El asado es una de esas
costumbres argentinas que parecen intocables. Nos juntamos alrededor del fuego,
ponemos la carne en la parrilla y esperamos mientras las brasas hacen su
trabajo. Es una escena que se repite en miles de casas, patios y reuniones.
Pero hay algo de ese ritual que
casi nunca discutimos: la leña.
El chef Santiago Blondel ha
puesto el tema sobre la mesa. Nacido en la Patagonia y radicado en La Cumbre,
Córdoba, ha cuestionado el uso del quebracho colorado como leña para preparar
el asado.
Y acá conviene aclarar algo.
Blondel no está cuestionando el asado ni pretende terminar con una tradición
argentina. Su preocupación está puesta en el origen de la madera que usamos
para hacer el fuego y en el impacto que puede tener sobre los bosques nativos.
"Se recomienda que la mejor
leña para el asado es el quebracho colorado. Pero el quebracho colorado tarda
120 años en crecer y nadie lo resiembra. Es como matar una orca para servir una
aleta y enorgullecerte de eso", ha dicho en declaraciones a Clarín.
La comparación puede resultar
fuerte, pero plantea una pregunta bastante sencilla: si un árbol necesita
décadas para crecer, ¿qué pasa cuando lo cortamos para convertirlo en leña y
nadie garantiza que vuelva a crecer?
Ese es el punto que Blondel
quiere poner en discusión.
De hecho, él mismo ha explicado
que ama el asado y las tradiciones argentinas. "No estoy en contra del
asado. Es más, amo mi país, amo el asado y amo las tradiciones", ha
señalado en Cadena 3.
Entonces, ¿qué propone?
La idea es empezar a producir
leña de una manera que permita mantener la costumbre del fuego sin poner en
riesgo los bosques nativos. En otras palabras, seguir haciendo asados, pero
prestar un poco más de atención a qué madera estamos quemando.
Y cuando se habla de bosques
nativos, Córdoba aparece como un ejemplo que permite entender la dimensión del
problema. Según la estimación mencionada por Blondel, en la provincia quedaría
apenas el 2% del bosque nativo original.
Eso cambia bastante la mirada.
Porque cuando usamos una especie
nativa para hacer fuego no estamos hablando simplemente de un pedazo de madera.
Estamos hablando de un árbol que forma parte de un ambiente que ya ha sufrido
una fuerte reducción.
La preocupación también alcanza
al norte argentino. Blondel ha sido muy directo al referirse a la situación del
Chaco: "Estamos arrasando Chaco".
Por eso plantea la necesidad de
desarrollar una producción de leña sustentable y, además, de garantizar que esa
leña tenga un origen legal.
"Necesitamos empezar a
producir leña sustentable, como existe en otras partes del mundo, y leña legal,
porque, al fin y al cabo, la leña que estamos consumiendo es totalmente
ilegal", ha afirmado.
La discusión resulta interesante
porque toca una parte del asado de la que casi nunca hablamos.
Cuando pensamos en una parrilla,
solemos discutir qué corte comprar, cómo salar la carne, cuánto tiempo dejarla
sobre las brasas o si conviene usar carbón. La procedencia de la leña suele
quedar bastante lejos de esas conversaciones.
Pero la madera también tiene una
historia.
Puede provenir de una plantación
destinada a producir leña o de un árbol nativo que ha tardado muchas décadas en
crecer. Desde la parrilla, probablemente las dos opciones se vean iguales. Para
el ambiente, claramente no significan lo mismo.
Las declaraciones de Blondel han
aparecido en la previa de La Cumbre Gastronómica, un foro que se realizará en
Córdoba a fines de octubre y que ha sido impulsado por el propio chef. Allí, la
relación entre gastronomía y ambiente será uno de los temas que estarán sobre
la mesa.
Y la pregunta queda planteada.
¿Podemos mantener el ritual del
asado y, al mismo tiempo, cambiar la manera en que conseguimos la leña?
¿Podemos disfrutar de un fuego
bien hecho sin que detrás de esas brasas haya un bosque nativo que tardará
décadas en recuperarse?
Tal vez la discusión no tenga que
empezar en la parrilla. Quizás haya que empezar bastante antes, cuando alguien
decide qué árbol cortar y qué madera convertir en fuego.
Porque detrás de un buen asado
también puede haber una pregunta que hasta ahora hemos hecho muy pocas veces:
¿cuánto bosque estamos convirtiendo en brasas?

No hay comentarios.:
Publicar un comentario