Así como don Julio Argentino
Jerez, en la icónica chacarera Añoranzas, expresa todos sus sentimientos y
emociones por su tierra natal (que no es otro que su Santiago del Estero y su
gente), vale también hacer un reconocimiento para un género musical que se
metió en el corazón a todo ritmo y en el gusto del público de las bailantas del
país: la guaracha santiagueña.
Al igual que la chacarera (que es
patrimonio cultural de la provincia), ella también nació en los pagos del
mistol y donde quema mucho el sol, se pita cigarro en chala. Dónde ser criollo
también es un honor.
Pero ¿qué más se puede decir de
este estilo musical que es sinónimo de fiesta y alegría en Santiago y el país?
¿Cuáles son sus secretos y cómo nacieron sus acordes?, ¿qué efectos
extraordinarios causa en la gente que la escucha, la siente y la baila casi sin
parar?, ¿es la rival más importante que tiene hoy la chacarera?
Todos estos interrogantes y las
respuestas tienen un nombre y un apellido: Marcelo Veliz, el músico que hizo de
la guaracha un sentimiento nacional y un fenómeno que llegó a cruzar incluso
las fronteras del país. "La guaracha actualmente es la segunda potencia
musical del norte grande de Argentina. Es una fuente de trabajo digna para
aproximadamente dos mil personas, contando que hay en todo el país un poco más
de 600 grupos que tocan guarachas santiagueñas. Todos llevan dignamente un
plato de comida a sus hogares gracias a este género que es sinónimo de fiesta
sana y total para grandes y chicos", comentó Marcelo que junto a su
hermano Jorge (fallecido hace 14 años y creador y autor de grandes éxitos con
los Santiagueños de Oro), fueron los que se animaron a descubrir y crear un
nuevo estilo dentro del género tropical para llevarla a triunfar y subir a los
escenarios.
"La guaracha es una fusión
del ritmo de la chacarera instrumental y la polka paraguaya en el golpe del
bajo. Yo le agregué la percusión acústica del folclore colombiano", amplió
Marcelo cuando reveló una parte de los secretos de la guaracha santiagueña.
Pero como todo proyecto que nace
desde la inspiración y los sueños, el hombre que abrazó la música desde
pequeño, hoy siente que la provincia, en el aspecto cultural, aún está en deuda
con la guaracha y que debe hacer algo para saldarla.
"La guaracha es un género
musical que ya traspasó todos los ámbitos sociales y que espera que los
responsables de la cultura local le dé más espacio y cabida para ser escuchada
en todo el país. La guaracha santiagueña es la única hija que tiene la chacarera",
avisó el ex acordionista del Quinteto Imperial.
La atención y la repercusión que
tiene la guaracha hizo que artistas de otros géneros, como el folclore por
ejemplo, se prestaran a compartir las grabaciones y encuentros con grupos
guaracheros.
Raly Barrionuevo y el dúo
Orellana-Lucca, fueron parte de esta movida y pudieron sentir de cerca todas
las sensaciones que provoca este ritmo movedizo y contagioso.
"Creo que todavía tenemos un
largo trecho por caminar. Yo hace 45 años que ando transitando por rutas y
caminos del país con mi guaracha santiagueña. Gracias a una brillante idea
logré filtrarme en los grandes festivales folclóricos de gran parte del país.
Incluso logré que folcloristas muy famosos hoy canten una guaracha en sus shows
y eso ya significa para mí y todos los guaracheros un gran paso", afirmó
Veliz que agradeció el gesto y el apoyo de aquellos colegas que no son del
mismo palo.
Así como el folclore decidió
tenderle una mano a su hija (como lo definió su creador), también dentro del
rubro de la música tropical hay gente que hace todo un esfuerzo para montar un
espectáculo.
Ponerlo en escena cuesta mucho
trabajo y dinero sobre todo. Pero, aun así, Santiago hoy tiene productores que
se animan al gran desafío y que se arriesgan a pesar de todo.
"Para un dueño de bailes o
boliches que se nutre de artistas guaracheros, por el auge mismo de la
guaracha, conviene contratarlos porque en muchos casos tienen la misma
convocatoria que los artistas nacionales, pero sin los gastos de hotel,
combustible y comida que tienen los colegas nacionales. Todo eso encarece un
poco más", explicó Daniel Maldonado, uno de los promotores que todos los
fines de semana le ofrece al público diferentes propuestas en la Esquina del
Recuerdo. Y obvio que allí tampoco falta la guaracha.
"La guaracha no llegó ahora,
es un movimiento que tiene más de 35 años y que seguirá creciendo no sólo en
Santiago sino en todo el país, prueba de ello es que los artistas santiagueños
son convocados en distintos puntos de la Argentina para mostrar su música. A
nivel nacional es el movimiento que se viene y será como hoy lo es el cuarteto.
Muy pronto tendremos guaracha de exportación", añadió esperanzado el
empresario.
Con la guaracha en un pedestal,
el también conductor y locutor de radio fue un poco más allá y recordó a
aquellos músicos y compositores que dejaron su gran legado y que ya no están
entre nosotros.
"La guaracha, sin dudas, hoy
por hoy es la música que prefiere la gente, ya sea en fiestas, bailes y
boliches. Es el movimiento de música popular que más pérdidas tuvo. Si bien
Koly Arce no hacía tanta guaracha, fue el primero que partió, después Jorge
Veliz que fue un verdadero representante del género. Triunfó en plazas
importantes como Buenos Aires, Tucumán y por supuesto en su provincia donde fue
profeta en su tierra. Tampoco hay que olvidarse de Néstor Soria de Los Rodeños,
Huguito Flores que fue noticia a nivel país y este año Mario Gutiérrez que fue
cantante de Los Trigales, Kalama y Banda 4", rememoró Maldonado.
El fenómeno de la guaracha no
solamente logró afirmarse a partir de la creatividad y de las letras sencillas
y llenas de historias (algunas de ellas con vivencias propias) de los Veliz,
sino que, además, los medios de comunicación (radio y TV especialmente) fueron
clave para su propagación nacional y su penetración en todos los hogares del
país.
Y uno de los locutores y
conductores de radio y TV que contribuyó en este sentido fue Willy Ocaranza.
Pero al margen de destacar el
presente de la guaracha, Willy retrocedió a las décadas del 60 y 70 y recordó
la influencia de la cumbia colombiana para la integración y conformación de los
grupos en Santiago.
"Habría que remontarse a los
años 60 con la aparición de jóvenes artistas en el país y en Santiago que
fueron tomando por ejemplo el estilo de la música tropical colombiana. Allí
estaban el Trío Rubí y el Cuarteto Imperial que eran los pioneros en ese
entonces", comentó Willy al analizar primero la punta del iceberg, es
decir de cómo la música tropical colombiana inspiró y motivó a los músicos
santiagueños para lanzarse al duro mercado discográfico en aquel
entonces.
Y así mencionó por ejemplo a Los
Pescadores de Colombia, con Mario Cecilio Arce (bautizado más tarde como Koly
Arce); Los del Trópico, con Beto y Valle Jugo; Los Bohemios del Ritmo; Los
Diamantes Imperiales y el Cuarteto Ruana.
En aquellos tiempos tampoco la
situación económica del país era próspera. Todo se hacía difícil para los
grupos locales de contar con los instrumentos por sus altos costos y sobre todo
para conseguirlos.
Ocaranza contó una anécdota
curiosa que marcó lo duro y difícil que era armarse como conjunto musical y
hacerle frente al nuevo desafío.
"Cómo no había instrumentos
en ese momento, un artesano les fabricó a los muchachos las bandurrias, los
bajos, los timbales. Todo lo que hacían los grupos de Santiago, se tomaba como
base la música tropical colombiana. Se destacaban los paseítos, cumbias y
merengues a partir de los años 60 y 70", expresó el locutor en un repaso
de la historia de la música tropical.
Con la aparición de Koly Arce,
bautizado como el Rey por el ambiente bailantero del país, la música popular de
Santiago cobró una mayor dimensión y protagonismo en otros sitios de la
Argentina. Buenos Aires fue uno de ellos.
La plaza porteña siempre fue la
tentación de los músicos y los grupos de todo el país y no era sencillo entrar
ni mucho menos de atraer al público de las bailantas.
Pero el santiagueño Mario Cecilio
Arce, el "Koly" para todos los fanáticos, lo logró.
Con su reducido Quinteto Imperial
(eran cinco sus integrantes) fue capaz de romper todas las barreras y de
ganarse un lugar que hoy incluso se mantiene vigente con sus cumbias, paseítos
y merengues.
"Lo de Koly eran cumbias
santiagueñas, por las letras que componía, y paseítos. En el 73 llegó a grabar
en el sello Diapasón y fue el primero en golpear las puertas de Buenos Aires.
Ese fue el puntapié inicial para que la cumbia santiagueña se expandiera con el
tiempo por distritos porteños y el interior", expresó Ocaranza para
reivindicar a uno de los principales embajadores que tuvo Santiago en el género
tropical.
"Chela" Herrera:
"Yo sigo poniendo la versión de la guaracha original"
La llegada y el avance de la
tecnología en el mundo, con aparatos muy sofisticados y multifuncionales a la
vez, hizo que la música (cualquiera sea su ritmo o género) perdiera hoy un poco
su autenticidad y su originalidad en su versión para darle lugar a un sonido
plagado de efectos y cambios.
Y la guaracha santiagueña no se
salvó de ello.
"Hay muchas diferencia entre
los dos sonidos porque en el original se escucha todos los instrumentos y en el
remix mucha base y no se escucha bien de lo que uno graba. Ahora está de moda,
pero yo no lo uso. Sigo con el original", confesó José "Chela"
Herrera, un disc jockey con más de 20 años de trayectoria y con un pasado de
amplificar en bailantas, boliches, fiestas privadas, reuniones familiares y
sociales de Santiago.
Cuando se habla de guaracha
santiagueña, que tiene un ritmo mucho más veloz que cualquier otro género,
surge en la mente la comparación con el cuarteto cordobés que se asemeja a su
estilo.
"En la velocidad de la
música es prácticamente lo mismo, pero en instrumentos son diferentes para mí.
Hoy la guaracha es medio parecida al ritmo del cuarteto porque agregó la
trompeta", acotó "Chela" que aclaró que entre ambos ritmos no
hay mucha distancia y diferencia en los sonidos.
La música tiene un aura que la
hace muy especial. Dentro de ella, hay muchas historias, vivencias y recuerdos
que son difíciles de dejar a un costado.
Más si esas épocas en las que se
la vivió y disfrutó, fueron marcadas por algún hecho en particular que después
caen en el sentimiento de la pura nostalgia y pasión.
Para "Chela" poner hoy
una guaracha es revivir aquellos momentos y recordar lugares donde musicalizó
para darle alegría y emoción a la gente.
"La guaracha me trae muchos
recuerdos de los bailables en los que fui a amplificar cómo se decía antes. Por
ejemplo estaban los bailes del club Comercio, Villa Hortensia, Estudiantes de
Huaico Hondo y ahora La Esquina del Recuerdo", contó Herrera cuando se
dejó llevar por la memoria y las vivencias pasadas.
Arcanos del Desierto también hace
cultura con la guaracha
Arcanos del Desierto está
conformado por un puñado de músicos que hacen de la guaracha santiagueña, un
toque diferente en su ritmo, pero sin cambiarle el sentido.
El grupo surgió por iniciativa
propia y por la inquietud de conocer un poco más de este estilo que hoy lo
baila todo un país.
También la banda que lidera
Mariano Sarquiz se distingue por algo especial. El vestuario sale del común que
usan los músicos guaracheros sobre los escenarios.
Los músicos de Arcanos lucen
vestimenta con espíritu de los países árabes, pero el sonido que dominan es la
guaracha santiagueña.
"Le damos (por la guaracha)
un tinte latinoamericano, en la línea de grandes orquestas como las de Tito
Puente, Rubén Blades o Celia Cruz. La guaracha es parte del son cubano que
nosotros conocemos desde la salsa. Ha ido desembocando en Santiago como una
música tropical que se tocaba en el campo, mezclando un ritmo de chacarera
rápido con instrumentos del chamamé, como el bajo y el acordeón", detalló
Mariano cuando hizo referencia a su creación y que tuvo el aval de Marcelo
Véliz en el momento de conocer el proyecto.
Sarquiz también se sumó a los
elogios sobre la guaracha y destacó el efecto que tuvo en la gente y en otros
rubros de la música en general.
"Cuando (la guaracha) llegó
a la ciudad, se la discriminaba, era la música de los bailes. Pero a medida que
la gente empezó a abrirse fue ganando lugar en el folklore y hoy se la puede
apreciar en festivales nacionales e internacionales. Yo siempre digo que no
falta una fiesta en la que no se escuche guaracha aquí en Santiago",
ponderó.
Cuando surgió la idea de
involucrarse con el género de la música tropical, Mariano fue un poco más allá
y buscó en la guaracha darle un tinte más latinoamericano y con sonidos que se
asemejen a otros grandes grupos como la Delio Valdez por ejemplo.
"Yo sentía que a la guaracha
le faltaba esta impronta de gran orquesta, el toque salsero, o los sonidos y la
musicalidad de agrupaciones como La Delio Valdez, Sonora Marta La Reina o, en
Córdoba, Banda XXI. Yo quería montar ese tipo de orquestación, con vientos y
percusiones", señaló Sarquiz durante la emisión del ciclo "Soy
Historia" que fue producido por el diario EL LIBERAL, con televisación de
Canal 7.
"Aquí comienza la
diversión...", un clásico de Coo, el guarachero
Cuando en Santiago, se habla o se
escucha guaracha, es inevitable no asociarla con un personaje urbanístico que
también le saca un rédito y le da un valor callejero a ella: el popular Coo, el
guarachero.
Es común verlo con su güiro en la
mano y dando vueltas por el centro, especialmente por las dos peatonales.
Es de transmitir y contagiar
alegría que casi siempre viene acompañado con una chispa de humor.
Suele interpretar los clásicos de
Kalama Tropical, Los Hechiceros o Jorge Véliz cuando arrancó su carrera con los
inolvidables Caimanes Santiagueños (hoy Santiagueños de Oro).
Omar Emilio Antonio es su nombre
y un apasionado que encuentra en la guaracha, su elección de vivir la vida y
ser otro referente de un género tropical que no sabe ni entiende de exclusión.
Fuente: El Liberal

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