier Salto Taboada nació el 12 de Marzo de 1.913 en Tajamar, propiedad de sus mayores en el departamento Figueroa, zona habitada por quichuistas, cerca del Río Salado.

Su abuelo, el General Antonino Taboada, arengaba a la tropa en quichua, que era el idioma común a los combatientes de la época. La familia Salto Taboada conservaba el quichua en un estado de casi total pureza, sin las castellanizaciones que son habituales. También hablaban un buen castellano.

Autodidacta, sin haber cursado estudios superiores, Don Vicente Salto era un hombre culto, con un excelente vocabulario, ortografía correcta, poeta, buen guitarrista y cantor.

En su poesía se puede percibir el nivel cultural de "Don Vichi", como le decía Don Sixto Palavecino. Tomamos por ejemplos el poema Huahuálay (Mi Hijita), o el consejo para ser prudente expresado en Manarajchu (Aún no es Tiempo). La vidala Uchallicuychu (No debes pecar), con música de Don Sixto, es una serie de coplas con enseñanza moral. El gato Parachcansa (Dicen que llueve), con música de Don Sixto, y el poema Parachúntaj (Que llueva), musicalizado para chacarera por Guillermo Orellana, expresan la alegría del paisano santiagueño ante la lluvia. Todas estas obras tienen dos versiones: quichua y castellano. Parte de su obra ha sido publicada en el folleto Para Yacu (Agua de Lluvia). También creó temas folclóricos en castellano, como la chacarera Una y Otra.

Invitado por Felipe Corpos, formó parte del grupo inicial del Alero Quichua Santiagueño y Presidente de la primera Comisión Directiva. Fue cantor, recitador, relator de cuentos y dialogante quichuista en la audición radial. También enseñó en la Escuela de Quichua del Alero.

Con mucho esmero fue traduciendo poco a poco estrofas del Martín Fierro, cuidando de mantener el sentido del mensaje hernandiano, la métrica, la rima y la pureza del quichua. Parte de esa traducción ha sido grabada en el disco Volumen 3 del Alero Quichua Santiagueño, editado en adhesión al centenario de la publicación de El Gaucho Martín Fierro. En ese disco, Don Vicente Salto recita una estrofa antes de cada tema musical y de un cuento en quichua relatado por él mismo.

Su salud se deterioró seriamente en 1.977, por lo que se alejó del Alero Quichua y sus otras actividades públicas. Falleció el 21 de Abril de 1.978 en la ciudad de San Miguel de Tucumán.

Fuente: Victor Hugo Sayago

miércoles, 15 de abril de 2026

La santiagueña

 Por Omar sapo Estanciero



Cuenta TRISTÁN "TATÍN" MONTE que, en 1970, cuando ejercía la docencia en el Departamento Salavina, le supieron relatar que esta chacarera, tenía casi 400 años y nació titulada "Salavinapaj" ("Para Salavina") y muchísimos años después, BAILÓN PERALTA LUNA, la recopila y ALBERTO "GRINGO" BRAVO DE ZAMORA, le incorpora una letra.

Según MONTE, recuerda que en aquella oportunidad le contaron 2 versiones tituladas:  "Salavinamanta" ("De Salavina") y "Salavinapaj "("Para Salavina"). Siempre se ejecutó instrumentalmente y que la versión cantada en quichua, se extinguió.

Por eso, MONTE, hizo una nueva letra en la cual se respeta la esencia de lo que es y representa para el salavinero esta chacarera. (TRISTÁN MONTE, abril 2025).

Ahora bien, según los registros en SADAIC #3181 ISWC T0370034766 Registrada el 9/9 1953 por BAILÓN PERALTA LUNA y no figura ALBERTO BRAVO DE ZAMORA.

Siguiendo con la búsqueda (de mi amigo y colega, a quien agradezco la gentileza JOSÉ "RUBIO" JIMÉNEZ) figura en los registros #2407 ISWC T0370023768 con fecha 01/09/ 1933 de PEDRO CONTRERAS Y RAÚL ODILÓN CONTRERAS.

Entendemos que el 1/08/ 1930, se funda El Círculo de Autores y Compositores de Música. La Asociación Argentina de Autores con la primera, se fusionaron y dan lugar a SADAIC en Lavalle 1545, Capital Federal el 9 de junio 1936.

O sea, DON PEDRO CONTRERAS, tal vez la registró en la primitiva institución.

Por último, figura con el nombre "La santiagueña", zamba, #2403 ISWC T0370023713 con fecha 6/02/1937 a nombre de ANDRÉS AVELINO CHAZARRETA.

"LA SANTIAGUEÑA" (ALBERTO BRAVO DE ZAMORA/ BAILÓN PERALTA LUNA)

"El perfume de tus montes/de lejos me está llamando/ y el recuerdo de tu boca/de lejos me está llamando. // Olfateando estoy viditay/aroma por mi olvidado/ que como un dulce lamento/ en mi se va adentrando.// Quiero estar en Salavina/ pa chacarear mejor/ comenzar con luz de luna/ terminar con luz de sol./// Chacarera yo te canto/aunque esté lejos mi dueña/ vientito tal vez no pueda/ llegar a mi santiagueña.///Están de fiesta en mi rancho/ahora que vuelto a mi pago/y el bombo que llevo adentro/suena más fuerte en Santiago. // Quisiera ser pensamiento/para estar dentro de ti/ saber lo piensas/ cuando te acuerdas de mí.//Sos cadena del amor/que me tiene prisionero/ quisiera ser tu cariño/ para darte algún desvelo".

"LA SANTIAGUEÑA” (TRISTÁN MONTE/ BAILÓN PERALTA LUNA recop.) "Aquí les traigo esta ofrenda/aquerenciada en las salinas/ es la madre de las truncas/y ha nacido en Salavina. // Tiene hechizo y tiene magia, /de misterio y de leyenda, /y en la urdimbre de las notas/ el sentir de una telera.//La recuerdan por las noches/cuando el canto se alza en vuelo/ con dulzura de violines/ y el latir de los legueros. ///La nombraron voces quichuas/en la copla amanecida/ la madre de las truncas/ y ha nacido en Salavina. /// El embrujo en su cadencia/es mudanza y zarandeo/ cuando en los patios de tierra/ se entreveran los recuerdos. // La estrenó la voz del viento, /en siestas salavineras/los coyuyos cantores/ la llamaron Chacarera. //Enredada en los acordes/de la luna sobre el río/en sus notas va llevando/ la razón del canto mío".

DEL LIBRO "HISTORIA DEL CANCIONERO FOLCLÓRICO POPULAR SANTIAGUEÑO" DE OMAR SAPO ESTANCIERO

lunes, 13 de abril de 2026

La leyenda del Orko Maman, la Madre del Cerro

 


Don Benigno Corvalán, vecino de El Zanjón, Dto. Capital, que fue "manual" de don Gaspar Taboada, cuenta que allá, por el año 70, se había perdido en el cerro de Guasayán, una mula cargada con tres barriles de aguardiente. Un arriero fue en su seguimiento y después de mucho andar se encontró ante una laguna, circundada de piedras de oro, que producían vivos reflejos en el agua en que se reflejaban. Quedó asombrado el arriero y al levantar la vista, vio sobre una peña a una mujer desnuda, de singular belleza, que peinaba sus cabellos rubios con un peine de oro. Era la madre del cerro u orko maman, como se la llama en quichua, de orko: cerro, y maman: madre.

Pasada la sorpresa que en el arriero produjo esta visión de la deidad tutelar, cargó algunas piedras de oro y fuése para el pueblo, donde contó la extraña aventura. Los vecinos, organizados en comisión, partieron para la conquista del tesoro. Iba a la cabeza el arriero del cuento. Pero cerca ya de la laguna, una densa neblina los tapó, impidiéndoles proseguir la búsqueda.

Cuentan, además, que la madre del cerro se encolerizó cierta vez que jaloneaban las faldas de la serranía de Guasayán por no haberla invocado ni buscado su protección. Al ir a cavar la pica, todo el cerro se estremeció sacudido por un sismo, del que todavía guardan memoria los pobladores de la zona.

La leyenda del orko maman, en su primera versión se asemeja a la del peine de oro de la laguna del cerro bayo de Tucumán.

 

Extraído del libro: El Folklore de Santiago del Estero, de Orestes Di Lullo


domingo, 12 de abril de 2026

Cacho Lobo y una vida a plena risa

 Por Cristian Ramón Verduc


"¡Sixto, le he puesto letra al Tero!" Con esta exclamación y una de sus amplias sonrisas entró Cacho Lobo en la peluquería de Don Sixto Palavecino. Las horas compartidas, las actuaciones juntos, la lucha en común por el Alero Quichua Santiagueño, y su particular modo de ser, alegre y extrovertido, hacían que Cacho tuviese ese trato familiar hacia Don Sixto.

Amadeo Lobo era de Laprida, pequeño pueblo del Departamento Choya con una estación de ferrocarril, a poco menos de 40 Km de Loreto yendo hacia Frías. Cacho recordaba siempre a su Laprida como un pueblo tranquilo, de gente amable, algo de salitral y mucho folclore.

Desde chico se inclinó hacia la música folclórica. Aprendió a tocar la guitarra y el charango. El bombo no era para aprender, sino más bien algo natural, igual que el canto. Un poco más crecido también escribía versos a los que les ponía música.

En la ciudad de Santiago del Estero, Cacho Lobo fue cantor y músico. Su carácter chispeante y ocurrente fue manifestándose cada vez más en los escenarios y poco a poco el humorista casi desplazó al cantor. El humor ante un micrófono es cosa seria, más aún si tenemos en cuenta que Cacho era de los humoristas que no recurren a la palabra soez o a la agresión verbal para arrancar una risa del público.

Se integró al Alero Quichua Santiagueño en la época en que Felipe Corpos conducía la audición radial. Cuando Corpos sufrió el accidente fatal, fueron Nidia Franicevich y Cacho Lobo quienes debieron hacerse cargo de conducir la audición. Después se incorporó Rubén Palavecino a la conducción de la audición, y al poco tiempo Nidia se fue a Jujuy para trabajar como locutora en una emisora de radio.

La conducción de la audición radial era compartida entre Rubén Palavecino y Cacho Lobo. En las reuniones de los Lunes por la noche en la peluquería de Don Sixto se planificaba la audición del Domingo que seguía, las salidas a la campaña y otras actividades. Si tales salidas impedían la emisión directa de la audición radial, se grababa el Jueves por la noche.

Con motivo del casamiento del cantor José Sequeira en Villa Salavina, los integrantes del Alero Quichua hemos viajado en un ómnibus contratado para tal fin. La ceremonia y fiesta de casamiento fueron celebradas un Sábado por la noche. El Domingo por la mañana, Don Sixto, Rubén, Cacho Lobo, José M. Lami Hernández (h) y Edgardo Mansilla han ido hasta Barrancas, donde Doña Abdona de Villarreal ha hecho entrega a Don Sixto del primer violín que él tuviera y que hacía décadas había cambiado por otro mejor. Ese trascendental momento ha sido registrado en fotografías y grabación de audio. Tal como hacía Felipe Corpos, en las salidas del Alero se tomaban grabaciones para luego reproducir en la audición.

En las reuniones de esos tiempos, la gente del Alero Quichua estaba procurando un terreno donde construir La Posta Quichua, que sería un emprendimiento integral tradicionalista. Don Sixto tuvo una entrevista con el Gobernador de la Provincia, General César Fermín Ochoa, con quien dialogó en quichua, pues el General Ochoa era quichuista natural del departamento Atamishqui. De esa reunión, a la que Don Sixto concurrió con otras personas del Alero, surgió la urgente necesidad de tramitar la Personería Jurídica. Cacho Lobo fue uno de los impulsores del trámite que se inició en Septiembre de 1.977 y también fue uno de los integrantes de la Comisión Directiva, que era presidida por Don Sixto Palavecino.

Su primer disco, grabado en el formato Larga Duración, se llama Cacho Lobo y sus Santiagueñadas. El disco ha sido presentado junto con el disco Corazón de Mishtoles de Carmen Palavecino. Esa noche Radio Nacional ha transmitido la presentación desde el Teatro 25 de Mayo, que estaba lleno de público mayoritariamente integrante o simpatizante del Alero Quichua Santiagueño.

En su actividad laboral, llegó a tener una imprenta en la que trabajaba con sus hijos, a los que formaba en lo laboral, en lo artístico y fundamentalmente en los valores humanos.

Generalmente actuaba solo, a veces con Don Sixto y a veces como Cacho Lobo y Sus Hijos. Walter Lobo tocaba la guitarra y cantaba a dúo con Cacho. Pablo tocaba el bandoneón y es un músico de prestigio nacional que participó en la grabación del Volumen 6 del Alero Quichua. Mario es violinista y se dedica a la enseñanza. El más chiquito de los que subían al escenario cantaba y hacía imitaciones, mientras que las dos niñas tocaban el bombo. Cacho escribió y grabó el poema Romance Para mis Hijos, donde los compara con las notas musicales. En el disco Cacho Lobo y Sus Hijos (1.987) participan Walter, Pablo, Mario y las dos chicas.

Serio y firme a la hora de defender convicciones, en el trato personal era alegre y bromista. Gustaba de poner un apodo a su interlocutor, para mudar hacia otro en el próximo encuentro, pues el sobrenombre era solo para el momento. Recordando una expresión de Felipe Corpos, llamaba a la peluquería de Don Sixto "La Jabonería de Vieytes", evocando el local donde se reunían a conspirar los patriotas de Mayo de 1.810. En homenaje a Felipe Corpos, creó el gato El Felipe Benicio.

Don Sixto solía tocar en todas sus actuaciones un gato suyo que imitaba al tero. Cacho sabía bien la melodía por ser compañero habitual en la radio y en otras actuaciones. La noche en que llegó a la peluquería anunciando que había puesto letra al gato, lo cantó enseguida con la guitarra que Don Sixto siempre tenía en su lugar de trabajo. La letra describe poéticamente el aspecto y costumbres de la avecita. Una vez registrado, el nombre quedó como El Canto del Tero, música de Don Sixto Palavecino y letra de Cacho Lobo. Ha sido grabado por intérpretes nacionales.

A los nuevos cantores, ansiosos por subir a los escenarios, Cacho solía aconsejar una buena preparación cultural para tener fundamentos a la hora de hablar al público. Decía que uno debía leer por lo menos el manual Santiago del Estero de la escuela primaria. Sugería ensayar ante un espejo para controlar postura, ademanes y gestos. También solía decir: "Changos, no anden con dudas; consulten a Don Sixto; él no solo es nuestro factor humano aglutinante sino también un hombre que sabe mucho."

De pronto, Cacho Lobo dejó de concurrir a todas las actividades del Alero Quichua. Evitaba hablar de los motivos para tal alejamiento. La muchachada del Alero y del folclore en general concurría a diario a la imprenta, donde había conversación alegre y sana, bromas, música, canto y mate. Bebidas alcohólicas no; ni pensarlo en un lugar de trabajo; además, ni el dueño ni sus hijos bebían.

Años después se fue a vivir en Arrufó, provincia de Santa Fe, de donde volvió enfermo y empobrecido. Falleció en Santiago del Estero el 18 de Marzo de 1.997.

Además del recuerdo de su gran sonrisa, sonoras carcajadas y sanos consejos, nos quedan varias creaciones folclóricas, como la chacarera Coplas Dulces, con música de Don Sixto. Con Orlando Gerez creó el chamamé Río Santiagueño y la chacarera Fuelle Santiagueño. La polca llamada Posiblemente, también es de Cacho, al igual que la zamba Coplitas Jujeñas, la chacarera Amaneciendo en Vidalas, la chacarera Anga Súmaj, la zamba Regresando al Pago y la chacarera Don Braulio. Hay más creaciones de Cacho para conocer o recordar. Habrá que preguntar a sus hijos, que siguen sembrando notas musicales por el pago.

Fuente: Facebook: Patio Santiagueño


sábado, 11 de abril de 2026

La noche trágica de Villa Loreto

 


A 12 km de la Ciudad de Loreto se encuentra la Villa Vieja sepultada bajo las aguas del Mishki Mayu. Conoció su destino de desgracia hace más de 100 años, posiblemente un 18 de noviembre. En 1908 fue arrastrada por una masa de agua y lodo desbordados del Mishki mayu.

La creciente llegó a las tres de la madrugada y no hubo tiempo de salvar nada. El agua furiosa los sorprendió mientras sus pobladores descansaban después de una calurosa jornada de trabajo.

Indalecio Gómez, un antiguo poblador y sobreviviente de la inundación, la llamó “la noche trágica”. Sólo algunos atinaron a subir a techos y árboles, pues el cauce del canal de Tuama había desbordado por tercera vez. El amanecer encontró a los pobladores con dos metros y medio de agua y un sordo silencio de espanto los invadió.

El párroco Juan Retambay, durante toda la noche y en bote, hablaba a los pobladores, les pedía que piensen, que debían abandonar sus casas para trasladarse hacia la Estación Loreto. Los invitaba a viajar junto a la patrona y muchos lo siguieron. Según la historia, "TATACU" Carmen (Tata: Padre; cu: más que), violinisto y botero de la zona, salvó a varios vecinos. Otros, huyeron. Los objetos de culto y la imagen de la Virgen fueron trasladados a la Estación Loreto.

Retambay construye sobre la vieja capilla en honor a la Virgen de las Mercedes el templo a la virgen patrona, iniciando los trabajos entre los años 1934 y 1937 junto con los sobrevivientes de la desparecida Villa Loreto.

El carácter reflexivo de la historia permitió a los pobladores emitir un único y valioso punto de vista, la inundación fue el resultado de numerosos factores de desencuentros políticos, de indiferencia comunitaria y de excesivas riquezas materiales, las que no permitieron avizorar aquel trágico final.

 

Violín de Tatacu (Letra y música: Fortunato Juárez)

 

Pucha! que lindo pago
fue la Villa Loreto
rodeada de gente feliz
de paz y respeto,
casitas con recovas
y lindos parapetos.
Al tan, tan!! del campanario
se llenaba el viejo templo
y la Virgen de Loreto
Dejaba su bendición.
 
El Río Dulce regaba
canales y acequias.
 
El paisano con su arado
canturreando vidalitas
sembraba siempre soñando
cosechar dichas sin fin.
 
Andaba en esos tiempos
Tatacu con su violín.
 
Tatacu Carmen su violín
paseaba en las fiestas
en épocas del carnaval
andaba en la siesta
embrujando trincheras
hasta el amanecer.
 
Carpintero era su oficio
botero y nadador
vencedor del Río Dulce
quichuista de lo mejor.
 
Así llegó aquel día
que es tan triste contarlo.
 
El Río Dulce y su bravura
se llevó a Villa Loreto
y Tatacu con sus botes
salvando a la población.
 
Todo eso ya es recuerdo
que me oprime el corazón.

 

Fuente: FolkloreCLUB