A 12 km de la Ciudad de Loreto se encuentra la Villa Vieja sepultada bajo las aguas del Mishki Mayu. Conoció su destino de desgracia hace más de 100 años, posiblemente un 18 de noviembre. En 1908 fue arrastrada por una masa de agua y lodo desbordados del Mishki mayu.
La creciente llegó a las
tres de la madrugada y no hubo tiempo de salvar nada. El agua furiosa los
sorprendió mientras sus pobladores descansaban después de una calurosa jornada
de trabajo.
Indalecio Gómez, un antiguo
poblador y sobreviviente de la inundación, la llamó “la noche trágica”. Sólo
algunos atinaron a subir a techos y árboles, pues el cauce del canal de Tuama
había desbordado por tercera vez. El amanecer encontró a los pobladores con dos
metros y medio de agua y un sordo silencio de espanto los invadió.
El párroco Juan Retambay,
durante toda la noche y en bote, hablaba a los pobladores, les pedía que
piensen, que debían abandonar sus casas para trasladarse hacia la Estación
Loreto. Los invitaba a viajar junto a la patrona y muchos lo siguieron. Según
la historia, "TATACU" Carmen (Tata: Padre; cu: más que), violinisto y
botero de la zona, salvó a varios vecinos. Otros, huyeron. Los objetos de culto
y la imagen de la Virgen fueron trasladados a la Estación Loreto.
Retambay construye sobre
la vieja capilla en honor a la Virgen de las Mercedes el templo a la virgen
patrona, iniciando los trabajos entre los años 1934 y 1937 junto con los
sobrevivientes de la desparecida Villa Loreto.
El carácter reflexivo de
la historia permitió a los pobladores emitir un único y valioso punto de vista,
la inundación fue el resultado de numerosos factores de desencuentros
políticos, de indiferencia comunitaria y de excesivas riquezas materiales, las
que no permitieron avizorar aquel trágico final.
Violín de Tatacu (Letra y
música: Fortunato Juárez)
Pucha! que lindo pago
fue la Villa Loreto
rodeada de gente feliz
de paz y respeto,
casitas con recovas
y lindos parapetos.
Al tan, tan!! del
campanario
se llenaba el viejo
templo
y la Virgen de Loreto
Dejaba su bendición.
El Río Dulce regaba
canales y acequias.
El paisano con su arado
canturreando vidalitas
sembraba siempre soñando
cosechar dichas sin fin.
Andaba en esos tiempos
Tatacu con su violín.
Tatacu Carmen su violín
paseaba en las fiestas
en épocas del carnaval
andaba en la siesta
embrujando trincheras
hasta el amanecer.
Carpintero era su oficio
botero y nadador
vencedor del Río Dulce
quichuista de lo mejor.
Así llegó aquel día
que es tan triste
contarlo.
El Río Dulce y su bravura
se llevó a Villa Loreto
y Tatacu con sus botes
salvando a la población.
Todo eso ya es recuerdo
que me oprime el corazón.
Fuente: FolkloreCLUB







