“Aquí estoy en Buenos Aires/ y a pesar de tantos años,/ sueño y pienso en el regreso/ como muchos provincianos.” (Sueño Provinciano). Una poesía así, con música de zamba, solamente podía ser creada por alguien que ha llegado desde muy lejos a la ciudad de Buenos Aires, como es el caso de santiagueños, tucumanos, correntinos y, en definitiva, gente de todas las provincias que emigran de su tierra natal a la ciudad puerto y Capital Federal, donde se concentra gran parte de los recursos nacionales como una práctica bicentenaria.
La ciudad de Buenos Aires
está en la provincia de Buenos Aires, la más extensa entre las 23 que conforman
la República Argentina. A diferencia de la mayoría de las provincias
argentinas, en vez de estar dividida en departamentos, lo está en partidos.
Entre los 135 partidos bonaerenses, uno de los más antiguos es Bragado, que
está ubicado en el Centro Noroeste de la provincia.
Se llama braga la prenda
íntima femenina que en Argentina hemos pasado a llamar bombacha. A los animales
vacunos o equinos que, en la zona de la ingle, tienen un color distinto al
resto del cuerpo, nuestros paisanos los llaman bragados.
Una tradición bonaerense
dice que en la zona donde ahora está Bragado, un potro salvaje de excelente
porte, que lucía una bragadura de color blanco, era codiciado por criollos y
antiguos habitantes de la tierra, pero no se dejaba atrapar. El día en que el
caballo bragado fue acorralado en la cima de un barranco, antes de ser
capturado prefirió lanzarse desde la altura y perder la vida. El potro de
Bragado es un símbolo de libertad y en su homenaje hay una estatua a la entrada
de la ciudad cabecera del partido homónimo.
Bragado está en plena
pampa fértil bonaerense, zona de grandes extensiones de campos cultivados. Esos
grandes campos necesitan mano de obra, gente campesina en lo posible. La gente
de nuestra provincia no es ajena a estas actividades agrícolas. Grupos
numerosos de trabajadores rurales van a los campos bonaerenses, llevando su
laboriosidad y sus costumbres. Pasada la temporada anual de laboreos manuales,
vuelven a sus pagos con algo de dinero, compras novedosas y nuevos temas
musicales.
La gente del Alero
Quichua Santiagueño solía actuar en peñas folclóricas casi todos los fines de
semana. Generalmente, se trataba de actuaciones a beneficio de escuelas en la
ciudad de Santiago o en cualquier otro lugar de la provincia. En los años ’80,
el grupo cancionero ha tenido oportunidad de presentarse en uno de los locales
de gran prestigio de aquellos tiempos. En aquella ocasión hemos ido a la
esquina de Islas Malvinas y Pasaje América, en el Barrio Rivadavia, donde
funcionaba El Rancho de Marambio, un comedor con peña folclórica.
Entre la gente que actuó
esa noche estaban: Alicia Pereyra, el Payo Oroná, Julio Balconti, Alejandro
Iñíguez, Carlos González, Orlando Gómez, Reynaldo Rodríguez, Julio Nieva y…
“otros”. El grupo del Alero Quichua era numeroso.
El dueño de casa era Don
Justo Marambio Serrano, conocido guitarrista, cantor y autor de temas musicales
folclóricos. Es una figura que ha dejado su marca en el folclore de nuestra provincia,
al punto de ser mencionado en el escondido Fiesta Grande en Santiago, en el que
Pablo Raúl Trullenque nombra a los pioneros de nuestro canto popular.
El apellido Marambio nos
recuerda a una isla de la Antártida, donde el 29 de Octubre de 1.969 aterrizó
por primera vez un avión militar argentino, dando nacimiento a la Base Aérea
Vicecomodoro Marambio, nombre impuesto en homenaje al piloto Vicecomodoro
Gustavo Argentino Marambio, que cumpliera numerosas misiones antárticas y
falleciera en un accidente aéreo en la provincia de Santa Fe.
El folclorista de
Santiago del Estero Don Justo Germán Marambio Serrano era nacido el 23 de
octubre de 1.914 en Bragado, provincia de Buenos Aires. Según nos cuentan sus
descendientes, Don Justo era primo del Vicecomodoro Marambio.
Justo Germán Marambio
Serrano, guitarrista y cantor, a los dieciocho años de edad vino a Santiago del
Estero acompañando a un amigo músico… y se quedó. Aquí compartía guitarreadas
con amigos, formó su hogar e integró diversos dúos de voces y guitarras. Con
Héctor Carabajal formó el Dúo Marambio Carabajal; con Roberto Trullenque formó
el Dúo Marambio Trullenque; también cantó a dúo con Leónidas de Jesús Corvalán.
El cantor de tangos
Argentino Ledesma, solía ensayar con Don Justo Marambio. El experimentado
cantor y guitarrista bonaerense enseñaba secretos de vocalización y actuación
al joven tanguero, que luego sería figura nacional e internacional y motivo de
orgullo para los santiagueños. Ya consagrado, Argentino Ledesma volvía a la
casa de los Marambio, por entonces en Yrigoyen Segundo Pasaje, para ensayar
nuevas presentaciones.
Antes, las emisoras de
radio no eran muchas. En la provincia de Santiago del Estero, la única emisora
era LV 11 Radio del Norte, con alcance para todo el territorio y un poco más.
Las emisoras acostumbraban tener sus músicos estables, los que debían acompañar
a los artistas que fuesen a actuar en vivo.
En LV 11, los
guitarristas estables eran “Chori” Paz, Aparicio “Apalo” Villalba y Justo
Marambio Serrano. Cuando a fines de los años ’60, la radio pasó a ser LW 5, Don
Marambio continuó trabajando como músico en la nueva radio, para jubilarse
cuando en 1.971 la emisora pasó a ser LRA 21 Radio Nacional Santiago del
Estero.
De la producción autoral
de Don Justo Marambio Serrano, podemos recordar la zamba Abuelita, que fuera
grabada por el conjunto Los Cosecheros, liderado por El Mandinga del Bandoneón,
con la voz de El Chango Ledesma. También fue grabada la Zamba del Recuerdo, por
el conjunto Los Tobas.
Hace pocos años, el Dúo
Suárez Palomo grabó la zamba Sueño Provinciano, en la que Don Justo Marambio
Serrano expresa el sentimiento de quienes han emigrado hacia Buenos Aires y
sueñan con volver. Esta hermosa zamba ha sido grabada hace poco por el cantor
santiagueño, amigo de nuestro Alero, Amílcar Díaz Bravo.
Felizmente, son varios
los casos de folcloristas venidos de otros pagos que se aquerenciaron en
nuestra tierra, al punto de pasar a ser más santiagueños que muchos de nosotros.
Don Justo Germán Marambio Serrano es uno de ellos, para bien de la cultura
folclórica.
Sintiéndose santiagueño y
tomando la dolorosa distancia que duele al emigrado, Don Marambio cantaba:
“Cuando escucho chacareras, / pobre mi alma se emociona, / y aunque el corazón
se alegra/ las lágrimas me traicionan.”
El sentimiento de quienes
están lejos del pago puede resumirse en el estribillo de Sueño Provinciano:
“Quisiera estar en Santiago, / pisar la arena del río,/ respirar aire del
monte/ del pago donde he nacido./ Y cantar toda la vida/ a mi Santiago
querido.”
Fuente: FBK

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