Mostrando las entradas con la etiqueta Mario Arnedo Gallo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Mario Arnedo Gallo. Mostrar todas las entradas

sábado, 11 de abril de 2026

Lo que escribió Mario Arnedo Gallo cuando murió su amigo "Soco" Díaz, su homenaje a Luis Billaud y a la acequia de la Belgrano

 


“Salavina ¡Ay, Salavina! Quisiera verte otra vez…” escribía el gran músico y poeta, nostalgioso y apenado al enterarse de la muerte de su amigo Benicio Díaz. Mario Arnedo Gallo estaba en la provincia de Buenos Aires, sin posibilidades de poder dar un último adiós al “Soco” Díaz, y su pena tomó forma de zamba.

Mario Arnedo Gallo nació en Santiago del Estero el 15 de Mayo de 1.915. En su época de estudiante vivió en Santa Fe. Luego volvió a Santiago, para años después radicarse en la provincia de Buenos Aires, donde vivió hasta el fin de sus días, aunque siempre volviendo al pago aunque sea por lapsos muy breves.

La zamba Salavina es una de las piezas más valiosas e interpretadas del folclore nacional; su melodía es cautivante y su letra va al monte, sobrevuela el río y vuelve al pequeño poblado.

Villa Salavina es una de las poblaciones más antiguas de la provincia de Santiago del Estero, construida a orillas del Río Dulce y cargada de historia. Para conocer gran parte de esa rica historia, hay que procurar leer La Agonía de los Pueblos, del Dr. Orestes Di Lullo. En el capítulo dedicado a Salavina, nos relata en una prosa sentida la importancia económica, política y cultural que tuviera la Villa Salavina y su decadencia posterior. Cabe agregar que en la actualidad, Salavina no está agonizando y sigue siendo una importante población del sur de nuestra provincia. Mejorando la comunicación vial, seguramente Salavina volverá a florecer totalmente.

Extraído de una nota de Cristian Ramón Verduc

CHACARERA DEL CANTOR

Es muy probable que la Chacarera del Cantor la haya compuesto en homenaje o recuerdo de su amigo el Dr. Luis Billaud, como lo sugiere su estribillo "Chacarera, chacarera, chacarera de mi flor y mi bombo sumameño recuerdo de Luis Billaud". Mario Arnedo se juntaba en largas y recordadas veladas con los hermanos Julián “Cachilo” y Benicio “Soco” Díaz en guitarra y bandoneón, el juez Luis Billaud en el bombo y Sofanor Díaz, en guitarra. También menciona al Dr. Billaud en la chacarera “Ayayitay”: “Vino hay en las penas, sangre en el color y una cruz de palo en el dolor. Ayayitay Luis Billaud.”. Es el mismo personaje que aparece en una de las dos letras de la chacarera La Mocha: “El doctor Billaud bailaba y al pelo la chacarera, despacito mudanceaba en medio la polvareda”. Una letra es de Oscar Arturo Mazanti (Oscar Cacho Valle) y la otra del Dr. José Antonio Faro Palumbo, sobrino de don A. Chazarreta.-

Con su bombo sumameño se está refiriendo al Pueblo de Sumamao - Departamento de Silípica – donde se festeja a San Esteban (26 de diciembre) una de las manifestaciones más populares de fe, y se caracteriza por una mezcla de rito católico con pagano que fueron introducidas por los aborígenes, donde los promesantes acuden a caballo y al ritmo de los bombos. Me comentó mi amigo e investigador Alberto “Gringo” Bravo de Zamora que el bombo de Billaut lo conserva la esposa de Arnedo Gallo, doña María Susana Insausti. Un dato más que interesante: el Dr. Luis Billaud es autor de la zamba “Agüita chirle”.-

LA DURA VIDA EN CAPITAL

Arnedo Gallo vivió casi cuatro décadas en Hurlingham, en 1947 llegó con su mujer, y su pequeño hijo Fernando. La familia alquiló una casa sobre la calle Remedios de Escalada, a media cuadra de la estación Hurlingham y al poco tiempo se mudaron a Santa María, una casa quinta que estaba en Solís y Vergara y que ya fue demolida. Era muy grande y tenía muchas habitaciones, medía 40 metros de frente y los fondos llegaban hasta la calle Remedios de Escalada. Por ahí pasaron muchos músicos que gracias al enorme espacio podían tocar hasta la hora que quisieran sin molestar a nadie. Ensayaban y hacían guitarreadas a las que concurrían amigos y familiares.

Seguramente cantaban hasta la madrugada y por el gusto de cantar, como dice la chacarera. Yo soy cantor y disculpen, santiagueñito i' nacido, soy como el viejo quebracho, vivo mejor al descuido (pelusitas de totora- chacarera)

Como todo provinciano, en especial el santiagueño, la vida en la “Capi” fue siempre dura y difícil. Mario Arnedo no fue la excepción: Cuando salí de Santiago todo el camino pensaba, que solo con mi ponchito, y mis alpargatas sobraban. Llegando a Buenos Aires, me di cuenta el equívoco, porque a veces no comía y al otro día tampoco. Así barajao' el naipe, venía la cosa muy fea, pensando en parar la olla, dentre a cantar chacareras. (la yuya- chacarera).Tuvo que vender el piano para poder pagar el parto en el que nació su hijo Diego (hoy integrante de Divididos).

No cabe dudas que esa dureza que marca el desarraigo quizás la podía en cierta forma sosegar con su “cantar” porqué como bien lo dice en la zamba “Tristeza santiagueña” No es bueno hacerse mal juicio, de quién arrastra un penar, tan sólo el alba comprende cuando un santiagueño se pone a cantar.-

La estrofa que dice Cuando la gente no canta y no nos deja cantar me da ganas de prestarles un corazón de zorzal es de una formidable exactitud para quienes hemos tenido la oportunidad de compartir guitarreadas o reuniones –especialmente de amigos- donde no falta uno o varios comensales que ni siquiera vale la pena prestarles un corazón de zorzal.

LA ACEQUIA DE LA BELGRANO

La célebre acequia de la Belgrano


Para Mario Arnedo todo canta…Canta el agua, canta el río, el coyuyo y el crespín (el crespín va rompiendo el silencio sobre amargos senderos de sal -Salavina-zamba), así cantaba un paisano por los pagos de Mailín. (Mi chacarerita mota si me habrás visto “machao”, cuando el diablo anda en el vino por Mailín y Sumamao. Cuando el diablo anda en el vino-chacarera).

Canta el agua en las acequias el otrora fresco y arbolado paseo, sacude la memoria de los que peinan canas. Y también amaga una lágrima furtiva escaparse ante el inevitable cotejo entre pasado y presente. La acequia de la avenida Belgrano fue una sorprendente obra de ingeniería que dio origen a la agricultura de riego. Nuestra “acequia principal”, como se la llamó primitivamente por ser única y la de mayor caudal, al servicio de “chacras y sementeras”, fue centro de interés económico, político, social y religioso de la ciudad, desde los albores de su existencia. Según relata la historiadora Sara Díaz de Raed, en su libro “Monumentos y Lugares Históricos de Santiago del Estero”.

Adalberto Mario Raúl Arnedo Gallo, falleció el 22 de noviembre de 2.001 a los 83 años.-

Foto:Julián y Benicio Díaz, Sofanor Díaz, Luis Billaud en el bombo y Mario Arnedo Gallo en el piano. La célebre acequia de la Belgrano.

Publicado por Dardo Molina Chazarreta | FBK: Patio santiagueño

sábado, 1 de noviembre de 2025

Fervor y autenticidad: Mario Arnedo Gallo

 


Con los dedos de una mano -y quizás sobren cuatro dedos pueden contarse entre nosotros los "bombistos" que ejecutan con la autenticidad, ritmo, gracia y personalidad de Mario Arnedo Gallo, el clásico bombo santiagueño. Es que el típico instrumento es el que más requiere un hondo sentir nativo, y no se entrega sino a quien desde la antigüedad de la sangre sabe extraer todo lo que de ritmo de la tierra es capaz de entregar. Excepcional "bombisto", pianista de iguales méritos, cantor de no mucha pero si de expresiva voz cuando se trata de lo nuestro, Mario Arnedo Gallo es de los que "empujaron" la actual difusión de la canción folklórica y, con dignidad y buen gusto. . . , abrió los caminos por los que hoy muchos otros encontraron fácil el éxito.

Desde antes

Desde antes, desde hace muchos años, se enciende en Mario Arnedo Gallo su encariñado sentir por la música nuestra, su apasionada "santiagueñidad". Añares hace, también, que su sangre tiene en Santiago del Estero raíces honda. Su señora madre, doña Herminia Gallo Lavalle, está emparentada con el doctor Pedro León Gallo, presbítero que suscribió el acta de la Declaración de la Independencia el 9 de julio de 1816, y fue vicepresidente del Congreso de Tucumán, y luego presidente, cuando aquel Congreso se trasladó a Buenos Aires. Su padre, don Rodolfo Arnedo, es un distinguido jurisconsulto, nacido en Tucumán, aunque toda su actividad se ha desarrollado en Santiago del Estero, provincia a la que representó como diputado nacional (1920-1924). Ministro de su provincia, intendente de la ciudad, asesor del Banco Hipotecario Nacional, los folkloristas dicen que su mayor mérito es haber dado al país un "bombisto" y pianista de la calidad de Mario, lirico insobornable, alma de pájaro libre, poeta y músico desde que vio la luz...

Itinerario 

- ¿Podríamos trazarnos brevemente su itinerario artístico? -Preguntamos a Mario Arnedo Gallo.

-Mi primer deslumbramiento, en cuanto a música folklórica, lo tuve en mi infancia, en Santiago del Estero, el día en que don Pedro Contreras, un músico santiagueño que luchó, a la par de Chazarreta y Gómez Basualdo, por la difusión de la canción folklórica, se acercó al estudio de mi padre para ofrecerle en venta unas discotecas que había grabado en Buenos Aires. Nunca me podré olvidar de la impresión que me hicieron aquellas composiciones, grabadas en los discos que mi padre le adquirió y que tocábamos en las enormes ortofónicas de entonces: "La cara i puca" (Cara colorado) y una extraordinaria chacarera: "La tía Vicha”. Maestros de entonces a quienes admiran, son los hermanos Díaz, auténticos hombres de la tierra, que reconocieron en los ranchos lo puro y legítimo de la música vernácula. A ellos les debo mucha amistad, que me considera "el sexto hermano. Abalos". En cuanto a mi actuación, comencé con el gran Buenaventura Luna, por Radio Belgrano, en el conjunto "Los Manseros de Tulum", en la provincia de Buenos Aires, en una. gran "Fiesta del Color y del Perfume", participó en el ballet de Ricardo Seriti, en el que colaboró ​​​​el talentoso coreógrafo colombiano Jacinto Jaramillo, titulado "El sueño de la pastora Bailé y toqué el bombo la compañía de Ariel Ramírez, me desempeñé en televisión, en el ciclo de ". bailes y canciones que inició Magdalena Lavalle Cobo y acompañé, en piano, a Alma García, por Canal 9, en La Pulpería de Mandinga.

En Morón, donde encontró extraordinarios elementos en música y bailes folklóricos, ganó por concurso una cátedra en la Escuela de Arte Nativo, donde enseñé ritmo en la ejecución pianística de las danzas y cantos tradicionales. Hay en Morón un fervor admirable y un deseo enorme de hacer. Traté mucho a don Andrés Chazarreta, que vivía en Santiago del Estero, en la calle Mitre, entre Independencia y 24 de septiembre, y que era muy amigo de mi padre. En la casa de Chazarreta se hacían reuniones muy criollas y cordiales. Pero, como le digo, considero a los hermanos Díaz como mis verdaderos maestros. Hice gran amistad con el doctor Rodolfo Borzone, eminente leprólogo, profesor universitario, en cuya casa, en Santa Fe, vivió no poco tiempo. El doctor Borzone, casado con una prima segunda mía, es un verdadero mecenas. Allí conviví durante más de siete meses con gente valiosa: Atahualpa Yupanqui; un filósofo español, Carretero Granados, uno de los hombres más buenos que he conocido, y tantos otros, en fin, que me han dejado recuerdos gratisimos de entonces. En la casa del doctor Borzone custodié una hermosa cabeza del poeta Bufano, modelada por Riganelli. En Santiago del Estero, los hermanos Ábalos, de quienes soy como lo dije hermano más que amigo. Me liga también una gran amistad con los Gómez Carrillo, que tienen a quien salir... y han formado un maravilloso cuarteto.

En Buenos Aires, además de la actuación que le mencionó, integró el conjunto Los Mandingas, con Osvaldo Andino Álvarez, Abel Figueroa y el "negrito" Andrade, Con Polo Giménez, Atuto Mercau Soria y Álvarez Viera, formé parte del conjunto de Edmundo Zaldívar. . . . Soy autor de la letra de "Andando por ahí", chacarera, con música de Polo Giménez. Con Delia, Marta, Cristina y Susana Cazenave Moyano, maravillosas niñas, de notable talento musical, andamos en  intentando constituir un conjunto. Hemos accionado ya en diversas oportunidades, pero todavía no profesionalmente. Hace poco, hice un ciclo de audiciones por Radio Municipal.

Un bombo de cien años

- ¿Es verdad que el bombo en que usted ejecuta tiene, por lo menos, cien años?

-No muchos menos. De muchacho, hace algún tiempo-yo nací en la ciudad de Santiago del Estero, el 15 de mayo de 1915, con Luis Villaud, nos internamos en lugares apartados, entramos a ranchos santiagueños, anduvimos por Sumamao. En un rancho encontré un viejito que me embelesó por su modo de tocar el bombo, utilizando el aro, con un repique especial. Aprendí su ritmo, lo que me dio mucho trabajo. Villaud me regaló un bombo muy antiguo, de parches ya amarillentos, que primero fue barrica de yerba, de madera muy seca y estacionada, que suena magníficamente, y lo conserva conmigo desde hace 25 años.

Creo, con fundamento, que tiene cerca de cien... Le cambié uno de los parches, que se me rompió. El otro, de piel de cabrito, es de un color pergamino antiguo,

Composiciones

¿Cuántas piezas musicales lleva compuestas?

-La primera fue "Milonga de la tristeza". La más popular, la zamba "La amanecida", con letra de Hamlet Romero Lima Quintana, que ha "empujado" mucho a la música, por su calidad literaria. La han grabado ya Las voces del Teuco, y Molina Cabral. La grabamos hace poco en sello Philips, acompañando en el bombo a Ariel Ramírez, con el que he hecho recientemente otras grabaciones. Yo no hago, estrictamente, folklore. Me interesa profundamente lo tradicional, pero no soy recalcitrante. Sobre esa base hay que crear. Debemos entrar en el concierto de la música universal, utilizando ciertos procedimientos, ciertas técnicas. Hay que trascender... Me emocionó mucho saber qué hace poco, el coro infantil que dirige la señora Bonomi de Bourse Herrera cantó "La amanecida" en plena calle Florida, para allegar fondos para construir una capilla en San Isidro. En total sigue diciéndonos Mario Arnedo Gallo, tengo aún unas sesenta composiciones que no he dado a conocer. Los Huanca-Hua me han pedido, para hacerla, una "Chacarera del cantor". Mi zamba "La vuelta del santiagueño" tiene ya 17 años. Después vinieron "El loretano" (gato, en colaboración con el gran pianista que fue Miguel Ángel Trejo); "El pobre negro" (gato, en colaboración con Julio Navarro); "La yuya" (chacarera") "Tonada de la rosa" (con letra de Buenaventura Luna); "Corazón de quebracho", zamba que ahora tocan Los Chalchaleros; "Triunfo de los varones", con letra recopilada en San Antonio de Areco por Fernández Podestá, y otros, como "Tonada de la flor azul", en colaboración con Antonio Rodríguez Villar.

Cuando Louis Armstrong le tendió la mano...

Sabemos -le decimos a Mario Arnedo Gallo- que el gran Louis Armstrong se interesó muchísimo por la forma cómo usted toca el bombo, y le ofreció participar en el espectáculo que dio en el teatro Opera. ¿Cómo fue eso?

-Efectivamente: conocí al gran "Satchmo" en una comida que se le daba en el diario "La Prensa", ехclusivamente para periodistas. Es un gran músico y un señor, en toda la extensión de la palabra. Rodríguez Villar me facilitó el acceso a aquel acto. Con él tocamos, En un momento determinado, alcé el bombo y canté una vidala. Armstrong se impresionó profundamente, y con noble generosidad nos invitó a Rodríguez Villar y a mí a que cerrásemos el gran espectáculo que "Satchmo" ofrecía en la Ópera. Al día siguiente, llamé al representante y cambié un poco los papeles. Me recomendó que acompañaramos a "Satchmo" con el "tamborcito" en la ejecución de "Some of this days". Mi bombo no era para eso, por mejor voluntad que hubiera. En el mejor de los casos, hubiera sido tapado por la orquesta de "Satchmo". El representante no interpretó la nobleza y generosidad de Armstrong. Así, todo quedó en proyecto...

-Un proyecto le decimos a Mario Arnedo Gallo- que, bien realizado, lo hubiera puesto a usted en primerísima fila en la cotización, junto a un nombre del calibre de Armstrong.

-Seguramente acota a Mario Arnedo Gallo con una sonrisa. A lo mejor, estuve un poco descortés con el representante. Le corté la comunicación con un "si... cómo no… claro. El asunto es seguir adelante, fiel a uno mismo. Lo demás, lo dirá el tiempo...

Publicada originalmente en Revista Folklore

domingo, 2 de marzo de 2025

La Amanecida

 

MARIO Arnedo Gallo, cincuenta años que no parecen tales, y una bohemia que se exalta en cada recuerdo, en cada palabra, nos habla de "La Amanecida".

-"La Amanecida" es obra de la casualidad nos dice, y recuerda-: Hamlet celebraba un acontecimiento en su casa y yo, como de costumbre, no resistí la tentación de sentarme al piano. Sin saber cómo, divagaba con una melodía en la punta de los dedos, que al dueño de casa le atrajo en seguida.

Era el cumpleaños de Silvita, la segunda hija de Lima Quintana, y la alegría de la fiesta, los chistes, algún brindis de más, me hicieron olvidar totalmente aquella melodía nueva. Con más razón cuanto que yo no escribo música. Me inauguré como músico en el piano que mi hermana había abandonado, y nunca pude develar el misterio de esas figuritas de redondelas y palitos que son las teclas, por lo que jamás puedo tomar nota de mis improvisaciones. Un año después, Hamlet me decía: "Tengo la letra para la zamba tuya. Aquella que compusiste en mi casa...

Y me dio a leer aquellos versos que, para esos años, y más aún para acompañar un tema folklórico, sonaban extraños, muy de vanguardia. - ¿Pero a usted le gustaron?

-La letra es lo mejor que tiene la zamba. No creo que con otros versos hubiera tenido el mismo Éxito. Además, no sólo se ha identificado con la música, sino que las palabras por sí solas tienen una extraña sugestión. - ¿Y fue aceptada por los intérpretes y el público en seguida?

-De ningún modo. Un compositor debe saber esperar. Hay obras que nacen de acuerdo al sentir del momento, y otras que deben aguardar su hora. Así fue que "La Amanecida" debió esperar casi diez años para entrar en el público. Pero la espera fue compensada por las satisfacciones posteriores. - ¿Alguna anécdota?

-Precisamente. Una mañana, casi al amanecer, salía de mi casa en Hurlingham, y al cruzar la barrera, detuve mis pasos al escuchar unos compases conocidos... El guardabarreras tarareaba con buena voz: "Ya no puedo decir que el viento es pan de horizontes, / ni acercar la mañana a mi boca, / labios carne de cobre...".

-Me acerqué y le dije: ¿Qué está usted cantando? -Y, no sé... -me contestó. Es una linda zamba. Me gusta y la he aprendido de tanto oírla.

No le dije nada, pero me fui pensando, con un estremecimiento, en la tremenda responsabilidad de ser autor. De poner en boca del pueblo música y palabras, que aunque a veces no entienden del todo, las repiten hombres y niños.

Es como ser un poco dios. Dar lo bueno o lo malo. Educar o envilecer. Es un poco también la responsabilidad de Disc Jockeys e intérpretes: Ser o no ser luz...

En ese momento, Mario Arnedo me hablaba como padre. Como el padre de cinco niños, que tiene experiencia formativa. Mario es, hoy día, un guitarrista y pianista autodidacta. De ahí que la música de "La Amanecida" le fuera devuelta a su memoria por el silbido de Hamlet Lima Quintana, y la notación musical de Néstor Ziccardi, para quien Mario tiene afectuosas y agradecidas palabras. do su hora.

Seguimos hacia atrás en el recuerdo y que la mejor interpretación de "La Amanecida" es la realizada por Los Huanca Huá, aunque los primeros en cantarla y difundirla fueron Gasparrino y Valdez, integrantes del extinguido conjunto Los Nocheros. De aquella época también era una agrupación que hacía esta música, y que estaba constituida por Polo Giménez, Atuto Mercau Soria, el "Negro" Álvarez Vega y Guillermo Gándara Casares.

El éxito de "La Amanecida" es reciente. Después de los Huanca Huá la sacan Los Quilla Huasi, pasa desapercibida para Los Fronterizos y Los Chalchaleros, pero el número de grabaciones es muy extenso, y se la sigue y seguirá haciendo, porque sigue viviendo en nuestro público y en el extranjero. Mario Arnedo Gallo nunca previó el éxito de esta obra, pero sí, desde el comienzo, le pareció que era una canción fina y dulce. También por eso la tapa de su edición musical, fue ilustrada por una artista femenina y gran amiga suya: Araceli Vázques Málaga.

-El día que no hago música, me muero -dice fervorosamente el artista. Nosotros no lo dudamos. Sabemos de la silenciosa dedicación del autor de "Salavina", "La flor azul" y tantas otras con gusto a Santiago, que no nos extrañaría saber que entre sus últimas composiciones hay otro éxito aguardando su hora. 

Nos despedimos de Adalberto Mario Raúl Arnedo, como es su verdadero nombre, viéndolo partir hacia sus "Montes de soledad...

ALMA GARCIA / Publicada originalmente en Revista Folklore