Se decía coplero y no poeta. Del indescifrable territorio de su soledad trajo palabras musicales para las melodías que componían, entre otros, Onofre Paz, Carlos Carabajal, Carlos Leguizamón, Leocadio Torres, Cuti Carabajal, Hugo Torres, Shalo Leguizamón, sus coautores.
Nacido en un Santiago del Estero
de otra época, buen bailarín, gran conocedor del folklore y de la historia
argentina, activo hombre de letras, Marcelo Ferreyra es una figura fundamental
en el diagrama de la música nativa.
Hablar con Elva Jugo significa
ingresar a una marea de recuerdos que tiene que ver con un personaje
apasionante: su esposo Marcelo Ferreyra, letrista de folklore santiagueño,
hombre de la vieja guardia de músicos y artistas, fallecido en julio de 1992.
La notable capacidad de Marcelo
como poeta, su gran visión de folklorista y la enorme cantidad de temas que
dejó, son, de alguna manera, indicadores de un camino que deberán seguir, en
algún momento, los que se dedican a la tarea de la canción.
Elva Jugo fue durante muchos años
su compañera, en la vida y en las letras, y tiene la palabra encendida y clara
a la hora de evocar al "Cola i'gallo", como se lo conoció a Ferreyra
en el ambiente de los músicos. Esta mujer sencilla que es Elva, que habla con
voz medida y sin altisonancias, publicada en 1995 a través del sello Phonodisc
una grabación homenaje a su esposo. Son 10 canciones (cuyas músicas pertenecen
en su mayoría a Elva) que evocan parte de la muy frondosa producción del
escritor santiagueño.
Del lúcido recuerdo de Elva sale
un concepto como éste: "Marcelo era extraordinario produciendo temas.
Veía algo por la calle que le interesaba, un pájaro, una flor... y era como si
entrara en otra dimensión. Cuando regresó, ya tenía completo el tema y me lo
recitaba. Tenía una memoria y una facilidad increíble para eso" .
El "Cola" era, según
evoca Elva, un hombre muy casero que casi no iba a las reuniones. Eran casi
siempre infructuosos los pedidos para una fotografía o un reportaje que
documentaran su memoria y su obra. No quería hacerlo. Ella le preguntaba el por
qué; él respondió: "no tiene importancia lo mío, no tiene valor"
.
Pero la obra del "Cola"
sí que tenía importancia. Sus temas fueron grabados por primerísimas figuras
del canto argentino (Chalchaleros, Manseros Santiagueños, Zamba Quipildor,
Cantores del Alba, Los Santiagueños, entre muchos otros) lo cual confirma la
trascendencia que su autor mismo, un hombre solitario y triste, les negaba.
Historia de amor y de vida
"El venía a mi casa
-recuerda Elva- en calle Unzaga, entre Chacabuco y Patagonia, pues era amigo de
una de mis hermanas. Curiosamente, allí no lo vi, no lo conocí. Estando en
Buenos Aires, tras volver de un viaje de Bolivia adonde estuve establecido un
tiempo, mis hermanas sugirieron ir a dar un paseo. Yo por entonces atravesaba
una fuerte crisis de depresión por la enfermedad de mi padre. Entonces nos
encontramos durante ese paseo, de noche y Marcelo se acercó a saludar a mi
hermana. Ahí nos conocimos. Luego de esa vez nunca más nos separamos. Fueron 28
años. Finalmente compramos una casa en Glew, un pueblito lindo de la provincia
de Buenos Aires, a 39 minutos de Constitución, que es el lugar en que vivo.
MI AMIGO TIENE UNA PENA /
SOLEDAD, TIERRA Y QUIMERA / AUSENCIAS DEL PAGO VIEJO / AMORES, MADRE,
QUERENCIA. / COPLERO DE CIUDAD Y MONTE / DE RAZAS DESHEREDADAS / PERO REVIVE EN
TUS COPLAS / PUEBLOS, CAMPOS Y TU INFANCIA. / COPLERO DE LOS SILENCIOS / DEL AMOR,
ALMA Y VIDALA / CANTANDO TUS DULCES ZAMBAS / VUELVO A MI TIERRA LEJANA. /
MARCELO COPLA FERREYRA / SONCOY BULLA DE MI PECHO / HOY TE CANTA AGRADECIDO /
ESTE CANTOR SANTIAGUEÑO.
"Coplas para un
coplero", de Shalo Leguizamón y Germán Gómez, es una canción dedicada a la
figura del poeta santiagueño. Es además una de las obras que inspiraron el
recuerdo de quien fuera prolífico letrista (oficio que cuenta con prestigiosos
nombres: Pablo R. Trullenque, Vicente Castiñeira, y siguen las firmas). "También
Felipe Rojas -nos apunta Elva- le escribió un hermoso tema, lo que demuestra el
cariño y el afecto con que se lo recuerda".
Pedro Segundo Rojas Cuozzo,
historiador de vivencias santiagueñas, también tiene lo suyo para decir acerca
de Marcelo "Cola i' gallo" Ferreyra. "Tenía la mirada puesta en
la belleza del cielo santiagueño -comienza. Y como una forma de ejemplificar la
inventiva de Ferreyra recurre a una anécdota: "en el barrio se ganaba la
admiración de todos al hacer letras en forma de parodias en base a canciones
conocidas. Luego ingresó en una academia de danzas y se lo distinguió por su
elegancia para bailar la zamba. Tengo en el recuerdo noches interminables de
amigos, zapateos, guitarra y bombo".
Trascurre la charla y la palabra
bohemio surge casi de manera obvia para describir la personalidad de Marcelo
Ferreyra. Casi de manera automática, Elva corrige sobre la marcha...
"...era un bohemio muy
pulcro, uno muy especial. A pesar de que parecía jocoso era tímido al extremo. Cuando
llegaba a un lugar y no conocía a nadie, pegaba la vuelta y se iba. Tenía una
cantidad de amigos que lo querían y lo respetaban".
¿Cuál fue la primera canción que
le grabaron a Marcelo?
-"Chacarera del
finado", por Los Chalchaleros. Marcelo conoció a Ernesto Cabezas en la
provincia de Buenos Aires, cerca de Merlo. Marcelo tenía la costumbre de silbar
despacio y cajónear sobre su pecho. Y Cabezas (que no lo conocía hasta
entonces) iba sentado a la par en el tren; lo escuché y de inmediato trabaron
amistad. Marcelo le cantó la chacarera, Ernesto se entusiasmó y llevó la
propuesta al conjunto de grabársela. También era amigo de Juan Carlos Saravia.
Otros amigos de Marcelo eran Los
Manseros.
-Los quería mucho a Los Manseros;
También era amigo de Zamba Quipildor, que le grabó varios temas. También
Mercedes Sosa le grabó una canción: "Cuando muere el angelito". Fue
muy amigo de Juan Carlos Aguirre de Los Cantores del Alba. Muchos conjuntos
importantes llevaron la poesía de Marcelo a distintos puntos del globo.
Nuevamente el que habla es Pedro
Rojas Cuozzo: "otra cualidad de Marcelo Ferreyra que lo distinguía de los
adolescentes del barrio. Cuando digo el barrio me refiero al lugar de reunión,
Avenida Roca y calle Catamarca. Marcelo fue un excelente ejecutante de bombo. En
el barrio se comentaba que Los Chalchaleros querían tenerlo para que les tocara
el bombo a la usanza salteña. Marcelo no congenió con esa propuesta y no
ingresó al conjunto. Después, en su andar con el arte nativo fue fomentado su
vuelo poético y lo demostró con su "Zamba del Cuarto Centenario", que
había escrito con motivos de los festejos que se avecinaban por la fundación de
nuestra ciudad. Afirmado sobre una pared y cajoneando sobre su pecho con las
manos, nos cantó la zamba. Las autoridades del Consejo General de Educación
oficializaron la zamba para que fuera enseñada en las escuelas".
En su cotidianeidad matrimonial,
Marcelo y Elva Jugo conjugaron dos roles: esposos y creadores. Nos dice que era
la cosa más natural, algo que ocurría a diario: "Marcelo hacía una letra y
me preguntaba si podía ponerle música. Sucedió con María sin luz, y con El niño
del pájaro, un tema que hicimos para Hugo Díaz y que no se conoció. Con Marcelo
escribimos muchas canciones. Después de su muerte hice Alma vidalera, sobre una
letra suya".
Elva Jugo, cancionista de nota y
su guitarra, flanqueada por Marcelo Ferreyra, su compañero de toda la vida.
Algunas de las canciones más
famosas de Marcelo Ferreyra
Entre las canciones más conocidas
de Marcelo Ferreyra compuestas junto a diversos coautores destacan temas como
"Chacarera para mi vuelta" (con Onofre Paz), "Canción para una
vieja ciudad" y "Cristo del río" (ambas con Elva Jugo),
"Changuito lustrador", "Si 'io' fuera río", "Gatito de
un carnaval" y "Chacarera para un arbolito" (con Carlos
Leguizamón), además de "Tierra sufrida" y "La otumpeña"
(con Leocadio Torres). Asimismo, su repertorio incluye "Zamba para un
bohemio mecenas" (con Carlos Carabajal), "Gatito para un
cochero" (con Juan José Piñón), "Hombre pueblo" (con José
Herrera), "El tata bombo" y "Hermano coplero" (con Cuti
Carabajal), finalizando con "Un brindis por Santiago" y "Coplas
a Claudio Ramiro" (ambas junto a Hugo Torres).
Fuente: Santiago, Guitarra y
Copla

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