Entre el monte cerrado,
una fe que atraviesa generaciones y el murmullo persistente de la memoria oral,
las leyendas de Santiago del Estero no funcionan solo como relatos para
asustar. Son otra cosa. Como señala el antropólogo Carlos Martínez Sarasola, se
parecen más a confesiones colectivas: relatos donde se filtran culpas no
resueltas, tensiones sociales y desigualdades que vienen de lejos. En ese
entramado simbólico se juega buena parte de la identidad de la provincia.
Contexto
histórico-cultural
Antes de que la escritura
se volviera el modo dominante de registrar la experiencia, las comunidades
explicaban el mundo contando historias. Adolfo Colombres muestra en sus
investigaciones cómo el relato fue, durante siglos, una forma central de
conocimiento. En Santiago del Estero —una de las provincias más antiguas del
país— la superposición de cosmovisiones originarias, catolicismo colonial y
vida rural dio lugar a un universo mítico propio. En ese marco, el terror no
aparece como exceso ni como adorno, sino como una herramienta cultural, tal
como analizó Susana Chertudi en sus trabajos sobre folklore.
El
Almamula: pecado y control social
El mito del Almamula
tiene raíces coloniales y está ligado a la moral sexual impuesta por la Iglesia
en contextos rurales aislados. Isabel Aretz documenta este origen en sus
estudios sobre folklore santiagueño. Investigaciones más recientes, como las de
Claudia Carosio, muestran cómo el cuerpo deformado y las cadenas no son simples
elementos de horror, sino formas de volver visible la culpa y la expulsión
social. Esa función disciplinadora ya había sido advertida por Juan B.
Ambrosetti en sus primeros trabajos etnográficos.
El
Kakuy: justicia poética ancestral
Teodoro Ricci rastrea
este mito hasta culturas diaguita-calchaquíes, donde la transformación en ave
funciona como castigo y memoria. Las lecturas que lo entienden como denuncia de
la violencia intrafamiliar encuentran respaldo en los análisis de Jorge
Prelorán sobre relatos orales del Noroeste. Marta Philp, por su parte, estudia
cómo el grito del kakuy sigue operando como marca sonora del crimen, incluso en
comunidades actuales.
La
Mujer de Blanco: duelo y transformación urbana
Los registros más
tempranos de esta figura aparecen entre fines del siglo XIX y comienzos del XX,
según Rafael Jijena Sánchez. El blanco, lejos de ser un detalle decorativo,
condensa sentidos de pureza, luto y tránsito, como analiza Mónica de Simone.
Con el tiempo, la leyenda se desplazó del ámbito rural a espacios urbanos:
hospitales, rutas asfaltadas, periferias modernas, tal como documenta Luis de
la Corte.
El
Familiar: explotación y crítica social
El surgimiento de este
mito está estrechamente ligado al auge de los ingenios azucareros. Héctor
Arenas lo contextualiza dentro de las relaciones laborales del período,
marcadas por la violencia y la precariedad. Según Fernanda García, el Familiar
ofrecía una forma de explicar accidentes y desapariciones, pero también
funcionaba como una crítica encubierta al poder patronal, una “crítica cifrada”,
en términos de Ricardo Kaliman.
La
Salamanca: saber prohibido
La Salamanca combina
elementos europeos e indígenas, como muestran los estudios de Augusto Raúl
Cortázar. Ana María Lorandi analiza su función como advertencia sobre el costo
del conocimiento obtenido por atajos, mientras que Julián Cáceres observa su
persistencia como símbolo de la tentación de acceder a poder o saber sin asumir
del todo sus consecuencias.
Persistencia
y transformación contemporánea
Lejos de desaparecer,
estas leyendas se adaptan. Rodolfo Franco estudia cómo se reconfiguran en
contextos urbanos, donde siguen dando forma a miedos e incertidumbres actuales.
Su vigencia también se explica, como propone Silvia Citro, por la relación
entre memoria corporal y relato: historias que no solo se cuentan, sino que se
sienten y se repiten porque todavía dicen algo sobre la vida en Santiago del
Estero.
Fuentes Consultadas:
Ambrosetti, J.B. (1900). Supersticiones y leyendas.
Aretz, I. (1977). Folklore santiagueño.
Arenas, H. (1989). Trabajo y resistencia en los ingenios.
Carosio, C. (2010). Monstruos y fantasmas del Noroeste.
Chertudi, S. (1960). Cuentos folklóricos de la Argentina.
Citro, S. (2009). Cuerpos significantes.
Colombres, A. (1984). Seres sobrenaturales...
Cortázar, A.R. (1959). Esquema del folklore.
De la Corte, L. (2018). Leyendas urbanas argentinas.
García, F. (2015). Mitos del terror laboral.
Jijena Sánchez, R. (1939). Espantos y aparecidos.
Martínez Sarasola, C. (1992). Nuestros paisanos los indios.
Philp, M. (2005). Voces del monte.
Ricci, T. (1948). Leyendas y supersticiones...
Este artículo sintetiza investigaciones académicas, trabajos etnográficos y recopilaciones folklóricas que, en conjunto, documentan la riqueza simbólica de las leyendas santiagueñas como expresión de memoria histórica y resistencia cultural.

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