Cuando el oro y la plata encienden la codicia a nivel internacional, un cerro en La Rioja se transforma en un símbolo de resistencia tanto ambiental como social.
En el corazón de La
Rioja, se alza majestuoso el Cerro Nevado de Famatina, conocido también como
General Belgrano. Con sus 6.250 metros de altura y su cima siempre cubierta de
nieve, esta montaña ha sido un testigo silencioso de dos siglos llenos de
violencia, ambición y resistencia. Para los pueblos originarios Diaguitas, este
lugar sagrado en el valle oriental de la montaña se llamaba Wamatinaj, pero con
el tiempo se convirtió en el centro de una disputa que comenzó en 1822 y que
aún persiste hoy en día. Esta es la historia de cómo una montaña argentina se
transformó en el escenario de un conflicto entre las ambiciones extractivistas
internacionales y las comunidades locales que luchan por proteger su
territorio, su agua y su forma de vida.
Los
Primeros Golpes: Rivadavia y el Empréstito Baring (1822-1827)
La historia moderna de la
explotación del Famatina arranca con Bernardino Rivadavia, quien era ministro
de Gobierno y Relaciones Exteriores de la provincia de Buenos Aires bajo el
gobierno de Martín Rodríguez. Según el historiador Henry Ferns en su libro
"Gran Bretaña y Argentina en el siglo XIX" (1966), el 19 de agosto de
1822, la Junta de Representantes de Buenos Aires dio luz verde al gobierno para
negociar un empréstito de entre tres y cuatro millones de pesos.
El contexto internacional
era favorable para las aventuras especulativas. La banca inglesa estaba en
plena fiebre de inversión tras la conversión de la deuda inglesa, con 215
millones de libras buscando colocación a intereses más altos. En este marco, el
1 de julio de 1824, se firmó un contrato con la Banca Baring para un empréstito
de un millón de libras esterlinas.
Pero Rivadavia tenía
planes más ambiciosos. Como menciona Hernán Rolando Medina, investigador del
Observatorio de Empresas Transnacionales, solo unos meses antes de obtener el
empréstito, el 24 de noviembre de 1823, Rivadavia se dio permiso a sí mismo
para impulsar la creación de una sociedad en Inglaterra con el objetivo de
explotar las minas de oro y plata en el territorio de las Provincias Unidas del
Río de la Plata. Un mes antes de conseguir el empréstito, Rivadavia viajó a
Londres como ministro plenipotenciario y estableció tres compañías: Buldings
Rio Plata Association, Rio Plata Agricultural Association y Rio Plata Mining
Association. Esta última rápidamente obtuvo la concesión del monopolio minero
en el Río de la Plata, enfocándose especialmente en las riquezas del Cerro
Famatina.
El
choque con Facundo Quiroga
La ambición centralista
de Rivadavia se enfrentó de manera directa al federalismo provincial. Desde
1824, la Famatina Mining Company, organizada por los hermanos británicos
Robertson con un capital de 250 mil libras esterlinas, ya estaba explotando los
yacimientos del Famatina con la autorización del gobierno riojano, respaldada
por la Ley Fundamental que permitía a las provincias gestionar sus riquezas
naturales.
Esta situación se
convirtió en un verdadero obstáculo para los planes de Rivadavia. Una vez que
asumió la presidencia el 6 de febrero de 1826, no perdió tiempo y promulgó una
ley que declaraba las tierras públicas y otros bienes inmuebles como propiedad
nacional, lo que marcó el regreso del centralismo directorial. Sin embargo, el
gobernador de La Rioja, Facundo Quiroga, hizo caso omiso a las órdenes de
Rivadavia, complicando el trabajo de los ingenieros ingleses que ya estaban en
Famatina.
Rivadavia intentó
derrocarlo, pero la realidad se impuso sobre sus ambiciones: los ingenieros
descubrieron que el oro no era tan abundante como se había esperado, y que las
riquezas del cerro eran más un mito que una realidad.
Como señala Ferns,
"los gastos de explotación serían mayores que las ganancias, ya que el enorme
obstáculo de la distancia complicaba el transporte hacia el interior y el uso
de equipos pesados". Además, los desórdenes revolucionarios habían
alterado las relaciones sociales de tal manera que la mano de obra se había
reducido drásticamente. El desastre fue total.
En 1827, Rivadavia
renunció a la presidencia y la Rio Plata Mining Association se declaró en
quiebra en medio de la crisis de 1825. Sus síndicos demandaron al gobierno
nacional por daños y perjuicios por 52.520 libras, cuando su capital nominal
inicial había sido de un millón de libras esterlinas.
La Famatina Company
corrió la misma suerte. "En 1827, sus acciones, que habían costado 50
libras, se vendían a solo dos libras, y este desastre parece haber sido uno de
los factores que llevaron a la bancarrota de los hermanos Robertson",
señala Ferns.
El
Intervalo: La Mejicana y el Cable Carril (1894-1926)
Después de años de estar
en un segundo plano, el Famatina volvió a captar la atención de los
extractivistas a finales del siglo XIX. En 1894, el ingeniero de minas Emilio
Hunicken publicó su trabajo "Síntesis sobre la Industria Minera y
Metalúrgica de La Provincia de La Rioja", que estableció las bases
científicas y técnicas para un nuevo intento de explotación.
En 1904, con inversiones
alemanas, se construyó un Cable Carril para transportar oro y plata desde el
proyecto minero La Mejicana hasta la estación del ferrocarril en las afueras de
Famatina. Una empresa británica extrajo el oro de la mina hasta la Primera
Guerra Mundial, cuando las complicaciones logísticas llevaron a la creación del
horno de fundición Santa Florentina, ubicado a siete kilómetros del centro de
la ciudad, para convertir el mineral en lingotes.
Finalmente, en 1926, la
explotación del Famatina se detuvo porque el oro comenzó a aparecer de manera
dispersa y no había tecnologías disponibles para hacer rentable ese tipo de
extracción. El recuerdo de La Mejicana sigue siendo amargo en la memoria local.
Como mencionan Maristella Svampa, Marian Sola Álvarez y Lorena Bottaro en
"Minería transnacional, narrativas del desarrollo y resistencias
sociales" (2009), los habitantes de Famatina aún recuerdan: "Ni una
dentadura de oro nos dejaron. Se llevaron todo. Lo único que dejaron fueron mujeres
viudas..."
El
Siglo XXI: La llegada de Barrick Gold
Después de más de 70 años
de calma relativa, el Famatina vuelve a estar en el punto de mira del
extractivismo internacional con la llegada de Barrick Gold Corporation, la
multinacional minera con sede en Toronto, Canadá. Según el Observatorio de
Empresas Transnacionales en su informe de 2007, Barrick opera más de 27 minas
en 15 países alrededor del mundo.
La empresa comenzó su
andadura en América Latina en 1993, llegando primero a Perú y luego a Chile en
1994. En 2001, tras fusionarse con Homestake, Barrick hizo su entrada en
Argentina al adquirir el Proyecto Veladero en San Juan. En 2005, llegó a La
Rioja con la intención de explotar los yacimientos de oro abandonados de la
mina La Mejicana, con una inversión prevista de 10 millones de dólares.
El
historial de Barrick Gold
El historial de conflictos de Barrick Gold a nivel mundial es extenso y preocupante, como señala el informe del Observatorio de Empresas Transnacionales:
En Papúa Nueva Guinea,
las comunidades indígenas protestaron durante años contra la mina Portera (de
Placer Dome, que fue subsidiaria de Barrick hasta 2006), que vertía sustancias
tóxicas, incluyendo mercurio, directamente en un río. Los desechos tóxicos
superaban hasta 3.000 veces los límites permitidos. El escándalo fue tan grande
que en 2009 el Fondo Soberano de Noruega decidió retirar sus acciones de la
empresa, citando razones de ética ambiental.
En Filipinas, el gobierno
de la provincia de Marinduque presentó una demanda por 100 millones de dólares
contra Placer Dome debido a los enormes daños económicos y ambientales
causados. Entre 1975 y 1991, la empresa se encargó de depositar más de 200
millones de toneladas de desechos tóxicos en la Bahía de Calancan, lo que
afectó la seguridad alimentaria de 12 comunidades pesqueras.
En Tanzania, en marzo de
1999, Barrick adquirió los depósitos de Bulyanhulu al comprar Sutton Resources.
El gobierno tanzano y la empresa desalojaron a la fuerza a 200 mil personas. Se
reportaron casos alarmantes de 65 mineros que fueron enterrados vivos cuando
las autoridades decidieron rellenar los pozos para evitar que los trabajadores
regresaran.
En Australia, en Lake
Cowal, Barrick utiliza 17 millones de litros de agua al día de fuentes
subterráneas, superando el consumo total del distrito de Lismore. Desde que la
empresa comenzó sus operaciones, el nivel del agua en la zona ha bajado entre
20 y 50 metros por debajo del nivel del suelo.
La
Resistencia en Famatina: "El Famatina No Se Toca"
En 2006, los habitantes
de Famatina, Chilecito y otras localidades empezaron a informarse sobre la
instalación de un megaproyecto minero. Formaron asambleas para concienciar a la
población sobre los posibles peligros. De estas reuniones nació la consigna que
se convertiría en un símbolo de resistencia: "El Famatina no se
toca".
El 29 de enero de 2007,
se llevó a cabo la primera acción directa. Vecinos de varias localidades
interrumpieron el tráfico en las rutas nacionales 38 y 74 a la altura de
Patquía. Exigieron una ley que prohibiera la minería a cielo abierto en la zona
del cordón del Famatina. Los asambleístas contaron con el apoyo del diputado
nacional Carlos Tinnirello y el ex legislador Luis Zamora.
La
Victoria Temporal
El esfuerzo comenzó a dar
sus frutos. El 8 de marzo de 2007, una crisis política estalló en la provincia,
involucrando al gobernador Ángel Eduardo Maza y revelando su complicidad con
Barrick Gold. Maza renunció y el vicegobernador Luis Beder Herrera tomó el
mando, aprovechando la oportunidad para adoptar un discurso ambientalista.
En este contexto, se
aprobó la Ley 8137, que prohibía la explotación minera a cielo abierto
utilizando sustancias contaminantes como cianuro de sodio, ácido sulfúrico y
mercurio. Al mismo tiempo, se promulgó la Ley 8138, que convocaba a una
consulta popular en Famatina y Chilecito para el 29 de julio de 2007.
Sin embargo, Barrick Gold
declaró que no cumpliría con la orden judicial y que comenzarían a
"informar" a la comunidad sobre los beneficios de la minería. Los
vecinos decidieron mantener el corte en el acceso al megaproyecto. En julio de
2007, se llevó a cabo en Chilecito-Famatina el IV encuentro de la Unión de
Asambleas Ciudadanas (UAC), donde se presentó un enfoque innovador: un juicio
oral y público contra Barrick Gold por los daños ambientales, sociales y
económicos en América Latina. La sentencia exigió la condena y expulsión de la
empresa.
La
Traición y la Represión
El 19 de agosto de 2007,
Beder Herrera se lanzó a la carrera por la gobernación y logró una victoria
contundente. Desde ese momento, su discurso sobre el medio ambiente dio un giro
radical. El 7 de agosto de 2008, se eliminaron las leyes que prohibían la minería
contaminante y la que convocaba a una consulta popular.
La Cámara Argentina de
Empresarios Mineros (CAEM) celebró esta decisión en un comunicado, donde
reconocieron haber hecho gestiones ante las autoridades de La Rioja y elogiaron
el "liderazgo político" de Beder Herrera. Se fundó la empresa estatal
de energía y minas (EPEM) para gestionar el patrimonio minero que se iba a
licitar.
Como respuesta a estas acciones, el 12 de agosto, se llevó a cabo en Chilecito una marcha con la participación de dos mil personas. La plaza principal se llenó de pancartas que proclamaban "la vida vale más que el oro" y "El Famatina no se toca".
La
Violencia Efectiva Contra los Militantes
Desde agosto de 2008, la
relación entre el gobierno provincial, Barrick y las comunidades locales se
tornó en un enfrentamiento abierto. Se repitieron los intentos de silenciar y
prohibir las charlas informativas sobre minería en las escuelas provinciales.
Además, se despidió a periodistas que denunciaron las irregularidades.
El 21 de febrero de 2009,
mientras el gobernador Beder Herrera asistía al aniversario de Chilecito,
alrededor de 30 miembros de las Asambleas Ciudadanas Riojanas fueron reprimidos
por la policía. Según informó el diario Página 12, algunas personas fueron
subidas a patrulleros y llevadas a diferentes comisarías. Una mujer de 70 años,
con antecedentes cardíacos, tuvo que ser internada de urgencia en terapia
intensiva.
El
Ataque en Peñas Negras
El episodio más violento
tuvo lugar el 14 de abril de 2009. Funcionarios de la Secretaría de Minería y
de Ambiente, liderados por el secretario Héctor Eduardo Romero y acompañados
por personal de Barrick Gold, llegaron al campamento de los ambientalistas en
el cerro Famatina.
De acuerdo con
testimonios, arremetieron con sus vehículos 4x4 contra la barrera y agredieron
a las mujeres que se sentaban pacíficamente frente a los vehículos. A
empujones, golpes y patadas, apartaron a los asambleístas. Un documentalista
también fue golpeado. Marcela Crabbe y Carina Díaz Moreno resultaron heridas.
El 21 de junio, el juez
Alfredo Ramos de Chilecito decidió aplicar el artículo 194 del Código Penal y
encarcelar a Díaz Moreno "por agresión a funcionarios". Curiosamente,
el grupo que agredió nunca fue investigado. Sin embargo, tras la presión de los
medios y la sociedad, Ramos finalmente accedió a liberar a la asambleísta.
¿Qué
es la Minería a Cielo Abierto?
Para entender la magnitud del conflicto, es crucial saber qué implica la minería a cielo abierto que Barrick quería llevar a cabo en el Famatina. Como señala el biólogo Raúl Montenegro, citado por Javier Rodríguez Pardo en "Cuando se grita 'no' a una bomba de tiempo" (2007), este método sustituye al tradicional de socavones.
El proceso comienza con
la detección satelital de áreas que tienen una concentración significativa de
minerales polimetálicos en extensas zonas. Una vez que se localiza el mineral,
se realizan mapeos topográficos y geológicos, se toman muestras y se establecen
campamentos.
La explotación implica
volar grandes cantidades de rocas en la montaña. Al material resultante se le
aplican diversas sustancias químicas (cianuro, ácido sulfúrico, mercurio) que
se mezclan con enormes cantidades de agua, dando lugar al proceso de
lixiviación, donde se separan los minerales del resto de la roca. A medida que
disminuye la cantidad de mineral presente, se requieren más explosivos y agua.
Los impactos son
devastadores: hay una destrucción irreversible de los ecosistemas nativos,
alteraciones geomorfológicas significativas, distorsión de cuencas hídricas,
disminución de la regularidad hídrica, y contaminación del aire, agua y suelo
con residuos peligrosos, además de la destrucción del paisaje y la percepción
ambiental del lugar.
Los datos preliminares
sugerían que el proyecto en Famatina consumiría mil litros de agua por segundo
y quemaría enormes cantidades de combustible para mover equipos que necesitan
caminos de 60 metros de ancho.
El
Contexto Global: Centro y Periferia
Como menciona el geógrafo
Ricardo Méndez en "Geopolítica de los recursos naturales" (2006), hay
una clara diferencia entre las prácticas mineras en los países centrales y en
los periféricos. En naciones como Canadá, de donde proviene Barrick, se tiene
muy en cuenta la capacidad contaminante de la minería y se aplican leyes estrictas
a las empresas mineras locales.
Por otro lado, en los
países periféricos, sus ecosistemas son considerados como recursos semilibres,
actuando como sumideros para los países desarrollados. La conservación en el
Norte y la explotación depredadora en el Sur son actividades que se
complementan y se apoyan mutuamente.
George Benko, en "Economia, espaço e globalizaçao na aurora do Século XXI" (1996), describe la globalización como la "aceleración planetaria de la circulación de flujos, intercambios, tecnologías, culturas, informaciones y mensajes". En este contexto, Latinoamérica ha sucumbido a las influencias externas, ya que posee recursos naturales que han recobrado interés en la última década, especialmente en medio de la crisis del paradigma energético basado en el petróleo
La
Identidad y la Resistencia
El cerro Famatina se ha
convertido en un pilar esencial de la identidad de la comunidad local. Como
señala Manuel Castells en "La Era de la Información" (1999), la
identidad es "el proceso de construcción del sentido a partir de un
atributo cultural, o un conjunto relacionado de atributos culturales, que se
prioriza sobre otras fuentes de significado".
Esta identidad es
defensiva, donde se reevalúa el juicio de valor mientras se fortalece la
frontera. Los habitantes excluyen a quienes los excluyen, adoptando un
"tiempo cosmológico" y rechazando el "tiempo inmediato del
desarrollo instrumentalista".
La defensa del cerro está
conectada con su historia, que se remonta a tiempos anteriores a la conquista,
en la búsqueda de controlar el espacio y el tiempo, preservándolo para las
futuras generaciones. No se trata solo de una lucha ambiental, sino de una batalla
por el sentido mismo de la vida comunitaria.
Las
Normas Internacionales Ignoradas
En 2003, la Organización
de las Naciones Unidas emitió las "Normas sobre las responsabilidades de
las empresas transnacionales y otras empresas comerciales en la esfera de los
derechos humanos". El artículo 14 establece de manera clara:
"Las empresas
transnacionales y otras empresas comerciales llevarán a cabo sus actividades de
acuerdo con las leyes, reglamentos, prácticas administrativas y políticas
nacionales relacionadas con la conservación del medio ambiente [...] y, en
general, realizarán sus actividades de manera que contribuyan al logro del
objetivo más amplio del desarrollo sostenible."
Lo que ha sucedido en
Famatina es un claro ataque a estos principios, no solo contra la naturaleza,
sino también contra la dignidad de las comunidades locales, que han sido
pisoteadas por una serie de silencios, complicidades y represión efectiva.
El
Estado del Conflicto
Para el año 2009, la
situación seguía siendo tensa. El 29 de junio, Yamiri S.A., una empresa
vinculada a Barrick en varios proyectos, fue vendida en Canadá y se retiró del
mercado en una transacción respaldada por el fondo de inversión Endeavour
Financial, por un total de 677.268 dólares.
A pesar de esto, los
activistas ecologistas no bajan la guardia. El Secretario de Minería, Oscar
Lehz, anunció que la exploración minera regresaría a la mina La Mexicana, según
lo reportado por Diario Crítica el 21 de julio de 2009.
Reflexiones
Finales: Dos Siglos, la Misma Historia
La lucha por la posesión
del Famatina revela una continuidad histórica sorprendente. Desde el empréstito
Baring y las aventuras especulativas de Rivadavia en el siglo XIX, hasta la
llegada de Barrick Gold en el siglo XXI, el patrón se repite: la indiferencia
de los políticos locales hacia los intereses argentinos, ahora acentuada por la
globalización.
El papel del Estado
riojano, tanto en la época de Maza como en la de Beder Herrera, pone de
manifiesto la persistencia del clientelismo político que socava los esfuerzos
de resistencia. Sin embargo, en Famatina y sus alrededores, muchos de los
habitantes se niegan a dar su apoyo social a la explotación minera.
La lucha por el Famatina
va más allá de lo ambiental. Es una batalla por el modelo de desarrollo, por la
soberanía sobre los recursos naturales, y por el derecho de las comunidades a
decidir sobre su territorio. En esencia, es una lucha por el significado mismo
de vivir en comunidad y por preservar un legado para las futuras generaciones.
Como menciona Norma
Giarracca en "Disputas manifiestas y latentes en La Rioja minera"
(2009), la vida y el agua son temas centrales en esta discusión. No es de
extrañar que la frase "El Famatina no se toca" haya resonado más allá
de La Rioja, convirtiéndose en un símbolo de las luchas ambientales en toda
América Latina.
Dos siglos después de Rivadavia, la historia del Famatina nos plantea una pregunta crucial sobre el tipo de país que deseamos ser: ¿uno que entrega sus recursos al mejor postor extranjero, o uno que protege su patrimonio natural y cultural para las futuras generaciones? En las cumbres nevadas del cerro riojano, esa pregunta sigue sin respuesta.
Artículo basado en la
investigación “Famatina: Dos siglos de violencia” de Hernán Rolando Medina es
Investigador argentino del Observatorio de Empresas Transnacionales (OET). Colaborador del Centro Argentino de Estudios Internacionales
(CAEI). Se encuentra cursando la Licenciatura en Geografía de la Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.).
Fuentes
consultadas:
* Medina, Hernán Rolando
(2009). "Famatina: Dos siglos de violencia". Observatorio de Empresas
Transnacionales.
* Ferns, Henry (1966).
"Gran Bretaña y Argentina en el siglo XIX". Buenos Aires:
Solar/Hachette.
* Svampa, M., Sola
Álvarez, M. y Bottaro, L. (2009). "Minería transnacional, narrativas del
desarrollo y resistencias sociales". Buenos Aires: Biblos.
* Observatorio de
Empresas Transnacionales (2007). "Reporte número 1: Informe sobre Barrick
Gold Corporation".
* Rodríguez Pardo, Javier
(2007). "Cuando se grita 'no' a una bomba de tiempo".
* Diario Página 12 y
Diario Crítica (2009). Coberturas periodísticas citadas.
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