Más de 100 familias recolectaron y duplicaron la cosecha del año pasado. La experiencia consolida una alternativa de economía regenerativa que protege el bosque nativo y genera ingresos locales.
En pleno corazón de El
Impenetrable chaqueño, el monte volvió a dar señales de que es posible producir
sin destruir. Este año, 113 familias vecinas al Parque Nacional se organizaron
para recolectar chauchas de algarrobo y lograron acopiar 16 toneladas que ya
partieron rumbo a un molino de Salta, donde serán transformadas en harina de
algarroba, un alimento natural con creciente demanda por sus propiedades
nutritivas.
La cosecha, impulsada por
el programa "Emprendedores por Naturaleza" de la Fundación Rewilding
Argentina, no solo duplicó el volumen obtenido el año pasado, sino que también
amplió su alcance territorial: los algarrobales trabajados abarcaron unas 250
mil hectáreas y convocaron a casi el doble de participantes que en la edición
anterior.
"La idea es darle
valor al algarrobo en pie y proteger el monte", explicó Lucía
"Luli" Kronhaus, coordinadora Regional de Comunidades de la
Fundación, quien celebró que esta iniciativa ya cumpla cinco años consecutivos.
Para mejorar el rendimiento, se incorporaron prácticas simples pero efectivas:
limpieza del suelo para facilitar la recolección, separación del ganado,
instalación de secadores solares elevados y la compra de dos silos con
capacidad de siete toneladas cada uno.
El movimiento alrededor
de la cosecha también tuvo su postal cotidiana: vecinos llegando en auto, moto,
carretilla o a pie con las bolsas cargadas de vainas. Cuando no había medios de
traslado, la organización se encargó de buscarlas. "Cuanta más chaucha se
cosecha, mayor es el ingreso de los vecinos", remarcó Kronhaus, al definir
la actividad como una alternativa económica concreta.
La mayoría de los
recolectores pertenece a la comunidad wichí y para muchas familias representa
un ingreso adicional clave en el mes de diciembre. A la par, la harina de
algarroba comienza a consolidarse como un producto identitario del territorio:
es libre de gluten, rica en fibra, proteínas y minerales, y se obtiene sin
químicos ni procesos industriales. Capacitaciones gastronómicas, difusión de
recetas y eventos comunitarios como la Peña Algarrobera —que reunió a unas 300
personas en Nueva Población para celebrar el inicio de la cosecha— forman parte
de una estrategia que busca arraigo y apropiación local.
El desafío que viene es
dar un paso más. "Nuestra visión es que la provincia se consolide como
productora de algarroba y que podamos tener un molino en la región para generar
empleo local", planteó Kronhaus, quien llamó a articular esfuerzos entre
municipios, gobierno, cooperativas y el sector privado. Mientras tanto, el monte sigue en pie y
produce. La algarroba, ancestral y resiliente, vuelve a ser símbolo de una
economía posible: regenerativa, sustentable y con raíces profundas en El
Impenetrable.

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