A pocos
kilómetros de la Sierra de Guasayán, Los Cerrillos esconden una historia
geológica que se extiende por cientos de millones de años. Entre areniscas
rojas, basaltos, lutitas y antiguas rocas volcánicas, este pequeño conjunto de
lomadas conserva las huellas de distintos momentos de la evolución del
territorio santiagueño. Los estudios de Omil y Cabrera permitieron comprender
su compleja sucesión de rocas y demostrar que, aunque cercanos, Los Cerrillos
tienen una historia geológica propia y diferente de la Sierra de Guasayán.
Por: Leyendas del Folclore
Santiagueño
Basado en: Omil y Cabrera (1992),
Acta Geológica Lilloana
Ubicación: Departamento Guasayán,
Santiago del Estero
Los Cerrillos: una historia
geológica distinta
A unos 15 kilómetros al este de
la Sierra de Guasayán, el paisaje llano de Santiago del Estero se interrumpe de
manera repentina por una pequeña alineación de lomadas bajas. Son Los
Cerrillos, un accidente topográfico atravesado de oeste a este por la Ruta
Nacional N° 64, que divide el conjunto en dos sectores: Cerrillos Norte y
Cerrillos Sur.
A primera vista pueden parecer
apenas unos montículos entre la vegetación chaqueña. Pero su aspecto actual
oculta una historia geológica mucho más compleja. En sus afloramientos aparecen
basaltos, areniscas rojas y lavas alteradas que permiten reconstruir una
sucesión de acontecimientos ocurridos a lo largo de cientos de millones de
años.
Los Cerrillos se encuentran
aproximadamente entre los 28° y 28° 07′ de latitud sur y los 64° 39′ y 64° 42′
de longitud oeste. Para entender su origen y su relación con las formaciones de
la región hay que volver a los trabajos geológicos que, durante décadas,
intentaron ordenar la historia del subsuelo santiagueño.
Las primeras interpretaciones no
fueron coincidentes. Recién a comienzos de la década de 1990, el estudio
realizado por Marta Omil y Manuel Cabrera permitió precisar las relaciones
entre las distintas unidades de roca y plantear que Los Cerrillos constituyen
un conjunto geológico diferente e independiente de la Sierra de Guasayán.
Un debate que comenzó hace casi
un siglo
El interés geológico por esta
zona no es nuevo. En 1928, Bernardo Beder realizó estudios sobre la Sierra de
Guasayán y sus alrededores. Con el paso de los años se sumaron otros trabajos,
entre ellos los de Minera Tea (1968), Ruiz Huidobro (1973) y Battaglia (1982).
Las interpretaciones fueron
cambiando a medida que aparecían nuevos datos.
Ruiz Huidobro (1973), por
ejemplo, consideró que las areniscas rojas de la zona pertenecían a la
Formación Ichagón y les asignó una edad correspondiente al Carbónico
superior-Pérmico inferior, tomando como referencia las primeras dataciones
radimétricas disponibles.
Battaglia (1982) propuso después
una organización diferente. Denominó Formación Los Cerrillos a las areniscas
rojas e incorporó las rocas volcánicas que se encuentran debajo de ellas a la
Formación Las Lomitas, a las que atribuyó probablemente una edad del Devónico
superior.
Estas diferencias de
interpretación hicieron necesario revisar con mayor detalle la relación entre
las distintas rocas y, sobre todo, determinar sus edades.
La Cantera San Miguel, una
sección clave
Una de las áreas que permitió
avanzar en esa discusión fue la Cantera San Miguel. Allí, Marta Omil y Manuel
Cabrera, investigadores del Instituto de Geocronología de la Fundación Miguel
Lillo-CONICET, analizaron con detalle las relaciones estratigráficas, con el
asesoramiento de campo del Dr. Juan Carlos Porto.
El corte Este-Oeste de la cantera
permite observar parte de la historia geológica de Los Cerrillos. Los
investigadores encontraron evidencias de fluidalidad, fallamiento y sistemas de
diaclasas que facilitaron la circulación de soluciones hidrotermales. Como
consecuencia, las rocas originales sufrieron importantes modificaciones.
Omil y Cabrera describieron el
cambio de color de estas rocas de la siguiente manera:
"Las rocas originalmente
pardo violáceas oscuras toman una coloración pardo amarillenta, pardo rojiza o
blanquecina".
La zona también presenta
formaciones minerales llamativas. En un sector asociado a una falla, los
investigadores encontraron un nódulo cuyo interior estaba formado por un
agregado de cuarzo hialino y cuya superficie aparecía recubierta por una capa
de yeso selenítico, dispuesto en pequeñas rosetas.
Las dataciones realizadas
mediante el método Potasio-Argón (K-Ar) sobre roca total, en materiales
efusivos de la Formación Las Lomitas, dieron valores de entre 300 ± 10 Ma y 270
± 10 Ma. Estos resultados ubican ese episodio magmático entre el Carbónico superior
y el Pérmico inferior.
Una secuencia de rocas que
atraviesa millones de años
Sobre el basamento volcánico
alterado aparece, en clara discordancia angular, una sucesión de areniscas rojo
ladrillo pertenecientes a la Formación Los Cerrillos. Estas rocas constituyen
prácticamente todo el cuerpo serrano occidental.
Las areniscas están formadas
principalmente por granos de cuarzo, con tamaños que van aproximadamente de 840
μm a 84 μm, cementados por hematita y limonita. Su color rojizo es uno de los
rasgos más visibles del conjunto.
En la entrada de la Cantera San
Miguel, ubicada al pie de la ladera oriental de Cerrillos Norte, los
investigadores pudieron reconocer una columna continua de unos 25 metros de
espesor compuesta por lutitas pardas y verdosas.
La sucesión comienza sobre el
nivel superior de las areniscas rojas, que afloran a lo largo de unos 50
metros. Allí se apoyan, en discordancia, 7 metros de lutitas verdoso claras.
Por encima aparecen 6 metros de lutitas pardo rojizas y luego otros 10 metros
de lutitas verdosas claras, orientadas de norte a sur y con una inclinación de
50° hacia el este.
La secuencia continúa, a través
de un plano de falla, con 1,5 metros de lutitas pardas rojizas que contienen
lentes verdes. Finalmente, en el techo, aparece un nivel de 0,50 metros de
lutita verdosa, casi horizontal.
Este último nivel presenta
alteración térmica asociada a la efusión de basaltos pardo grisáceos
correspondientes a la Formación Ichagón.
Las dataciones de estos basaltos
dieron edades de 240 ± 10 Ma y 203 ± 10 Ma, correspondientes al intervalo
comprendido entre el Triásico superior y el Jurásico inferior. Según González y
Toselli (1973), estos materiales pueden relacionarse con otros episodios
volcánicos registrados en la Sierra de Maz y Famatina, en la provincia de La
Rioja.
Una historia que continúa en el
Cenozoico
La sucesión geológica de Los
Cerrillos no termina allí.
Durante el Cenozoico se
incorporaron las andesitas pardo grisáceas de la Formación La Represa,
asignadas al Mioceno superior. Estas rocas pueden correlacionarse con las
efusiones de la Cantera de Curi, en la Sierra de Guasayán, según el trabajo de
Omil y Cabrera (1991).
A ellas se suman los depósitos de
arcilitas y yeso de la Formación Río Salí, también correspondiente al Mioceno.
De esta manera, en un espacio
relativamente reducido, Los Cerrillos reúnen evidencias de diferentes episodios
geológicos separados por enormes intervalos de tiempo. Las rocas volcánicas y
sedimentarias que aparecen allí permiten seguir una historia que comienza en el
Paleozoico y continúa durante el Mesozoico y el Terciario.
Un conjunto diferente de la
Sierra de Guasayán
Uno de los principales aportes
del trabajo de Omil y Cabrera (1992) fue precisar que Los Cerrillos no deben
interpretarse simplemente como una prolongación de la Sierra de Guasayán.
La diferencia es importante.
Mientras la Sierra de Guasayán está constituida principalmente por bloques del
basamento pampeano, Los Cerrillos presentan una composición mucho más diversa,
con rocas volcánicas efusivas y sedimentarias correspondientes a distintos
momentos de la historia geológica regional.
Por eso, detrás de esas lomadas
que hoy pueden parecer pequeñas dentro del paisaje santiagueño existe una
sucesión de rocas que permite reconstruir acontecimientos ocurridos desde el
Paleozoico hasta el Terciario.
Los Cerrillos son, en ese
sentido, una pieza particular dentro de la geología de Santiago del Estero. Su
importancia no está en la altura de sus lomadas, sino en la variedad y
antigüedad de las rocas que afloran en ellas y en la información que conservan
sobre la evolución geológica de la región.
Referencias
Battaglia, A. (1982). Descripción
Geológica de las Hojas 13f, 13g, 14g, 14h, 15g. Boletín del Servicio Geológico
Nacional, 186.
Beder, R. (1928). La Sierra de
Guasayán y sus alrededores. Publicación de la Dirección General de Minas,
Geología e Hidrología, 39, 1-171.
González, R. R. y Toselli, A.
(1973). La efusividad del Mesozoico argentino. XXV Congreso Brasileño de
Geología, 259-272.
Lucero Michaut, N. H.
(1969/1979). Descripción Geológica de las Hojas 16h y 17h, Chuña Huasi. Boletín
de la Dirección Nacional de Geología y Minería.
Moya, M. C. y Salfity, J. A.
(1982). Los ciclos magmáticos en el noroeste argentino. V Congreso
Latinoamericano de Geología, 3, 523-536.
Omil, M. y Cabrera, M. (1992).
Geología de Los Cerrillos, Departamento Guasayán, Provincia de Santiago del
Estero. Acta Geológica Lilloana, 17(2), 156-160.
Ruiz Huidobro, O. J. (1973).
Hidrogeología de la Sierra de Guasayán. Anales del VII Congreso del Agua,
233-275.

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