¿Alguna vez te pusiste a pensar que las calles por las que caminas todos los días para ir al trabajo, a la facultad o a tomar un café tienen "memoria"? A veces vamos tan apurados que nos olvidamos de que Santiago del Estero, nuestra Madre de Ciudades, es un museo a cielo abierto.
En vísperas de este 27 de
abril, nos pusimos el traje de detectives históricos para contarte qué pasó en
una de las esquinas más transitadas de la ciudad. Spoiler: hubo rebeliones,
gritos de libertad y mucha pasión santiagueña.
Libertad
y Tucumán: El "Kilómetro Cero" de nuestra identidad
Si te parás hoy en el
cruce de las calles Libertad y Tucumán, frente a la actual Plaza Libertad, vas
a ver el movimiento típico del centro. Pero si pudiéramos viajar en el tiempo
hasta principios del siglo XIX, el paisaje sería muy distinto, aunque igual de
intenso.
En ese punto exacto
funcionaba el Cabildo, el corazón donde se cocinaba la política de Santiago. No
era solo un edificio de adobe y tejas; era el lugar donde se decidía el futuro
de todos nosotros.
Los
rebeldes que se plantaron
Para 1810, el clima ya
estaba "calentito". Un nombre que seguro escuchaste en la escuela, Juan
Francisco Borges, andaba a las patadas con los miembros del Cabildo. Borges no
era un tipo tranquilo: tenía el sueño de una provincia libre y no iba a parar
hasta conseguirla.
Pero la historia de
nuestra autonomía no fue un camino de rosas. Fijate estos datos:
* La Rebelión de Isnardi
(1815): En esta misma esquina se gestó el primer gran intento de decir
"basta". Fue el primer chispazo de una llama que ya no se apagaría.
* El grito de Borges
(septiembre de 1815): Pocos meses después, Borges se la jugó entera. Intentó
por primera vez separar a Santiago de la tutela de Tucumán. No le salió bien a
la primera, pero dejó la semilla plantada.
1820:
El año en que todo cambió
Finalmente, después de
muchas idas y vueltas, en abril de 1820, Santiago del Estero consiguió su tan
ansiada Autonomía. ¿Y dónde creés que se juntó la gente a festejar y a seguir
construyendo la provincia? Exacto: en esa misma zona que hoy caminas cada vez
que vas al centro.
Ese cuadrante de la
ciudad fue el punto central de la vida política y social. Ahí, entre esas
cuatro esquinas, se definió que los santiagueños queríamos gobernarnos a
nosotros mismos.
Ver la ciudad con otros ojos
Conocer nuestra historia
es, en definitiva, conocer nuestra ciudad. Ahora, cuando pases por Libertad y
Tucumán, ya no vas a ver solo semáforos y negocios. Vas a ver el fantasma del
viejo Cabildo, vas a imaginar a Borges planeando sus revoluciones y vas a
sentir el eco de aquellos que, hace más de 200 años, soñaron con la provincia
que tenemos hoy.
¡Feliz 27 de abril para
todos! A celebrar nuestra autonomía y, sobre todo, a seguir caminando estas
calles con el orgullo de saber de dónde venimos.
¿Sabías qué? La Plaza
Libertad no siempre fue como la conocemos. Fue el escenario de fusilamientos,
celebraciones patrias y hasta ferias populares, manteniéndose por más de dos
siglos como el living de todos los santiagueños.
Fuente “Camino al Día de
la Autonomía Provincial” Equipo de Investigación Historia UNSE (@historia.unse)


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