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miércoles, 21 de enero de 2026

Perfume de Carnaval: El legado de una zamba y su aura de controversia


Imagina por un momento que el tiempo se pliega y te transporta de vuelta a 1982. El aire de Buenos Aires está impregnado del aroma a café recién hecho, del asfalto caliente tras la lluvia, y de una historia que resuena en cada esquina. Por esas calles caminaba un joven de 26 años, Peteco Carabajal, con su guitarra al hombro y el corazón repleto de canciones que ya comenzaban a convertirse en himnos: “Mi abuela bailó la zamba”, “Puente Carretero”. En ese entonces, vivía en la casa de su prima Norma, en el barrio de Constitución, rodeado de paredes que atesoraban risas, mates compartidos y el vaivén de amores que dejaban huella. En medio de esa vida llena de música, algo burbujeaba en su interior.

Un mundo de colores, sonidos y aromas

La vida de Peteco en esos días era como una paleta de sensaciones vibrantes. Por un lado, el amor: una mujer austríaca de sonrisa serena, que trabajaba en la Embajada de Austria y con quien tuvo a su primer hijo, Juan. Ella vivía frente al Jardín Botánico, en la calle Malabia, y era la dueña de una discoteca donde se entrelazaban el violín clásico y el bombo legüero, donde el humo del cigarrillo se mezclaba con conversaciones apasionadas. Era un lugar que respiraba arte, un refugio donde la inspiración flotaba en el aire, al igual que la música.

La noche en que una crítica encendió la chispa

Todo comenzó después de una peña. Peteco, ya parte del grupo Los Carabajal, se juntó con otros santiagueños para compartir guitarra y voces. Entre ellos estaba Pablo Raúl Trullenque, un tipo de mirada aguda y oído fino. Alguien empezó a cantar “La flor azul” y Pablo, con una mezcla de seriedad y una sonrisa pícara, soltó:

> “Hay que esforzarse al máximo para poner lo mejor del pensamiento en una canción”.

Se refería a un verso que le sonó simple, casi descuidado: “…me acomodo con mi perro / solito a pitar”. Esas palabras resonaron en Peteco como un campanazo.

Al regresar a la tranquilidad de la casa de su prima, con la noche ya avanzada y el silencio como único testigo, tomó su guitarra. Sus dedos comenzaron a puntear casi por sí solos, creando acordes cálidos e íntimos. Y de repente, como si siempre hubieran estado ahí, surgió el verso: “Me voy solo con mi suerte…”. Era más que una línea: era un sentimiento, un suspiro musical.

Esa idea lo llevó de vuelta a las historias que su padre Carlos le contaba al oído, relatos de carnavales en el campo santiagueño, de bailes bajo las estrellas, de un mundo que Peteco no vivió pero que sentía en la sangre. Un mundo muy diferente a sus noches porteñas en el Olímpico o el Tiro Federal.

El aroma que lo cambió todo

Lo que más se le quedó grabado fueron los detalles sensoriales. Su padre solía contar cómo, en esos carnavales, las mujeres se perfumaban con un agua especial, hecha de flores silvestres. Un aroma dulce y embriagador que se entrelazaba con el sudor de la danza y el polvo del camino, dejando una estela que persistía mucho después de que la música se apagaba. Ese perfume, casi mágico e invisible, se convirtió en el alma de la canción. “Perfume de Carnaval” ya tenía su nombre, y con él, se abría una puerta a la memoria afectiva de todo un pueblo.

Compuesta en 1982, la zamba nació en un ambiente íntimo, pero pronto encontró oídos receptivos. Antonio Tarrago Ross y su esposa fueron de los primeros en escucharla. No pasó mucho tiempo antes de que se uniera al repertorio de grupos como Los Carabajal, Alfredo Ábalos, Los Tucu-Tucu y Los Santiagueños. Quedó registrada en SADAIC el 15 de junio de 1983 y desde entonces, como un río, se fue integrando al profundo cauce del folclore argentino.

Los rumores y la defensa de una creación íntima

Pero ninguna obra querida escapa a los rumores. Hace unos diez años, se corrió el comentario de que la letra podría haber sido entregada por el poeta jujeño Juan Carlos “Rengo” Mallagray en una reunión en Tilcara. Isolina Comas, amiga cercana del poeta, fue quien difundió la voz. Sin embargo, Peteco aclaró con calma y firmeza: eso no tenía fundamento. Recordó que conoció La Quebrada de Humahuaca años después, en 1987, y que nunca le gustó recibir letras de otros. “La canción nació de mí, en esa noche, con mi guitarra”, parecía decir sin decirlo. Ni Mallagray ni su familia reclamaron autoría, y el rumor se disipó como humo.

El investigador Jorge Cozachcow, tras analizar la estructura poética de otras zambas, también se pronunció en su video “Comprendiendo el Folclore”. Con respeto hacia Peteco, señaló que no había más que habladurías, un intento confuso de atribuir una obra que ya tenía dueño

Un canto que sigue latiendo

Hoy, “Perfume de Carnaval” es mucho más que una simple zamba: es un viaje nostálgico a través del tiempo, un aroma musical que evoca memorias compartidas. Habla de tardes calurosas, de besos que se llevaron el viento, de una nostalgia que nos envuelve sin apretar. Como mencionó Gabriela Viviana Dagan, la Gaviota de Martelli, en una entrevista reciente:

> “Cada nota y cada verso de ‘Perfume de Carnaval’ nos conecta con una parte esencial de nuestra identidad cultural”.

Y tiene toda la razón. Más allá de las discusiones, la canción sigue uniendo generaciones, recordándonos que, en el fondo, todos llevamos dentro un poco de ese viajero que avanza con su suerte al hombro y el perfume de los recuerdos flotando en el aire. Cada vez que suena la guitarra, regresamos a oler las flores del carnaval, a sentir el eco de una noche de 1982 en la que un joven, a solas con sus sueños, regaló al mundo un aroma que perdurará para siempre.

Fuentes principales:

 • Entrevista a Peteco Carabajal realizada el 26/09/2024 por Gabriela Viviana Dagan (conocida como Gaviota de Martelli), difundida en Facebook el 18/01/2025.

 • Registro en SADAIC (15 de junio de 1983, N°169760/ISWCT 3036052076) que avala la composición de la canción.

 • El libro inédito "Historia del Cancionero Popular Santiagueño" de Omar Sapo Estanciêro.

 • El análisis y aclaraciones del investigador Jorge Cozachcow, quien abordó el tema en su video "Comprendiendo el Folclore" en YouTube.

 • Declaraciones de Isolina Comas sobre el supuesto aporte del poeta jujeño Juan Carlos “Rengo” Mallagray.


viernes, 11 de abril de 2025

José Luis Torres recuerda la Canción Perdida de Peteco Carabajal (1998)

 


Era la primavera de 1998 y Peteco llegó a Rosario presentando su último CD titulado “Andando”. Fuimos convocados junto a otros medios de prensa y Matilde Bonzini era su encargada de prensa. Una reunión normal donde Peteco comentó el disco, su contenido y sus expectativas y respondió todas las preguntas que se le hicieron. Matilde había visitado Rosario en distintas oportunidades y nos conocía a la mayoría de los difusores de folklore y cuando terminó la reunión me llamó aparte para decirme “Esta noche vamos a juntarnos a comer un asadito en casa de Élide, avisale al Puka y los esperamos”.

Fuimos esa noche con el Puka, nuestra amiga Élide nos recibió con su habitual hospitalidad y mientras Marcelo atendía la parrilla, compartimos con Peteco empanadas santiagueñas recién horneadas, calientes, sabrosas y picantes por un buen ají que Matilde había traído de Santiago a la vez que nos preguntaba “¿Han traído una guitarra?”. El Puka, rápido le contestó “Peteco, trajimos dos violas. Podés elegir la mejor” En esas reuniones la comida siempre era una excusa para luego escuchar a los cantores y saborear un vino entre amigos.

Normalmente en esas juntadas la guitarra pasaba de mano en mano, pero esa noche estaba Peteco, no era para desperdiciar la oportunidad de escuchar un recital íntimo de semejante creador. 

Comenzó Peteco a desgranar sus temas, todos muy recientes y la mayoría pertenecían al trabajo recién grabado. En un momento nos dice: “En este disco está faltando un tema que lamentablemente no pude grabar” Lo miramos sorprendidos y alguien preguntó “¿Qué pasó, fué censurado?” Sonreía Peteco y nos dice “Nó, para nada. Se cayó y no pudo ser”. Seguimos escuchando en silencio esperando una explicación.

“En junio fuimos con mi hermano Demi a ver el Mundial de Fútbol en Francia. Como todos los argentinos, muy ilusionados con nuestro equipo. Comenzamos muy bien en Toulón ganándole a Japón, después eliminamos a Jamaica y luego a Croacia.

Venía linda la cosa, ya nos veíamos festejando otro título. Estábamos en cuartos de final y la copa estaba muy cerca, todo era festejo para nosotros, nos juntábamos con los hinchas argentinos y las calles de Francia estaban inundadas de banderas argentinas.  

Era tan importante ese Mundial que Marcelo Tinelli llevó todo su equipo y transmitía su programa Videomatch en vivo desde París, lo veían en Argentina en directo y lograba récords de audiencia. A esa altura yo, como muchos, estaba totalmente convencido que salíamos campeones mundiales.

Esa noche, después de ganar a Croacia sabíamos que el siguiente rival  era Inglaterra y se jugaba en Saint-Etienne, me encerré en el hotel y pensé “Voy a componer un tema para esta selección que nos dá tantas alegrías, se lo merecen”. Me salió de una, era un escondido, lo volví a repasar y me dí cuenta que estaba perfecto, hasta el título me gustaba, se llamaba “Los argentinos llevamos el sol”. Fuimos con Demi a la concentración pero no era tan sencillo ingresar. Estaban todos los canales de televisión buscando la primicia de estar con los jugadores y lógicamente era imposible poder entrar a la concentración.

Seguimos buscando un resquicio para entrar y tuvimos la suerte de encontrarnos con un santiagueño, ¿Cuándo no iba a estar un santiagueño? Era nada menos que el utilero de la selección, se llamaba Carlitos Peralta. Fue nuestro compinche y gracias a él pudimos entrar al vestuario, se la cantamos al plantel, estaban tan entusiasmados como nosotros y ya soñaban con la final. El Chelo Delgado y Orteguita zapateaban cuando cantamos, el clima era fiesta. Hasta nos regalaron camisetas y tuvimos la primicia que iban a usar la camiseta azul en el partido contra los ingleses.                 

El equipo venía en alza y nos tocó enfrentar a Inglaterra, duro rival y eternos rivales nuestros. Con mucho esfuerzo y luego de definir por penales también celebramos el triunfo. El próximo rival era Holanda nada menos.

Nos pusimos de acuerdo con Tinelli y programó que ese sábado a la noche después del partido la cantáramos en vivo en su programa de televisión para que el festejo del triunfo lo escuche todo el país.

Solo faltaba jugar y ganar, pero veníamos tan embalados (el equipo, la hinchada argentina y nosotros) con tanto entusiasmo que lo dábamos por hecho. Roa era un león en el arco, Ayala un baluarte, Zanetti imparable en sus subidas, el Cholo Simeone empujando el equipo, Orteguita estaba endiablado, Batistuta era una fiera, la magia de la Brujita Verón, todo el plantel era una garantía.

                                                                                                                Y con ese entusiasmo fuimos a la cancha, se jugaba en Marsella, el rival era nada menos que Holanda, eternos rivales nuestros. Partido bravo, por supuesto, pero nuestro equipo era para tenerle mucha fé. Fue un partido muy reñido, Holanda tuvo un jugador expulsado y teníamos un buen momento, hasta que al Burrito se le salió la cadena, cabeceó al arquero y nos dejó con 10. Todavía seguíamos en carrera pero faltando un minuto Holanda nos embocó un gol y nos frustró el sueño de estar en la final.                                          

Ya no hubo festejos, tampoco pudimos cantar la canción en el programa de Tinelli, quedamos destruídos. Ya nada tenía importancia, la copa era otro sueño postergado, como nos pasó tantas veces. Hicimos las valijas y nos volvimos. Aquel escondido pasó a ser solo un recuerdo, pero si quieren se los muestro”.

Por suerte tenía un grabador de bolsillo y la grabé en ese momento, escuchando ese audio les puedo recordar la letra de aquel momento. 

               Los argentinos llevamos el sol (1998)

Los argentinos llevamos el sol
en las banderas como un corazón.
Porque sabemos que es padre y amor
Donde vayamos llevamos su calor.
Para jugarle al mundo Passarella convocó
veintidós jugadores a la selección
Roa en el arco nos salva del gol
Zanetti, Ayala, Sensini y Chamot.
Y ya comienza el toque, Almeida la pone al ras
para que el Cholo Simeone comience a atacar
La hace bailar la Brujita Verón
y el Piojo López ya enciende el motor.
Se paran las tribunas, Ortega picó y frenó
cediéndole a Batistuta la gloria del gol.

Con Germán Burgos hay serenidad,
también Caballero que puede atajar.
Hombres de lucha sueñan conectar
Vivas, Astrada, Pineda y Pablo Paz
Oyendo chacareras, retorna al pago canción
el es Carlos Peralta, utilero y cantor.
Chelo Delgado desborda de fé
Balbo, Hernán Crepo, la quieren meter.
Y si hay que definirlo, buscando la claridad
el Muñeco Gallardo se pone a jugar.
La Bruja Berti acomoda el balón
Sabella y Gallego miran el reloj.
Se paran las tribunas, Ortega picó y frenó
cediéndole a Batistuta la gloria del gol.

Pasaron algunos años y el tema quedó olvidado hasta que en el 2005 Peteco graba un CD titulado “Chayna Kunam - 1”, retoma aquella vieja melodía compuesta en 1998 y con una nueva letra la graba con el título “Los santiagueños”. Incluso rescata la primera copla del viejo tema y así se puede escuchar en esa versión “reciclada”.

          Los santiagueños (2005)

Los santiagueños tenemos al sol
en las banderas como un corazón.
Porque sabemos que es padre y amor
Donde vayamos llevamos su calor,
andando por el mundo nos pueden reconocer
hablando en chacareras por Diego o Gardel.
Pero en Santiago ya es otro el cantar
viene de lejos nuestra libertad,
Como el agua del río que baña tu corazón
así de lejos venimos renovándonos.
Una comarca embrujada de sol
no puede ser nunca de un conquistador.
No hay ser po' agradecido quien niega la condición
de ser un fruto nativo de esta gran nación.

Tras de las coplas, de patio y amor
hay salamancas de sangre y dolor
Para la infancia que es gracia de Dios
hay algarrobas y hay desnutrición.
Abuelos milenarios, nos hablan sobre la piel
y somos las añoranzas de Julio Jerez.
Leila y Patricia, prendieron la fe
las une la muerte y la vida también.
Carlos Arturo Juárez, 50 años dominó
no hay nada que agradecerle, ya olvidémoslo.
Hachas, quebrachos, silencio, calor,
ausencia y caminos, historia y valor.
Los hijos de tus hijos,
seguro que han de cantar hermosas
chacareras por la libertad.

Como verán, una historia singular y desconocida. Un tema que de haber triunfado la selección en Francia pudo haberse convertido en un éxito popular pero el destino tenía otros designios. Nunca se llegó a grabar pero nos quedó aquella vieja grabación del patio de Élide donde Peteco nos regaló esta joyita de “Los argentinos llevamos el sol”.

Rosario, 11 de abril del 2022

Fuente: Omar Estanciero


sábado, 25 de enero de 2025

"Perfume de carnaval y de controversia"

 


En el año 1982, PETECO tenía 26 años y vivía en la casa de su prima NORMA en Constitución, Capital Federal y ya era autor de: "Mi abuela bailó la zamba", "Entra a mi hogar”, “Puente Carretero", "Mi abuelo tenía un violín", entre otras más.

En aquellos tiempos tenía una relación amorosa, austríaca que trabajaba en la Embajada de Austria y con quien tuvo su primer hijo: JUAN.

Ella vivía en la calle Malabia frente del Jardín Botánico, entre Juncal y Arenales.

Muy culta ella, poseía una discoteca importante; allí conoció el disco que grabara CHANGO y MARIAN FARÍAS GÓMEZ con MANOLO JUÁREZ pero lo que más le llamaba la atención la "colección de música clásica". Era un tiempo que se sentía feliz y cómodo.

Por ese entonces integraba el conjunto "LOS CARABAJAL". Cierta noche, luego de actuar en una peña, se juntaron varios santiagueños a guitarrear. En dicha reunión, resaltaba la presencia de PABLO RAÚL TRULLENQUE, entre otros artistas más.

Alguien interpretó "La flor azul"(ANTONIO RODRÍGUEZ VILLAR/ MARIO ARNEDO GALLO) y PABLO, conociendo al autor dice: "Hay que esforzarse al máximo para poner lo mejor del pensamiento en una canción", refiriéndose al verso: "...me acomodo con mi perro/ solito a pitar"..."Siguió con la tradición!" O sea, se refería que de vago escribió ese verso y que se debía poner más realce, en vez de poner perro hubiera puesto 'suerte'.

Cuando terminó la juntada, esa frase caló hondo en PETECO y, estando solito en la casa de su prima, tomó la guitarra y empezó a puntear, hacer acordes y entonar una melodía y una letra simultáneamente. Le salió: "Me voy solo con mi suerte..." entonces le surgió los relatos de su padre CARLOS cuando tocaba en los Carnavales del campo, cosa que él no vivió nunca, únicamente las trincheras de siesta en Sarmiento y Central Argentino y los bailes a la noche de Olímpico y de Tiro Federal en La Banda.

Su padre siempre le contaba de un perfume que usaban las mujeres para jugar que consistía en agua perfumada con flores. Su aroma impregnaba el baile y era muy persistente.

De ahí sacó el título (Perfume de Carnaval) y luego siguió con una historia de amor inexistente.

La compuso en 1982 y el primero en escucharla fue ANTONIO TARRAGO ROSS y su señora.

La grabaron LOS CARABAJAL, luego ALFREDO ÁBALOS, LOS TUCU-TUCU, LOS SANTIAGUEÑOS y muchísimos más.

Registrada en SADAIC el 15 de junio de 1983 N°169760/ISWCT 3036052076.

Hace como 10 años aproximadamente, un rumor (malentendido), afirma que el poeta jujeño JUAN CARLOS "RENGO" MALLAGRÁY (1950, Ledesma-2007 San Salvador de Jujuy), le pasó la letra.

Esa versión la dio a conocer ISOLINA COMAS, íntima amiga de MALLAGRAY y asegura que el vate le hizo entrega de la misma en una guitarreada en Tilcara.

A tal afirmación, PETECO responde que, en 1987, conoció La Quebrada en el Tantanacuy con LOS SANTIAGUEÑOS. Además, no le gusta recibir letras.

Conclusión: en una línea de tiempo: NO EXISTE COINCIDENCIA, tampoco MALLAGRAY reclamó ni la viuda. Que más para reivindicar al poeta, fue un rumor para perjudicar a PETECO.

"PERFUME DE CARNAVAL" "Me voy solo con mi suerte/ la llevaré en mi recuerdo/ bajo un añoso algarrobo/cortaba el aire un pañuelo/ bailando una vieja zamba/ yo le entregaba mis sueños. //El sol quemaba la tarde/siluetas que parecían/ fantasmas amarillentos/ llenos de tierra y de vida/y yo rendido a tus ojos/sintiendo que me querías. //Ay! perfume de Carnaval/ ya nunca me he de olvidar/ su piel llevaba el aroma/ de flor y tierra mojada/ bellos recuerdos que siempre/ los guardo dentro del alma.// Ay! tiempos! dónde han quedado?/ Dónde he perdido mis sueños?/ quien sabe si ella se acuerda/ de un viejo mes de febrero/ y de aquel baile en el campo/ y de mi amor verdadero. //  No quise decirle nada/ la amé en silencio esa tarde/  y sobre sus trenzas negras/ dejé mi copla sentida/ me fui llevando sus ojos/ un miércoles de cenizas.-

Entrevistado el 26/09/ 2024 por GABRIELA VIVIANA DAGAN, cantante, autora y compositora con el pseudónimo GAVIOTA DE MARTELLI.

FACEBOOK  18/01/2025.

INCLUIDO EN EL LIBRO INÉDITO "HISTORIA DEL CANCIONERO POPULAR SANTIAGUEÑO" DE OMAR SAPO ESTANCIERO