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sábado, 20 de diciembre de 2025

"La traición, el accidente y el milagro: la historia oculta que casi borra para siempre a los verdaderos Manseros Santiagueños"

El 20 de diciembre de 1979, un trágico accidente se llevó la vida de tres miembros de "Los Nuevos Manseros Santiagueños". Solo "Alito" Toledo logró sobrevivir. Esta tragedia también destapó una traición en el mundo de la música: ese grupo había tomado el nombre de los verdaderos fundadores, Onofre Paz y Leocadio Torres, quienes fueron engañados y echados a un lado. Un juicio y un sello discográfico finalmente hicieron justicia, asegurando que la música santiagueña no perdiera sus voces auténticas.

 

Manuel Jaime y Domingo Rojas

El choque que lo cambió todo:

La ruta estaba oscura esa noche de diciembre. El auto avanzaba a toda velocidad , llevando a cuatro hombres que, en cuestión de horas, pasarían de ser estrellas del folclore a protagonistas de una tragedia que reescribiría la historia de la música argentina. Dentro del vehículo viajaban Manuel Jaime, Domingo Rojas, Guillermo Ocón y Alfredo "Alito" Toledo, los integrantes de "Los Nuevos Manseros Santiagueños", un grupo que nunca debió existir.

Lo que nadie sabía —ni siquiera ellos— es que ese nombre, "Manseros Santiagueños", ya pertenecía a otros. A dos hombres que, en ese mismo momento, luchaban en los tribunales y en los escenarios para recuperar lo que les habían robado: Onofre Paz y Leocadio Torres, los fundadores originales, traicionados por sus propios compañeros.

Pero el destino tenía otros planes. Esa noche, el auto se salió de la ruta y chocó contra un árbol. Jaime y Rojas murieron en el acto. Ocón fue trasladado de urgencia a un sanatorio, pero falleció días después, el 7 de enero de 1980. Solo Toledo sobrevivió, milagrosamente, como si la música misma hubiera decidido salvar a alguien para contar esta historia.

Lo que siguió fue una carrera contra el tiempo: un juicio por una marca registrada, la intervención de Sony Music, y la decisión de una familia dolida que, en medio del duelo, tomó la decisión que cambiaría el folclore para siempre.

El robo del nombre: cómo Manuel Jaime y Domingo Rojas engañaron a los fundadores

Todo comenzó en los años 60, cuando Onofre Paz y Leocadio Torres —dos jóvenes santiagueños con voces de oro— formaron "Los Manseros Santiagueños". Con el tiempo, el grupo creció, incorporó nuevos miembros y se convirtió en uno de los pilares del folclore argentino. Pero no todo era armonía.

"Onofre y Leocadio eran los verdaderos líderes, los que componían, los que llevaban el peso artístico", cuenta Cuti Carabajal, exmansero y testigo clave de esta historia. "Pero había roces. Manuel Jaime y Domingo Rojas no se llevaban bien con ellos. Querían el nombre para sí mismos."

Lo que hicieron fue imperdonable: registraron el nombre "Los Manseros Santiagueños" a su nombre, aprovechando que la marca no estaba protegida legalmente. "Paz y Torres ni se imaginaban que les iban a hacer eso", recuerda Cuti. "Cuando se enteraron, ya era tarde. Los otros andaban por todos los escenarios, grabando, firmando contratos… Les habían robado la identidad."

La reacción de los fundadores fue rearmarse. Llamaron a Fatiga Reynoso (quien ya había estado en el grupo) y a Cuti Carabajal, quien en ese momento tocaba con otro conjunto. "Onofre vino a mi casa y me contó lo que había pasado", recuerda Cuti. "Me dijo: ‘Nos robaron el nombre, pero vamos a pelear por él’. Yo pensé que sería cosa de un mes o dos, pero me quedé casi seis años."

El problema era que, legalmente, el nombre ya no les pertenecía. Cada vez que "Los Manseros Santiagueños" (los de Jaime y Rojas) tocaban en un pueblo, llegaba un telegrama intimándolos a detenerse. "La gente nos elegía a nosotros porque sabía que éramos los verdaderos", cuenta Cuti. "Pero teníamos que pelear en los tribunales, en los medios, en los escenarios… Era una guerra por la identidad."

El accidente que lo cambió todo: cuando la muerte devolvió lo robado

El 20 de diciembre de 1979 fue una noche trágica. El auto donde viajaban Manuel Jaime, Domingo Rojas, Guillermo Ocón y Alfredo Toledo se estrelló en la ruta santiagueña. Tres murieron en el acto. Solo Toledo sobrevivió.

Lo que nadie sabía es que, en medio del dolor, esa tragedia terminaría por hacer justicia.

Días después del accidente, la esposa de uno de los fallecidos —se cree que la de Jaime— tomó una decisión inesperada: llevó el título de la marca registrada "Los Manseros Santiagueños" a Onofre Paz y Leocadio Torres. "Nos lo devolvieron", cuenta Cuti. "No fue por dinero, no fue por un juicio… fue porque entendieron que ese nombre nos pertenecía."

Pero el reconocimiento definitivo llegó de Sony Music, el sello que trabajaba con ambos grupos. "Ellos nos reconocieron como los verdaderos Manseros Santiagueños", explica Cuti. "Eso nos dio fuerza legal y artística. Ya nadie podía cuestionarnos."

El milagro de Alito Toledo: el único testigo que quedó vivo

Alfredo "Alito" Toledo sobrevivió al accidente, pero nunca volvió a ser el mismo. Las heridas físicas sanaron, pero el peso de haber perdido a sus compañeros lo marcó para siempre.

"Alito era un tipo tranquilo, un gran músico", recuerda Cuti. "Pero después del accidente, se alejó de la música. No sé si por culpa, por dolor o porque simplemente ya no quería recordar esa noche."

Lo irónico es que, sin querer, Toledo se convirtió en el último eslabón de una historia que casi se pierde. Porque si él también hubiera muerto, nadie habría quedado para contar cómo fue que "Los Manseros Santiagueños" casi desaparecen para siempre.

Cuando la música vence a la traición (y la muerte)

Hoy, 46 años después de aquel accidente, los nombres de Onofre Paz y Leocadio Torres brillan con la fuerza que siempre merecieron. "Los Manseros Santiagueños" —los verdaderos— grabaron discos, llenaron teatros y se convirtieron en leyendas del folclore. Pero esta historia no es solo sobre justicia restaurada. Es sobre cómo el arte puede sobrevivir incluso cuando los hombres que lo crean son traicionados, olvidados o silenciados.

Porque al final, la música no muere. Se esconde, se resiste, y siempre encuentra la manera de volver.

Como dice Cuti Carabajal: "Nosotros éramos los verdaderos. La gente lo sabía, el tiempo lo confirmó, y hasta la muerte nos dio la razón."

Entrevista: El libro de oro de Los Carabajal


jueves, 13 de noviembre de 2025

Los Manseros Santiagueños: 65 años de canto, raíz y emoción popular

El legendario conjunto santiagueño recibió el Premio Konex de Platino 2025 como Mejor Grupo de Folklore. Con más de seis décadas de trayectoria, Los Manseros siguen siendo una voz viva de la identidad argentina, llevando el mensaje de su tierra a los escenarios del país y del mundo.

 


Un legado nacido en Santiago del Estero

En 1959, en el corazón cálido de Santiago del Estero, Leocadio del Carmen Torres y Onofre Paz dieron forma a un sueño que con el tiempo se convertiría en símbolo nacional. A ellos se sumaron Carlos Carabajal y Carlos Leguizamón, completando la primera formación de un grupo que, sin saberlo, marcaría el pulso del folklore argentino.

Desde su primer LP en 1963 hasta su debut en el Festival de Cosquín en 1967, Los Manseros Santiagueños tejieron una obra de más de 30 discos, donde la chacarera, el gato y el escondido se mezclan con la nostalgia y la memoria. Cada canción suya es una postal sonora de la tierra que los vio nacer.

Una historia de caminos y voces

Por sus filas pasaron nombres queridos como Cuti Carabajal, Valentín Campos y Martín Paz, pero la esencia del grupo permaneció inmutable: cantar al pueblo, a los paisajes y a la vida cotidiana con autenticidad y emoción.

Hoy, con Onofre Paz, Alfredo “Alito” Toledo y Hugo Reynoso al frente, el conjunto sigue recorriendo escenarios, llevando el alma santiagueña a cada presentación. Su permanencia no es casual: detrás de cada acorde hay una historia de resistencia cultural y amor por las raíces.

Un reconocimiento al alma del folklore

En 2025, ese recorrido fue distinguido con el Premio Konex de Platino en la categoría Conjunto de Folklore. En sus redes sociales, los músicos compartieron la alegría y gratitud de una noche inolvidable:

 “Hola amigos, compartimos con ustedes algunos momentos de la hermosa y emocionante noche que hemos vivido ayer. Gracias por premiar la cultura popular argentina, en una noche hermosa… compartiendo con nuestros colegas de la música.”

Durante la ceremonia, Alfredo “Alito” Toledo expresó palabras que resumen el sentido de toda una vida dedicada al canto:

 “Los Manseros llevan el mensaje de una tierra que se llama Santiago del Estero, junto a su fundador Onofre Paz, que es parte de la historia del folklore argentino.”

El canto que no se apaga

El Premio Konex de Platino, uno de los máximos reconocimientos culturales del país, distingue a los artistas que dejan huella. Para Los Manseros Santiagueños, recibirlo es más que una consagración: es la confirmación de que su música sigue siendo un lazo vivo entre el pasado y el presente.

 “Muchas gracias a los Premios Konex y a ustedes, nuestro querido público. Gracias a ustedes podemos seguir recorriendo estos hermosos caminos de la música”, escribieron los artistas.

En cada copla, en cada rasquido, Los Manseros renuevan su promesa: seguir cantando por Santiago, por la patria y por la gente. Su historia —tejida con chacareras, guitarras y emoción— es también la historia de un país que se reconoce en sus canciones.

 

martes, 24 de diciembre de 2024

Leocadio del Carmen Torres, eterno Mansero

 Publicado en el Nuevo Diario

Memorias de un caminante. Escribe Juan Carlos Carabajal

 


Tuve el privilegio de ser su amigo y compartir hermosos momentos tanto en su casa de la calle Cochabamba de la Capital Federal como en peñas y festivales de cualquier lugar de la geografía argentina. Siempre con una sonrisa a flor de labios, siempre con el recuerdo gracioso como con la anécdota picaresca que guardaba en su memoria prodigiosa. Caballero, respetuoso y franco. “Un hombre de antes” según la calificación “saavedriana”.

Una larga carrera

Nacido el 14 de febrero de 1929 en Cara Pujio (Depto. Banda) “a los 4 años mis padres que eran finqueros me llevaron a San Andrés. Allí mi padre, Mauricio Lugones puso un boliche donde se jugaba a la taba, había carreras cuadreras y grandes tenidas de truco. A los 18 años me fui a trabajar a Vilmer y luego a Buenos Aires, sueño dorado de todos los provincianos”.

La primera incursión con la música fue integrando el conjunto de los Hermanos Ríos. Llegados a Santiago debutaron en la vieja emisora LV11 y luego en un baile en Las Cejas. De vuelta a B. Aires formó dúo con Valentín Campos y se vinieron a Termas de Río Hondo. Allí conoció al “Negro” Onofre Paz dando comienzo a otra etapa.

Con otros dos músicos actuaban en la emisora LV11 donde el director artístico don Alberto “Huesito” Pérez les sugirió que le pusieran un nombre al conjunto para poder cobrar más. Ahí nacieron “Los Manseros Santiagueños”.

La historia adquiere otro matiz cuando aparece en escena Carlos Carabajal quien les propone viajar a Córdoba. Les hicieron una peña de despedida y allí fueron los tres a enfrentar su propio destino. Instalados de nuevo en Buenos Aires siguieron buscando oportunidades.

El gran espaldarazo lo recibieron de parte de Santiago Ayala “El Chúcaro” que los llevó a Cosquín. En el gran escenario cantaron “Chacarera del chilalo” y “Huaico Hondo”.

La vida de Leocadio es tan caudalosa que supera con creces el espacio disponible en esta evocación. Digamos que su conexión con Onofre Paz perduró hasta que nuestro personaje sufrió un ACV y quedó inhabilitado para actuar, aunque con mucho esfuerzo integró Los Manseros Santiagueños de Leocadio del Carmen Torres.

Su vida es digna de ejemplo. Se casó con la choyana María Eugenia Gómez (la tía Mary) y tuvieron a Hugo que ha seguido la vocación de su padre conformando su propia carrera como solista.

Este cantor tan particular, este hombre sencillo y afable, amigo de los amigos, el forjador junto a Onofre Paz de un estilo que es imitado por muchos cantores populares,

El intérprete que se formó en las mesas del Rincón de los Artistas, el desaparecido reducto regenteado por don Pedro Evaristo Díaz, el autor y compositor que ha legado piezas imborrables como “De La Banda a Santiago”, “La penadora”, “La otumpeña” “Cueca de Río Hondo”, “No vas a creerme” por nombrar solo unas pocas composiciones que perdurarán en la memoria del pueblo.

“Charles Bronson de Atamisqui” como lo bautizara con gracia el inolvidable Hugo Díaz.

Se fue, pero lo recordaremos cada vez que escuchemos a Los Manseros y lo oigamos a él recitar la “Apología de la chacarera” o cualquier poema de su admirado Dalmiro Coronel Lugones.

De un día para otro se fue nuestro amigo. Ya lo estamos extrañando.

miércoles, 27 de noviembre de 2024

Onofre Paz: "Marbiz nos presentaba como el conjuntito folclórico, así nomás..."

 


En una época en la que el folklore vive los comienzos de su difusión masiva, de la mano de grandes cultores y estudiosos como fueron don Andrés Chazarreta, o grandes intérpretes como don Sixto Palavecino, el nacimiento de grupos dedicados a la interpretación de música folklórica norteña... tuvo una explosión demográfica, por decirlo de alguna manera.

Cabe recordar que, de esos años, finales de los cincuenta y principios de los sesenta, datan grandes conjuntos como Los Fronterizos, Los Chalchaleros, Los Cantores del Alba, Los Tucu-Tucu, Mercedes Sosa o Los hermanos Abalos, entre otros, que supieron. perdurar en el tiempo y en el gusto popular.

La constante, la formación básica, solían ser dos o tres guitarras y un bombo. En algunos casos se sumaba el acordeón, en otros el violín y raramente un piano, como en el caso de Los Hermanos Ábalos, y las canciones giraban en torno a lo costumbrista ya las vivencias de los hombres de campo. De ahí que la mayoría de los grupos y solistas optaran por las vestimentas gauchas en diferentes y distintivas combinaciones, lo que dicho sea de paso sirvió para que el hombre de campo se sintiera plenamente identificado con esa corriente musical y terminara adoptándola como propia.

Santiago del Estero, una de las provincias argentinas más ricas en tradición folklórica, ha dado y sigue dando muchos nombres grandes a nuestro patrimonio cultural. Ubicada en la región noroeste, con un clima mayormente seco y un desarrollo industrial relativamente bajo, tiene como característica la poca concentración urbana. Las gentes se distribuyen a lo largo ya lo ancho de la provincia en pequeños pueblos y ciudades, con economía de subsistencia la mayor parte, lo que da lugar a la proliferación de cantores y músicos.

Quizás, como alguien dijo, la riqueza musical de Santiago sea la expresión de una multitud de soledades. Lo cierto es que recorrer sus caminos es andar siempre con un son de bombos y guitarras a las espaldas. En cada pueblo, en cada sembrado, en cada boliche, hay siempre alguien templando seis, cinco o cuatro cuerdas. En cada campamento hay un Shunko persiguiendo una esperanza, una renovada promesa nunca cumplida pero que algún día ha de llegar.

Dentro de esa corriente, en Santiago del Estero allá por el año '59, el 'Negro' Onofre Paz y Leocadio Torres se juntan para hacer música. De esa unión nace el dúo que sería la raíz de Los Manseros Santiagueños, uno de los grupos más prolíficos del folklore nacional y que aún hoy, cincuenta años después, siguen cantando y publicando material nuevo dentro de la misma rama musical en la que nació, aún después de haber recorrido medio mundo y de haber visto que el folklore también puede incorporar un saxo, por ejemplo, como ha ocurrido a partir de la década pasada, cuando los jóvenes valores terminaron de tomar la posta de sus mayores.

Los Manseros Santiagueños llevan 53 años sobre el escenario. Y la popularidad crece con el paso de los días. El viernes 13 de marzo, compartirán escenario con Abel Pintos, en el festival de la finca La Dolfina. El trabajo no se frena. Los espera Ojo de Agua, y vienen de cumplir una apretada grilla de presentaciones.

¿Se podría decir que este conjunto que nació con Onofre Paz y Leocadio Torres, está en su mejor momento?

-"Estamos pasando un muy buen momento. Parece que los festivales grandes como el de Cosquín y el de Jesús María recién están tomando conciencia de lo que significan Los Manseros. Antes cuando estaba Julio Marbiz nos presentaba como "el conjuntito folclórico", así nomás, como sin darnos mucha importancia Nosotros íbamos preparados para cantar media hora, y al final hacíamos dos o tres temas, y abajo. Igual que Falú, aunque hago mal en hablar de los muertos, pero nos saludaba diciéndonos "qué tal, cómo anda". changuito", como haciéndonos a menos. Pero los changuitos se han hecho hombrecitos..."

Onofre Paz, con el orgullo de mirar el camino recorrido, ese que los llevó a convertirse en uno de los conjuntos folclóricos más aplaudidos por el público, y respetado por sus colegas, comenta.

-"A la larga ha triunfado la raíz folclórica. El folclore que hacemos es con buenas letras y buena música. Y eso le gusta a la juventud ya la gente de la tercera edad, porque tenemos un público amplio que nos sigue".

Y hace el listado de todos los escenarios por los que anduvieron en lo que va del año.

-"Venimos de Tafí del Valle, del Festival del Queso; estuvimos en el del Cabrito, en Catamarca; en el de la Chaya, a La Rioja; en Córdoba, Loreto... Ahora estaremos en La Dolfina, después en Ojo de Agua, y seguimos".

Onofre Paz no oculta la felicidad de este tiempo de cosecha.

-"El sueño de Los Manseros nació cuando tenía 16 años. Me había presentado en un concurso folclórico organizado por una revista en Radio Belgrano y resulté ganador en la provincia. Elegían a un cantante de folclore ya otro de tango. Luego tenía que ir a competir a Buenos Aires, y Leocadio Torres (el otro fundador del conjunto) me había dicho: "Negro, si ganas, te acompaña a Buenos Aires, porque yo no había ido nunca y él sí. Y así fue. No se me despegó más. Y cuando perdí la instancia final, me propuso que creáramos Los Manseros. Anduvimos más de 30 años juntos hasta que por razones de salud dejó el conjunto y quedó como único dueño".

El recuerdo de esos primeros pasos con la guitarra en mano lo hacen caer en cuenta de las inevitables huellas que deja el paso del tiempo.

-"Leocadio se fue también de Los Manseros porque ya estaba un poco mayor. Los años no perdonan a nadie. Cuando empecé no me quedó afónico nunca. Cantaba día y noche. Ahora me tengo que cuidar de las cosas heladas. El helado no pruebo nunca, vino no tomo. Trato de cuidar la garganta que es mi herramienta de trabajo".

¿Los Manseros le han permitido disfrutar de la estabilidad económica?

-"En los últimos años sí, porque antes éramos conocidos, pero no había diferencia. En esta última época me pude comprar la casa, otro departamento, cambiar el auto, tener un cero kilómetro. Todo esto después de más de 40 años. Se lo agradezco a Dios, porque a la larga se dio. Ahora tenemos el gusto de decir cuánto queremos cobrar. Pero dicen que no somos careros, por eso quizás tenemos mucho trabajo. Los años no sólo le han acercado un buen pasar, sino la fidelidad. del público... A veces, me quedo pensando en lo que pasó, en el éxito o en el no tan éxito En el recibimiento del público, en el cariño que nos brinda... Ahora, mientras uno se está secando la transpiración. Cuando termina la actuación, viene la gente pidiendo la foto. Desde el escenario yo veo como tucu, tucus las luces de los flashes.

¿Qué consejo les daría a las nuevas generaciones?

-"En primer lugar hay que crear un estilo. Si es solista, dúo o un conjunto. Los instrumentos son secundarios, porque nosotros podemos poner una orquesta, pero el canto es el que marca el estilo. Y no hay que desanimarse. Hay que Sal de Santiago, porque si vos aquí nomás te van a conocer los de tu provincia, pero no en el resto del país. Es cierto que estás de que Dios está en todos lados, pero tiene la oficina en Buenos Aires. No hay que quedarse, porque a la larga esto da sus frutos. Ahí tiene el caso de Abel Pintos, con quien vamos a compartir escenario. Ese chico no imita a nadie, y es difícil triunfar con algo particular. embargo, él llegó. Yo me alegra mucho porque es argentino, y buena persona.

¿De los artistas nuevos a quién admira?

-" A Florencia Paz. Ella tiene mucho talento, no es porque sea mi hija. Pero yo trato de ayudarla en todo lo que puedo. A veces, nos toca actuar juntos, en el mismo lugar, y como ella va primero, a mí me gusta ir a escucharla. Dice que no quiere ir tras de Los Manseros, y yo le digo no sos la única, hay muchos que no quieren ir detrás de nuestro".

Los Manseros Santiagueños no sólo tienen agenda con numerosas presentaciones por delante. También proyectos de un nuevo disco, que podrían llegar a grabar con Sony, según adelantó Onofre Paz. El origen internacional del sello discográfico lo invita a recordar la única gira que tuvo el conjunto fuera de la Argentina.

-"Fuimos a Estados Unidos gracias a Argentino Ledesma. Él cantaba tango y nosotros folclore. Nuestra primera presentación fue en Washington, con mucho miedo, hasta que salió uno del público y nos gritó: "Negro, canten la de Huaico Hondo". Eso nos hizo animar, agarrar confiancita. Hicimos varios escenarios, Philadelphia, Houston, y de ahí he quedado con ganas de volver, pero le tengo miedo al avión.

Fuente El Liberal

El Algarrobo en la medicina Popular