A más de un siglo de su nacimiento, recordamos al hombre que llevó la esencia de Santiago del Estero a los grandes escenarios y cuya obra, forjada junto a los patriarcas del folklore, sigue siendo el refugio de nuestra identidad musical.
Un 26 de
abril de 1912, en el corazón del Barrio Chino santiagueño, nacía Manuel Augusto
Jugo. La calle Unzaga, a metros del Regimiento 18, fue el escenario de sus
primeros pasos, pero su destino estaba marcado por el sonido de las cuerdas y
el canto que brota de la tierra misma.
Su trayectoria no fue producto del azar, sino de un
deambular persistente por las provincias del Norte, donde su voz y su guitarra
empezaron a cobrar renombre. Ese talento no pasó inadvertido para el patriarca
Don Andrés Chazarreta, quien lo convocó para integrar su prestigiosa Compañía
de Arte Nativo. Fue el inicio de un ascenso meteórico que en 1936 lo llevaría a
las luces de la gran ciudad, actuando en Radio El Mundo y dejando sus primeras
huellas grabadas en los surcos de RCA Víctor junto a Miguel Acuña.
Sin embargo, la historia grande de nuestra música
guarda un rincón especial para su alianza con Leónidas del Jesús “Nono”
Corvalán. El dúo Corvalán-Jugo fue mucho más que una sociedad musical; fue un
matrimonio artístico que duró 45 años. Juntos recorrieron cada rincón de la
Argentina, integrando las formaciones más emblemáticas de la época: desde la
orquesta de Chazarreta hasta los conjuntos de Bailón Peralta Luna y José Gómez
Basualdo.
Manuel fue un hombre de una sencillez que conmovía. A
pesar de los aplausos y de haber compuesto himnos como la “Zamba para mi luna”,
nunca perdió esa amabilidad propia de los "pagos". Ese reconocimiento
a su integridad y talento cristalizó en 2005, cuando el Ateneo Cultural
Folclórico de Cosquín le rindió un emotivo homenaje, devolviéndole en afecto
todo lo que él le entregó a la cultura popular.
Un Legado Imprescindible
·
Qué lindo se ha
puesto el pago
·
Ciudad madre de ciudades (con Leocadio Torres)
· Quiscaloro, quiscaloro (con Cristóforo Juárez)
·
Violincito santiagueño (con Fortunato Juarez)
·
Zamba para mi luna
·
Yacu Misky
Porque mientras haya una guitarra en un patio santiagueño, la voz de Don Manuel seguirá contando historias.

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