La Municipalidad ha impulsado un
proyecto para retirar la protección patrimonial de la Casa Tahuil y habilitar
su posible demolición. Mientras tanto, la antigua sede del Museo Histórico
Orestes Di Lullo sigue esperando la restauración anunciada por el gobernador
Gerardo Zamora en septiembre de 2025. Dos casos que vuelven a poner en
discusión la conservación de la arquitectura histórica de la capital
santiagueña.
Santiago del Estero ha perdido
numerosas construcciones antiguas durante las últimas décadas. En el centro,
las viviendas que alguna vez definieron el paisaje urbano han cedido lugar a
edificios nuevos y emprendimientos inmobiliarios. Ahora, la Casa Tahuil
enfrenta la posibilidad de desaparecer, mientras otra construcción emblemática
continúa a la espera de una recuperación que no se ha concretado.
Casa Tahuil: una construcción
singular bajo amenaza
Ubicada sobre calle Urquiza, la
Casa Tahuil ha sido una de las expresiones más particulares de la arquitectura
neocolonial que conserva la ciudad. Su diseño combina referencias coloniales
con elementos de la corriente californiana desarrollada a comienzos del siglo
XX, que recuperaba formas tradicionales mediante técnicas constructivas
modernas.
Según explicó el estudiante de
Arquitectura de la Universidad Católica de Santiago del Estero Samir Badr, en
una entrevista con Info del Estero, la vivienda fue construida originalmente
por la familia Zaiek, a partir de un proyecto atribuido al arquitecto Cordero.
En 1955 pasó a manos de la familia Tahuil y, años después, fue alquilada para
el funcionamiento del Consejo Médico, que permaneció allí hasta 2015.
Desde entonces, el inmueble quedó
sin uso. Alrededor de 2020 comenzó a ser vallado y, a principios de 2024, la
empresa Lo Bruno SA, actual propietaria, inició trabajos de demolición. Los
cuestionamientos públicos y las denuncias difundidas en redes sociales
contribuyeron a detener las tareas.
La controversia ha llegado ahora
al Concejo Deliberante de la Capital, donde el Departamento Ejecutivo municipal
ha impulsado un proyecto para revisar la catalogación patrimonial de la
propiedad. Si prospera la desafectación, la casa podría perder la protección
que actualmente condiciona su demolición.
La iniciativa se apoya en la
Ordenanza 4860/13, que regula la protección de inmuebles y sectores urbanos de
valor histórico, arquitectónico y cultural. Entre los argumentos técnicos del
municipio figuran la ubicación de la vivienda dentro del terreno, el espacio
libre del frente y la discontinuidad que, según el área de Planeamiento, genera
en la trama edificada de calle Urquiza. El informe también señala que su
disposición reduce la superficie disponible para construir.
El proyecto se encontraba en
comisión al momento de difundirse la información, por lo que la decisión
todavía no se ha consumado.
Un dictamen que necesita
aclaraciones
Entre los fundamentos de la
iniciativa municipal se ha mencionado un supuesto dictamen coincidente del
Colegio de Arquitectos de Santiago del Estero. Según la información difundida,
la entidad ha negado haber avalado la destrucción de la casa.
La diferencia entre ambas
versiones requiere una explicación documental. Conocer el dictamen citado por
el municipio y contrastarlo con una respuesta formal del Colegio permitiría
establecer con precisión qué posición ha adoptado la institución.
El fiscal municipal Martín Ramos
ha señalado que la desafectación debe tramitarse en el Concejo Deliberante. El
proyecto también establece condiciones para una eventual construcción nueva,
que debería respetar la línea municipal y la altura de los edificios linderos y
del entorno histórico.
La publicación completa del
expediente permitiría conocer los fundamentos de la medida y las alternativas
de conservación que se han considerado antes de avanzar con una posible
demolición.
¿Conservar o construir? Una
discusión que va más allá de una casa
Para Samir Badr, el patrimonio
arquitectónico puede ofrecer oportunidades que exceden su valor histórico.
Durante la entrevista con Info del Estero, el estudiante ha planteado que la
estética urbana también puede atraer visitantes, generar actividad económica y
favorecer nuevos circuitos culturales.
«¿Por qué la gente quiere ir a
Europa a ver el patrimonio histórico y cultural?», se ha preguntado. Como
ejemplo local, ha mencionado el movimiento que genera el Fórum de Santiago del
Estero y ha propuesto pensar en otros usos para los edificios antiguos.
En el caso de la Casa Tahuil, una
posibilidad sería estudiar su recuperación y adaptación como centro cultural u
otro espacio abierto a la comunidad. La viabilidad de esas alternativas
dependería de las condiciones edilicias, la inversión necesaria y las
características del proyecto.
La ciudad cuenta con Áreas de
Protección Histórica establecidas por la Ordenanza 4860/13, entre ellas los
sectores Avellaneda–Iglesia San Francisco, Urquiza–Iglesia Santo Domingo y 24
de Septiembre–Iglesia La Merced. Este sistema busca preservar sectores del
tejido urbano que conservan valores históricos y arquitectónicos.
La discusión sobre la Casa Tahuil
plantea, entonces, una pregunta concreta: ¿qué alternativas se han evaluado
antes de considerar el retiro de su protección? La respuesta requiere
fundamentos técnicos accesibles y una evaluación que contemple tanto las condiciones
del terreno como el valor del inmueble.
Mientras se discute el futuro de
la Casa Tahuil, la casona Díaz Gallo, antigua sede del Museo Histórico Orestes
Di Lullo, continúa a la espera de una intervención. Con más de dos siglos de
antigüedad, es uno de los testimonios de la arquitectura santiagueña de
comienzos del siglo XIX que todavía permanecen en pie.
Durante años, el edificio ha
funcionado como espacio de conservación y difusión de la memoria provincial. Su
valor está ligado tanto a sus características arquitectónicas como a la
actividad cultural que ha albergado.
En septiembre de 2025, durante la
inauguración del espacio Mama Antula en el Parque Aguirre, el gobernador
Gerardo Zamora anunció la intención de remozar la propiedad. Desde entonces, la
información disponible no permite establecer con claridad qué avances se han
producido, qué trabajos se han previsto ni cuándo comenzarían las obras.
No hay información suficiente
para afirmar que exista una iniciativa formal destinada a retirar su protección
patrimonial o demolerla. La preocupación pasa por la falta de avances
verificables y por el riesgo de que el deterioro se agrave sin un mantenimiento
sostenido.
La recuperación necesita un
diagnóstico técnico, un presupuesto y un cronograma de ejecución. También hace
falta conocer qué destino tendrá el inmueble una vez restaurado y cómo se
garantizará su conservación a largo plazo.
Una ciudad que ha perdido parte
de su historia
La transformación del centro
santiagueño ha modificado profundamente su paisaje. Numerosas viviendas
antiguas han sido reemplazadas por edificios de propiedad horizontal y nuevos
emprendimientos, reduciendo la presencia de construcciones que permitían reconocer
distintas etapas del desarrollo urbano.
Cada demolición implica la
pérdida de materiales, técnicas constructivas y formas de habitar que ayudan a
comprender cómo ha crecido la ciudad. Las fotografías y los documentos
conservan parte de esa memoria, pero no reemplazan la presencia física de los
edificios ni su relación con el entorno.
La renovación urbana responde a
necesidades concretas, aunque su avance plantea el desafío de establecer reglas
que permitan compatibilizar la construcción con la conservación patrimonial.
Para eso hacen falta criterios claros, controles efectivos y alternativas
viables para recuperar los inmuebles que han perdido su función original.
La Casa Tahuil y la casona Díaz
Gallo representan dos situaciones diferentes. En una, el Concejo Deliberante
debe resolver si corresponde retirar la protección patrimonial; en la otra, las
autoridades provinciales necesitan informar qué ha ocurrido con la restauración
anunciada.
Ambos casos reclaman decisiones
concretas y explicaciones públicas. Santiago del Estero ha perdido buena parte
de su arquitectura histórica y todavía conserva edificios que podrían seguir
formando parte de su vida cultural. El futuro de estas dos construcciones
dependerá de que las medidas anunciadas se traduzcan en acciones y de que su
valor sea considerado antes de que resulte demasiado tarde para recuperarlas.
Fuentes: infodelestero.com - visionsantiago.com


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