viernes, 28 de agosto de 2026

Las cicatrices del tiempo en Los Cerrillos: El enigma geológico de Santiago del Estero

A pocos kilómetros de la Sierra de Guasayán, Los Cerrillos esconden una historia geológica que se extiende por cientos de millones de años. Entre areniscas rojas, basaltos, lutitas y antiguas rocas volcánicas, este pequeño conjunto de lomadas conserva las huellas de distintos momentos de la evolución del territorio santiagueño. Los estudios de Omil y Cabrera permitieron comprender su compleja sucesión de rocas y demostrar que, aunque cercanos, Los Cerrillos tienen una historia geológica propia y diferente de la Sierra de Guasayán.



Por: Leyendas del Folclore Santiagueño

Basado en: Omil y Cabrera (1992), Acta Geológica Lilloana

Ubicación: Departamento Guasayán, Santiago del Estero

Los Cerrillos: una historia geológica distinta

A unos 15 kilómetros al este de la Sierra de Guasayán, el paisaje llano de Santiago del Estero se interrumpe de manera repentina por una pequeña alineación de lomadas bajas. Son Los Cerrillos, un accidente topográfico atravesado de oeste a este por la Ruta Nacional N° 64, que divide el conjunto en dos sectores: Cerrillos Norte y Cerrillos Sur.

A primera vista pueden parecer apenas unos montículos entre la vegetación chaqueña. Pero su aspecto actual oculta una historia geológica mucho más compleja. En sus afloramientos aparecen basaltos, areniscas rojas y lavas alteradas que permiten reconstruir una sucesión de acontecimientos ocurridos a lo largo de cientos de millones de años.

Los Cerrillos se encuentran aproximadamente entre los 28° y 28° 07′ de latitud sur y los 64° 39′ y 64° 42′ de longitud oeste. Para entender su origen y su relación con las formaciones de la región hay que volver a los trabajos geológicos que, durante décadas, intentaron ordenar la historia del subsuelo santiagueño.

Las primeras interpretaciones no fueron coincidentes. Recién a comienzos de la década de 1990, el estudio realizado por Marta Omil y Manuel Cabrera permitió precisar las relaciones entre las distintas unidades de roca y plantear que Los Cerrillos constituyen un conjunto geológico diferente e independiente de la Sierra de Guasayán.

Un debate que comenzó hace casi un siglo

El interés geológico por esta zona no es nuevo. En 1928, Bernardo Beder realizó estudios sobre la Sierra de Guasayán y sus alrededores. Con el paso de los años se sumaron otros trabajos, entre ellos los de Minera Tea (1968), Ruiz Huidobro (1973) y Battaglia (1982).

Las interpretaciones fueron cambiando a medida que aparecían nuevos datos.

Ruiz Huidobro (1973), por ejemplo, consideró que las areniscas rojas de la zona pertenecían a la Formación Ichagón y les asignó una edad correspondiente al Carbónico superior-Pérmico inferior, tomando como referencia las primeras dataciones radimétricas disponibles.

Battaglia (1982) propuso después una organización diferente. Denominó Formación Los Cerrillos a las areniscas rojas e incorporó las rocas volcánicas que se encuentran debajo de ellas a la Formación Las Lomitas, a las que atribuyó probablemente una edad del Devónico superior.

Estas diferencias de interpretación hicieron necesario revisar con mayor detalle la relación entre las distintas rocas y, sobre todo, determinar sus edades.

La Cantera San Miguel, una sección clave

Una de las áreas que permitió avanzar en esa discusión fue la Cantera San Miguel. Allí, Marta Omil y Manuel Cabrera, investigadores del Instituto de Geocronología de la Fundación Miguel Lillo-CONICET, analizaron con detalle las relaciones estratigráficas, con el asesoramiento de campo del Dr. Juan Carlos Porto.

El corte Este-Oeste de la cantera permite observar parte de la historia geológica de Los Cerrillos. Los investigadores encontraron evidencias de fluidalidad, fallamiento y sistemas de diaclasas que facilitaron la circulación de soluciones hidrotermales. Como consecuencia, las rocas originales sufrieron importantes modificaciones.

Omil y Cabrera describieron el cambio de color de estas rocas de la siguiente manera:

"Las rocas originalmente pardo violáceas oscuras toman una coloración pardo amarillenta, pardo rojiza o blanquecina".

La zona también presenta formaciones minerales llamativas. En un sector asociado a una falla, los investigadores encontraron un nódulo cuyo interior estaba formado por un agregado de cuarzo hialino y cuya superficie aparecía recubierta por una capa de yeso selenítico, dispuesto en pequeñas rosetas.

Las dataciones realizadas mediante el método Potasio-Argón (K-Ar) sobre roca total, en materiales efusivos de la Formación Las Lomitas, dieron valores de entre 300 ± 10 Ma y 270 ± 10 Ma. Estos resultados ubican ese episodio magmático entre el Carbónico superior y el Pérmico inferior.

Una secuencia de rocas que atraviesa millones de años

Sobre el basamento volcánico alterado aparece, en clara discordancia angular, una sucesión de areniscas rojo ladrillo pertenecientes a la Formación Los Cerrillos. Estas rocas constituyen prácticamente todo el cuerpo serrano occidental.

Las areniscas están formadas principalmente por granos de cuarzo, con tamaños que van aproximadamente de 840 μm a 84 μm, cementados por hematita y limonita. Su color rojizo es uno de los rasgos más visibles del conjunto.

En la entrada de la Cantera San Miguel, ubicada al pie de la ladera oriental de Cerrillos Norte, los investigadores pudieron reconocer una columna continua de unos 25 metros de espesor compuesta por lutitas pardas y verdosas.

La sucesión comienza sobre el nivel superior de las areniscas rojas, que afloran a lo largo de unos 50 metros. Allí se apoyan, en discordancia, 7 metros de lutitas verdoso claras. Por encima aparecen 6 metros de lutitas pardo rojizas y luego otros 10 metros de lutitas verdosas claras, orientadas de norte a sur y con una inclinación de 50° hacia el este.

La secuencia continúa, a través de un plano de falla, con 1,5 metros de lutitas pardas rojizas que contienen lentes verdes. Finalmente, en el techo, aparece un nivel de 0,50 metros de lutita verdosa, casi horizontal.

Este último nivel presenta alteración térmica asociada a la efusión de basaltos pardo grisáceos correspondientes a la Formación Ichagón.

Las dataciones de estos basaltos dieron edades de 240 ± 10 Ma y 203 ± 10 Ma, correspondientes al intervalo comprendido entre el Triásico superior y el Jurásico inferior. Según González y Toselli (1973), estos materiales pueden relacionarse con otros episodios volcánicos registrados en la Sierra de Maz y Famatina, en la provincia de La Rioja.

Una historia que continúa en el Cenozoico

La sucesión geológica de Los Cerrillos no termina allí.

Durante el Cenozoico se incorporaron las andesitas pardo grisáceas de la Formación La Represa, asignadas al Mioceno superior. Estas rocas pueden correlacionarse con las efusiones de la Cantera de Curi, en la Sierra de Guasayán, según el trabajo de Omil y Cabrera (1991).

A ellas se suman los depósitos de arcilitas y yeso de la Formación Río Salí, también correspondiente al Mioceno.

De esta manera, en un espacio relativamente reducido, Los Cerrillos reúnen evidencias de diferentes episodios geológicos separados por enormes intervalos de tiempo. Las rocas volcánicas y sedimentarias que aparecen allí permiten seguir una historia que comienza en el Paleozoico y continúa durante el Mesozoico y el Terciario.

Un conjunto diferente de la Sierra de Guasayán

Uno de los principales aportes del trabajo de Omil y Cabrera (1992) fue precisar que Los Cerrillos no deben interpretarse simplemente como una prolongación de la Sierra de Guasayán.

La diferencia es importante. Mientras la Sierra de Guasayán está constituida principalmente por bloques del basamento pampeano, Los Cerrillos presentan una composición mucho más diversa, con rocas volcánicas efusivas y sedimentarias correspondientes a distintos momentos de la historia geológica regional.

Por eso, detrás de esas lomadas que hoy pueden parecer pequeñas dentro del paisaje santiagueño existe una sucesión de rocas que permite reconstruir acontecimientos ocurridos desde el Paleozoico hasta el Terciario.

Los Cerrillos son, en ese sentido, una pieza particular dentro de la geología de Santiago del Estero. Su importancia no está en la altura de sus lomadas, sino en la variedad y antigüedad de las rocas que afloran en ellas y en la información que conservan sobre la evolución geológica de la región.

Referencias

Battaglia, A. (1982). Descripción Geológica de las Hojas 13f, 13g, 14g, 14h, 15g. Boletín del Servicio Geológico Nacional, 186.

Beder, R. (1928). La Sierra de Guasayán y sus alrededores. Publicación de la Dirección General de Minas, Geología e Hidrología, 39, 1-171.

González, R. R. y Toselli, A. (1973). La efusividad del Mesozoico argentino. XXV Congreso Brasileño de Geología, 259-272.

Lucero Michaut, N. H. (1969/1979). Descripción Geológica de las Hojas 16h y 17h, Chuña Huasi. Boletín de la Dirección Nacional de Geología y Minería.

Moya, M. C. y Salfity, J. A. (1982). Los ciclos magmáticos en el noroeste argentino. V Congreso Latinoamericano de Geología, 3, 523-536.

Omil, M. y Cabrera, M. (1992). Geología de Los Cerrillos, Departamento Guasayán, Provincia de Santiago del Estero. Acta Geológica Lilloana, 17(2), 156-160.

Ruiz Huidobro, O. J. (1973). Hidrogeología de la Sierra de Guasayán. Anales del VII Congreso del Agua, 233-275.

 


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