viernes, 12 de diciembre de 2025

El "Chivo" Carlos Leguizamón: La Voz Bandeña que Cabalgó en Acordes de Zamba

A 15 años de la partida del mítico ex-integrante de Los Manseros Santiagueños

 


UN DÍA COMO HOY, 11 de diciembre de 2010, la música folklórica argentina se vistió de luto con el fallecimiento de Carlos Leguizamón, el cantor, músico, autor y compositor santiagueño conocido cariñosamente como "El Chivo". Leguizamón, que integró la formación clásica de Los Manseros Santiagueños, dejó este mundo en Vicuña Mackenna, provincia de Córdoba, a los 65 años, víctima de una enfermedad terminal, pero su voz y su legado permanecen inmortales en el cancionero popular.

Nacido en La Banda, el 4 de enero de 1945, en el seno del barrio Villa Juana, la música fue una vocación temprana y casi innata. La leyenda popular cuenta que, desde niño, una guitarra rudimentaria, fabricada por él mismo con un palo de escoba, era su compañera inseparable. Debajo de un frondoso algarrobo en el patio de su casa, soñaba con las melodías que más tarde lo llevarían a recorrer el país.

Ya en su adolescencia, con la ansiada guitarra que sus padres le compraron, comenzó a trazar su destino artístico. En su barrio natal, fundó su primer conjunto folklórico: "Los Cantores de Villa Juana", un emotivo tributo a su terruño.

La Gloria de Los Manseros

La etapa que catapultó su figura al reconocimiento nacional fue su ingreso a Los Manseros Santiagueños. Durante aproximadamente cuatro años, Leguizamón compartió escenario con pilares del folklore como Onofre Paz, Leocadio Torres y Carlos Carabajal. Este periodo fue crucial, llevándolo a recorrer el circuito festivalero y a participar en los escenarios más importantes del país. Sin embargo, en 1968, Leguizamón decidió emprender un nuevo camino y se alejó del grupo para iniciar su carrera como solista, una trayectoria que se extendió a lo largo de unas cuatro décadas.

El Eco de una Amistad Sincera

El legado de Carlos Leguizamón no se limitó a sus dotes artísticas, sino que también residió en su calidad humana. Su amigo, Oscar B. Castillo, lo recordó como "un compañero, una persona muy pacífica, con la que se podía conversar sin ningún tipo de dificultad, y eso lo hacía muy querible”. Castillo inmortalizó esa amistad dedicándole la sentida chacarera "Santiagueño y Buen Cantor", donde traza la estampa del "Chivo" como un enamorado de las coplas, un "changuito lustrador" de las siestas de Santiago.

El día de su partida, Leguizamón se fue acompañado por su familia. Su ausencia física fue inmediatamente mitigada por la palabra de sus colegas, como la del poeta Miguel Coria, que le dedicó las "Coplas pal 'Chivo' Leguizamón", versos que capturan la permanencia de su arte:

"Cantor que nunca es olvido / tampoco nunca es adiós, / de tiempos lejanos regresa / El 'Chivo' Carlos Leguizamón / y en el galope de una zamba / florece perenne tu voz."

El recuerdo del "Chivo", figura que también anduvo por las peñas y guitarreadas, según consigna el libro inédito Biografías de Folcloristas Santiagueños Segunda Parte de Omar "Sapo" Estanciero, permanece como un faro para las nuevas generaciones, recordándoles que la voz bandeña, nacida bajo un algarrobo, sigue cabalgando en los tiempos idos a través de los acordes de una zamba. QEPD querido amigo.

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