Jorge Rosenberg
Primero se llevaron a los que
habían robado bocaditos en Bonafide pero yo no me preocupé porque nunca he
robado un bocadito de Bonafide.
Después se llevaron a los que se
rajaron sin pagar en el Rincón de los Artistas, pero yo no me preocupé porque a
Don Pedro Evaristo Díaz no le debo ni un peso.
Después vinieron los que sabían
ir a La Paloma sin abonar la tarifa del coche de plaza, pero yo no me preocupé
porque entonces era muy chico.
Después vinieron los que habían
sido socios del Inti Club, pero yo no me preocupé porque he sido siempre socio
de Estudiantes Unidos BBC.
Después se llevaron a los
políticos corruptos, pero yo no me preocupé porque ni siquiera sé que es
eso.
Después vinieron los que comen la
empanada con la pasa de uva adentro, pero yo no me preocupé porque yo las saco
y las tínquio.
Después vinieron por todos
aquellos que se habían ido sin pagar alguna noche la sangría en El Kakuy y ahí
me he empezado a preocupar un poco porque más de una vez me había hecho humo
con los changos.
Después vinieron por los que
sabían vender el diario La Hora viejo por las noches aprovechando cuando había
corte de luz y también me he preocupado un poco porque eso también sabíamos
hacer.
Después se llevaron a aquellos
que a los pasteles le dicen empanadas, pero yo no me preocupé porque soy bien
santiagueño y sé nombrar las cosas por su nombre.
Es tarde ya, están golpeando a mi
puerta. Yo la abro despacito y con mi mano derecha hago un ademán en mi cogote
y les digo: Zóco de la buri buri, pan con suri, medias Nuri, comida de
Atterburi y buchi con sal.

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