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jueves, 8 de enero de 2026

Volvió Juan Saavedra

Por Carlos Miguel Fuentes | Publicado en El Liberal. 1986



Todo empezó en él. Hace muchos años. Casi con la propia primera edad de su adolescencia. Casi con la fecunda es- cuela de su hermano Carlos Saavedra. Hoy está en Santiago, como queriendo anunciar un próximo futuro que dará temporabilidad y se transformará en un ser, aquí y ahora. Hoy está con nosotros amando en el más sentido hermoso de la palabra la creatividad y la perfección artística.

Juan Saavedra formó parte de diferentes compañías de danzas, entre ellas, con el ballet de Santiago Ayala "El Chúcaro, Ariel Ramírez; Celia Queiro; Víctor Ayos, etc. En 1967 realiza su primer gira por el extranjero y los diarios de Italia, EE.UU. Portugal, Polonia, y la URSS, entregan a cada momento el acto cotidiano periodístico de este gran representante argentino. Su segundo viaje a Europa (1971) a París, junto a otros artistas crea la compañía "Los India- nos". A través de allí su trabajo se desarrolla a nivel internacional: Bélgica, España, Holanda, Alemania y Medio Oriente lo ven mostrar sus realizaciones que tienen como base y fundamento las expresiones telúricas y contemporáneas. Paralelo a este trabajo desarrolla investigaciones en el campo pedagógico formando talleres de creación y estudiando la puesta en escena de obras populares. 1981, co-creador del montaje coreográfico-musical "Rupac Tosco" (teatro Fontaine), cuyos diarios de París dicen textual- mente: "Fue el mayor de la semana…". 1982 y '83 Quebec, Canadá, Zurich (Suiza). 

En 1984 (en el festival Cuna de la Chacarera) Santiago del Estero, tiene la oportunidad de confrontar un fenómeno que también se diferencia de todo lo conocido. Luego regresa a Canadá y prepara trabajos de video-danza junto a Eléne Doyle. Esta no es una historia extranjera: es una historia argentina con un santiagueño, allí en el extranjero, que recorrió todos los escenarios argentinos, Cosquín, Jesús María, etc., en el norte y en el sur. Es un símbolo de la creatividad que recibe los elogiosos comentarios de sus actuaciones y tales distinciones le permiten entrar por la puerta grande a los principales escenarios del mundo. Su objetivo es un diálogo con el espectador participante a través del sentimiento y las imágenes.

Es Juan Saavedra, es la magia y misterio de la danza, pero es además incondicional amigo de la gente y de lo cotidiano que signifique vivir. Hoy está en nuestra provincia casi como un antojo del cometa Halley, tal vez nos deleite en alguna presentación antes de volver a partir o quizás antes de regresar definitivamente. Tal vez este tema tenga que desarrollarse en una próxima edición.

Fuente: Archivo Omar "Sapo" Estanciero

viernes, 26 de septiembre de 2025

Juan Serafín Saavedra

 Por Dadi Lopez




A Juan Saavedra lo conocí en un recital de Orígenes en el Paraninfo de la UNSE (en el ’88 creo, no lo recuerdo bien), llegó allí invitado por alguien, hacía poco que estaba en Santiago del Estero, venía de Francia y empezaba su periplo artístico en la Argentina, ya había estado con Jacinto y Peteco en Buenos Aires pergeñando lo que sería luego Los Santiagueños. Me tocó el privilegio de que el “Bailarín de los montes” quisiera compartir conmigo sus proyectos coreográfico-musicales. Concretamos varios espectáculos ideados, compuestos y puestos en escena por él.

Miles de horas de trabajo redondeando sus composiciones (es increíble la cantidad de canciones en letra y música de su autoría que usábamos en sus puestas) Tuve el honor de completar algunas de sus composiciones (algunas que parte ya había empezado Carlos Marrodán, con quien también había trabajado), a otros textos les puse música, y a la mayoría solo encontré los acordes que le sonaban en la cabeza a Juan, “ese acorde” me decía, cuando tocaba el que “era”.

En muchos años subí al escenario con Juan y su grupo de bailarines y un grupo de músicos/as que él convocaba para cada oportunidad (santiagueños y de otros lares también) Varias veces tuve que componer música para coreografías que él ya tenía armada, “vení con la guitarra y un amplificador, tocá, cantá, inventá” me pullaba mientras los bailarines hacían su labor, y había que inventar, “esa” me gritaba cuando encontrábamos la música, y así hicimos varias composiciones incidentales para acompañar su puesta. Me “sacó el jugo al mango” y yo aprendí a componer música “rápido y en vivo”.

Su capacidad de encontrar los/las bailarines y “sacarles el jugo” es increíble. Giramos por toda la ciudad de Santiago y La Banda, el interior provinicial y otras provincias (Tucumán, Santa Fé, Córdoba) con distintos espectáculos. Un ser de luz capaz de trascender almas y corazones en cada puesta, jamás los ensayos fueron un “mero” repaso técnico, si no se lograba “la transmutación del ser”, se repetía, tenía que ser técnica y luz, energía y corazón, canción y alma, abrazo y lágrima de alegría por ese instante de paraíso logrado con la danza y la música.

Fue el generador ideológico y energético de LOS SANTIAGUEÑOS, sin la calidad compositiva y musical de Peteco, sin la energía callejera compositiva y la voz de Jacinto, y sin el “RESPLANDOR” de la danza de Juan, jamás hubieran sido lo que fueron: Una NUEVA LUZ en la música folclórica santiagueña. Este es JUAN SERAFÍN SAAVEDRA que hoy festeja la vida, desde su barrio “Las Cejas” que lo vio nacer y crecer, transitando el mundo con su danza, y volviendo a su Santiago para darle lo que recibió: la alegría de ser humano. ¡FELIZ CUMPLE HERMANO JUAN!