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| "Juanca" Carabajal junto a Pepinot |
En el panteón del folclore argentino, hay nombres que resuenan con la fuerza de la tierra misma. Juan Carlos Carabajal, "Juanca" para los amigos, es uno de esos pilares. Compositor prolífico, hombre de radio galardonado con el Martín Fierro y, sobre todo, un guardián de la identidad santiagueña. Su partida deja un silencio, pero su obra permanece como un eco eterno en chacareras, zambas y gatos que son parte del alma popular.
Hoy, a modo de homenaje,
rescatamos una de esas charlas íntimas y sinceras, una "mateada"
donde desnudó su proceso creativo, sus recuerdos y su visión del arte. A través
de esta entrevista, volvemos a escuchar la voz humilde y sabia de un maestro
que escribió, no para el éxito inmediato, sino para la eternidad.
Don Juan Carlos, ¿cómo
nace ese impulso creativo, ese momento en que un autor se descubre a sí mismo?
- Quien me descubre fue
don Miguel Simón, aunque yo ya tenía composiciones mías, escritas en Quimili,
por ejemplo “Entra a mi hogar”. Pero digamos que el grueso de mi actividad como
letrista fue con don Miguel. Con él, comienzo a escribir las letras para temas
de los Hnos. Simón. Hicimos juntos entre 10 y 15 canciones, entre gatos,
zambas, escondidos y chacareras.
¿Cuánto significa don
Miguel Simón en su carrera?
- Mucho. Don Miguel me
alojaba en su casa, me aconsejaba, hacía todos los papeles de S.A.D.A.I.C., o
sea, tenía un método más estricto y responsable de trabajo. Me abrió la puerta
de entrada, la entrada grande, al ambiente del folclore.
¿Cuál fue su primera
creación? ¿Y quién las grabó?
- El primer tema fue una
chacarera llamada “Para el señor de Mailin”, que fue compuesto con motivo de la
visita de la imagen a Quimili. Después, los Sin Nombre me grabaron una polca
que hicimos con José Gómez llamada “Soledad y melancolía”, y los Hnos. Toledo
me grabaron “Corazón de crespín”, ahí arranqué. Ya antes, con Don Miguel Simón,
hice el gato “Te dejo mi adiós”.
“No escribo por escribir,
la canción nace cuando tiene que nacer”
Su obra está repleta de clásicos
¿Usted cree en la temporalidad de una canción folclórica?
- La ventaja del folclore
es que puedes resucitar una canción. ¿Sabes cuántos años tiene la zamba
“Agitando pañuelos”? Tiene unos 50 años. Es atemporal la canción,
afortunadamente eso pasa con el folclore. Y esto debería tener en cuenta los
chicos que están escribiendo, que no busquen el éxito inmediato, “pasatista”,
sino que apunten a componer canciones que perduren. “Entra a mi hogar” tiene
más de treinta años, lo escribí en Quimili. Con Jacinto hicimos “Hermano Kakuy”
a fines de los 80.
Hablando de Jacinto
Piedra, la creación de "Hermano Kakuy" es casi una leyenda. ¿Cómo fue
aquel contacto?
- Fue muy esporádico. La
grabación de la melodía de “Hermano kakuy” me viene a través de Elpidio
Herrera, a quien le dijo Jacinto: “pásale a Juan Carlos”. Y fue una historia
muy larga registrar la canción, porque él estaba en contra del sistema. Jacinto
era una persona muy irascible, mas creo que solo estuvo una vez en mi casa, una
noche; y después fue encontrarlo por ahí en la calle y hacer planes en común
que lamentablemente nunca se pudieron cumplir.
¿Es por esto que no hay
más obras junto a Jacinto?
- Yo no escribo por
escribir, la canción nace cuando tiene que nacer. Y hay personas con las que a
pesar de haberlo intentado nunca pudimos escribir nada, y hay gente que no se
dedica a esto y me tiró una idea, y en base a esa idea surge una canción. Lo
que interesa es la fuerza de la idea.
¿La letra de una canción
nace a partir de la melodía?
- Yo por lo general
trabajo sobre las melodías que me pasan mis coautores. Aunque mi hijo me
aconseja que abandone a mis coautores; he aceptado ese consejo, él es gente
autorizada. Lucas es un gran músico, él armó el Rejunte. He hecho varias
canciones, en los dos discos de “En pueblo en pueblo” hay varias canciones con
letra y música mías.
De su vasta obra, ¿cuál es
la canción que más satisfacciones le trajo?
- Sin dudas, por la
repercusión, por la receptabilidad de la gente es “Entra a mi hogar”, es un
himno. Cuando el pueblo canta tus canciones desapareces como autor. Hay
canciones como “Las coplas de la vida” o “Para los ojos más bellos”, que
afortunadamente han trascendido. Son estímulos, satisfacciones que se sienten
muy íntimamente y que confirman que lo que he escrito tiene algún fundamento.
Don Juanca, cuénteme
sobre “Gatito para mi mama”, una de las más bellas composiciones referidas a la
madre.
- Bueno, es la mamá de
todos los santiagueños, es una verdadera joya. Ese tema estuvo muchos años
escondido. En 1988, salió la segunda edición del disco de Santiago Guitarra y
Copla. Mi coautor es el maestro Carlos Toledo. Mario Álvarez Quiroga me hizo un
elogio, dice que es lo máximo escrito en materia de temas dedicados a la madre.
Son síntesis de la mamá universal. Uno busca siempre que la canción trascienda.
Una canción debe tener un espíritu, una idea, una personalidad.
Don Juan Carlos, ¿cómo
nace El rejunte?
- El rejunte nace en
Oncativo, el dúo con Lucas debuta en Sayana, un desaparecido pub de Oncativo.
Recuerdo, el “negro” Blanco, un amigo, después de una charla nos invita a tocar
en este pub. A partir de allí con Lucas nos ponemos a armar una carpeta con las
letras y se agregó Alejandro Urbani, que falleció ya, y luego Hugo Cano más
Juan Manuel Repolles completaron el grupo.
“Que quede claro, yo no
busco el reconocimiento”
¿Cómo surge la idea de
“De pueblo en pueblo” y qué significa? Tengo entendido que ya va por el tercer
disco.
- El origen tiene que ver
con visitar a mis amigos en enero de 2006. Con mi guitarra, arranqué en Villa
Quilino, así arrancó “De pueblo en pueblo”. Durante ese mes de enero recorrí 11
ciudades. Después me gustó cómo venía la cosa y arranqué. De vuelta en Santa
Rosa, Río I, y de allí no paré más. Si la idea es completar una trilogía, ya
estamos preparando el tercero.
Usted fue maestro rural,
¿“De pueblo en pueblo” lo llevó a revivir este su primer amor?
- Claro, para mí, el
contacto con las criaturas es una maravilla. Llevo cerca de 130 lugares
visitados, miles de niños y grandes también, porque después hacemos peñas. Y
así voy recogiendo material de los músicos que integrarán mis discos.
Y, para terminar, ¿Don
Juan Carlos cómo ve la cultura de Santiago del Estero en la actualidad?
- Santiago avanza
culturalmente, por su gente, por los arrestos individuales, esa persistencia de
crear, bailar, actuar, escribir. Hay una gran fuerza que nos sustenta. Somos un
pueblo de pensamiento, de conceptos, de creatividad, y eso nos distingue a
nivel país. El mayor tesoro que tenemos es nuestra identidad. La defensa de
nuestra identidad. Hundir el pensamiento en las raíces está a la mano, todos
los días.
Al final del camino, ¿se
sentía reconocido en su tierra?
- Que te quede claro, yo
no busco el reconocimiento. Lo que la gente no sabe es que la gira nacional ha
sido declarada de interés educativo, legislativo y nacional. La verdad que no,
no figuro en los festivales oficiales, más en el último festival de la
chacarera actuamos gratis, no estábamos en cartelera.
Sus palabras finales en
aquella charla resuenan hoy con una mezcla de dolor y verdad. Quizás el
reconocimiento oficial fue esquivo, pero Juan Carlos Carabajal alcanzó algo
mucho más grande: la inmortalidad. La que se gana cuando una canción deja de
pertenecer a su autor para convertirse en la banda sonora de un pueblo entero.
Su legado no está en las marquesinas, sino en cada guitarra que entona sus
melodías y en cada corazón que se estremece con sus versos.
Basado
en la entrevista original realizada por Jorge Roberto Galian.

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