La chacarera es un género
coreográfico y musical de ritmo binario de subdivisión ternaria (6/8) y
compás de amalgama (3/4), considerado un pilar de la identidad cultural del
Noroeste Argentino (NOA), con epicentro en Santiago del Estero. Sin embargo,
dada la porosidad de las fronteras coloniales y republicanas, ha surgido el
debate sobre su posible génesis en territorio boliviano, específicamente en la
región del Gran Chaco. Este informe examina dicha hipótesis bajo el rigor de la
etnomusicología comparada y la historiografía regional.
1. El Argumento de la
Continuidad Geocultural (Gran Chaco)
La hipótesis del origen
boliviano se sustenta primordialmente en la unidad cultural del Gran Chaco, una
ecorregión que abarca partes de Bolivia, Argentina y Paraguay.
Evidencia Etnográfica: En
el Chaco boliviano (Tarija, Chuquisaca y Santa Cruz), la chacarera es una
expresión viva. Los defensores de esta tesis sostienen que el género nació en
las misiones jesuíticas o en las haciendas coloniales de la Real Audiencia de
Charcas (actual Bolivia) y descendió por el cauce de los ríos Pilcomayo y
Bermejo hacia las llanuras santiagueñas.
Contrapunto Académico: La
musicología tradicional (Vega, 1944) sostiene que la chacarera es una evolución
local de danzas picarescas europeas que ingresaron por el Perú. La presencia de
la chacarera en Bolivia se interpreta, bajo el consenso predominante, como una
expansión centrífuga desde Santiago del Estero hacia el norte durante el siglo
XIX y principios del XX, vinculada a las rutas comerciales y el movimiento de
peones rurales.
2. Análisis Musical y
Organológico
Para determinar un
origen, es crucial analizar la estructura rítmica y la instrumentación.
Ritmo y Estructura: La
chacarera comparte la célula rítmica fundamental con otros géneros del cono
sur, como el gato o el escondido. No presenta rasgos estructurales que la vinculen
de manera exclusiva con la rítmica andina boliviana (predominantemente
pentatónica o de metros distintos).
La Influencia Afro:
Investigadores modernos como Gómez (2010) sugieren una fuerte raíz afro en el
"repique" del bombo legüero. Si bien Bolivia tiene una rica tradición
afro (Saya), los patrones rítmicos de la chacarera guardan mayor similitud con
los desarrollos del área tucumano-santiagueña.
3. Evidencia Lingüística
e Histórica
Etimología: El término
"chacarera" deriva de chaca (chacra), voz quichua para
"granja" o "campo de cultivo". Si bien el quichua fue
lengua franca en el Tucumán colonial y parte del Alto Perú, su consolidación
como nombre de género musical tiene registros históricos más tempranos y densos
en la actual Argentina.
Fuentes Primarias: No
existen partituras o crónicas de viajeros previas a 1850 que ubiquen a la
"chacarera" nominalmente en Bolivia. Las primeras menciones
documentales sólidas aparecen en salones y zonas rurales de las Provincias
Unidas del Río de la Plata.
4. Difusión
Transfronteriza: El Caso de Tarija
El departamento de Tarija
es el epicentro de la chacarera en Bolivia. La apropiación es tan profunda que
se considera parte esencial de su folclore regional.
El fenómeno de la
re-territorialización: La etnomusicología sugiere que la chacarera no
"nació" en Bolivia, sino que fue adoptada y adaptada con una
identidad propia (Chacarera tarijeña), que difiere de la santiagueña en la
cadencia del violín y el estilo del zapateo. Esta adopción fue facilitada por la
trashumancia de trabajadores golondrina y el comercio de ganado entre el NOA y
el sur boliviano.
Conclusión Fundamentada
Tras el análisis de las
evidencias, se concluye que la hipótesis de un origen geográfico en el actual
territorio boliviano carece de sustento documental y musicológico suficiente.
La chacarera es, con
mayor probabilidad, un fenómeno de génesis regional en la llanura santiagueña
(Argentina), producto del sincretismo entre la rítmica española, la influencia
africana y la cosmovisión criolla-quichua. Su presencia en Bolivia no debe
verse como una prueba de origen, sino como un exitoso ejemplo de difusión
transfronteriza, donde el género fue abrazado por el pueblo boliviano,
dotándolo de matices locales que hoy enriquecen el patrimonio sudamericano.
Bibliografía Consultada
Vega, Carlos (1944). Las
danzas populares argentinas. Buenos Aires: Instituto de Musicología.
Es la fuente primaria
para la clasificación de danzas folclóricas.
Aretz, Isabel (1952). El
folklore musical argentino. Buenos Aires: Ricordi.
Provee un análisis
técnico-musical comparativo fundamental.
D’Orbigny, Alcide
(1835-1847). Voyage dans l'Amérique méridionale.
Describe danzas
regionales, aunque no menciona la "chacarera" explícitamente en el
Alto Perú.
Gómez, Rubén (2010). La
raíz africana en el folclore del NOA. Revista de Investigaciones Folclóricas.
Ofrece una perspectiva
crítica sobre las influencias rítmicas.
Paredes Candia, Antonio
(1976). La danza folclórica en Bolivia. La Paz: Ediciones Isla.
Reconoce la influencia de
las danzas del sur pero enfatiza la apropiación cultural local.

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