De los valles calchaquíes a la llanura santiagueña, la ciudad del Barco recorrió distintos territorios hasta establecerse, en 1553, en el lugar donde comenzaría la historia de Santiago del Estero.
Una
ciudad que nació andando
La historia de Santiago
del Estero comenzó mucho antes de que existiera la ciudad que hoy conocemos. En
aquellos primeros años de la conquista española, un grupo de hombres llegó
desde el Cuzco, la Ciudad de los Reyes y Potosí atravesando la Quebrada de
Humahuaca y siguiendo el rumbo del Aconquija.
En las faldas de los
cerros tucumanos, cerca de la actual Monteros, se estableció la tercera
expedición española llegada desde aquellas tierras. El 29 de junio de 1550, sus
integrantes fundaron un pequeño asentamiento al que llamaron ciudad del Barco.
La intención era mucho
más ambiciosa que levantar unas pocas viviendas. Se buscaba establecer una
capital para la extensa región que entonces comprendía la provincia del
Tucumán.
Pero aquella primera
ciudad tendría una característica particular: no permanecería mucho tiempo en
un mismo lugar.
La
ciudad del Barco, una ciudad en movimiento
Su fundador, el capitán
don Juan Núñez de Prado, pronto se vio obligado a disponer el traslado del
asentamiento hacia los valles calchaquíes, en el actual territorio salteño.
La decisión estuvo
relacionada con los conflictos jurisdiccionales con Chile y con la necesidad de
evitar nuevos enfrentamientos, además de las dificultades que planteaban los
pueblos indígenas de la región, entre ellos juríes y diaguitas.
En 1551, ya instalada en
su nueva ubicación, la ciudad recibió un nombre más extenso: ciudad del Barco
del Nuevo Maestrazgo de Santiago.
El nombre homenajeaba a
Pedro La Gasca, presidente de la Audiencia de Lima, nacido en la ciudad de Barco
de Ávila, y también al apóstol Santiago el Mayor, patrono de España.
Pero tampoco sería ese el
destino definitivo.
Por segunda vez, Núñez de Prado decidió trasladarla. Esta vez el rumbo sería hacia el este, dejando atrás los paisajes montañosos de los valles calchaquíes para internarse en la extensa y boscosa llanura santiagueña.
Como escribió Ricardo
Rojas al describir ese desplazamiento, era el paso "del país de la
montaña, del reino calchaquí, para entrar en el país de la selva".
Y allí, finalmente,
comenzaría otra historia.
Llegar
a una tierra desconocida
Las crónicas no son del
todo precisas sobre la cantidad de personas que participaron de aquella
llegada. Se estima que fueron entre 150 y 200, entre soldados, civiles, algunas
familias, indígenas auxiliares y dos sacerdotes.
Al comienzo de la
expedición, sin embargo, habían sido apenas 84 los hombres que partieron junto
a Núñez de Prado.
No viajaban con las manos
vacías. La expedición trasladaba todo lo necesario para volver a empezar.
Los soldados llevaban
armas, alimentos y los elementos indispensables para levantar las primeras
tiendas. Las mulas y los caballos cargaban bolsas con maíz, trigo y cebada,
semillas de zapallo y porotos, además de vasijas y recipientes de cuero
destinados a conservar agua y aceite.
También viajaban gallinas
en jaulones y un importante número de animales: yeguas, potros, ovejas y
cabras.
Todo tenía un propósito.
Aquellos animales serían fundamentales para formar las primeras chacras y
asegurar la subsistencia del nuevo asentamiento.
En otras palabras, no
estaban solamente fundando una ciudad. Estaban trasladando una pequeña
comunidad entera, con sus herramientas, sus alimentos, sus animales y sus
conocimientos.
El
lugar donde comenzó Santiago
El sitio elegido para
establecer la ciudad estaba despejado en medio de una vegetación tupida, sobre
la margen derecha del llamado río del Estero, nombre que recibía entonces el
actual río Dulce.
Según las estimaciones
mencionadas en el texto original, el asentamiento se habría ubicado entre 1.400
metros y 2 kilómetros al sur de la actual ciudad de Santiago del Estero. Otra
posibilidad lo sitúa en el sector que hoy corresponde al ángulo formado por la
avenida Alsina y la calle Independencia.
La elección tampoco fue
casual desde el punto de vista político.
Como había ocurrido con
los dos asentamientos anteriores, el nuevo emplazamiento quedaba fuera del
territorio que la Audiencia de Lima había concedido a Chile. Sin embargo, Pedro
de Valdivia, gobernador de Chile, sostenía una posición diferente y pretendía
incorporar estos territorios a sus dominios, apoyándose en cálculos geográficos
que podían ser erróneos o, según algunas interpretaciones, deliberados.
Así, la fundación de
aquella primera ciudad estuvo atravesada desde el principio por disputas
territoriales, desplazamientos y decisiones políticas.
Una
ciudad que tuvo que empezar de nuevo
La historia de la ciudad
del Barco no fue sencilla. Antes de convertirse en el origen de Santiago del
Estero, tuvo que cambiar de lugar más de una vez.
Sus habitantes caminaron
por caminos difíciles, atravesaron montañas, cruzaron regiones desconocidas y cargaron
con todo aquello que necesitaban para reconstruir su vida en otro sitio.
Por eso, cuando hablamos
de los comienzos de Santiago del Estero, no deberíamos imaginar solamente una
ceremonia de fundación y unas pocas construcciones levantadas en medio del
monte.
Detrás de aquella primera
ciudad hubo movimiento, incertidumbre y esfuerzo. Hubo hombres y mujeres
intentando establecerse en una tierra que todavía no conocían y que, con el
paso del tiempo, terminaría convirtiéndose en el escenario de una de las
historias urbanas más antiguas de la Argentina.
La ciudad del Barco fue,
en cierto modo, una ciudad que nació caminando.
Y quizá esa sea una de
las imágenes más interesantes para acercarnos a los primeros tiempos de
Santiago del Estero: antes de tener calles, plazas y edificios, tuvo caminos.
Antes de echar raíces, tuvo que aprender a moverse.
Allí, entre el monte, el
río y los antiguos caminos de la conquista, comenzaba a tomar forma la historia
de la "Madre de Ciudades".
Fuentes:
· *
Municipalidad de la Ciudad de Santiago del
Estero, "Historia de la Ciudad de Santiago del Estero". Municipalidad
de Santiago del Estero - Historia de la Ciudad
· * Universidad Nacional de Santiago del
Estero, Facultad de Humanidades, Ciencias Sociales y de la Salud, "Proceso
fundacional de Santiago del Estero, la 'muy noble y leal ciudad'". UNSE -
Proceso fundacional de Santiago del Estero

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