Doce hermanos. Todos varones. Todos santiagueños. Casi no hace falta decir: de allí pueden salir dos, tres conjuntos vocales... Y de la familia Carabajal, de La Banda, salieron elementos que integraron Los Cantores de Salavina, Los Manseros Santiagueños y ahora Los Carabajal. Agustín, Carlos, Cuti y Cali Carabajal integran, desde el 1º de enero de 1967, el conjunto que han bautizado, naturalmente, con su propio apellido.
Agustín integró los
antiguos Cantores de Salavina; tiene 33 años, es casado y tiene una hija;
Carlos estuvo hasta hace poco con Los Manseros Santiagueños; tiene 36 años,
casado, dos hijos. Los dos menores, Cuti y Cali, tienen 20 y 19 años
respectivamente y por supuesto son solteros.
—No estaban maduros
—explica Agustín, el armonizador del conjunto, que, como séptimo hijo varón ha
sido ahijado del ex presidente Justo:
Y agrega:
—Pero ahora ya están bien
preparados y pueden actuar perfectamente.
Los Carabajal están
preparando su primer disco para Diskorn: "Zamba de los yuyos", que
cantan con extraordinaria fuerza; "El Pamperito", gato, la chacarera
"Si yo fuera río", y "Por las trincheras", zamba de V. A.
Giménez y Canqui Chazarreta. El disco tiene un título singular: "Los
Carabajales".
Apenas tres meses tiene
el conjunto, pero ya han actuado en la estancia "La Valeria" durante
el último Festival de "A Lonja y Guitarra" y en diversas peñas: El
Hormiguero, Mi Refugio, la de Figueroa Reyes.
—¿En qué se diferencian
ustedes de otros conjuntos santiagueños? —les preguntamos.
Y Los Carabajal se miran
con desconcierto:
—En realidad, nosotros no
nos diferenciamos. Son los otros conjuntos los que descienden de nosotros...
—nos contestan sin falsa vanidad—. Y sabemos que en bastante medida es así.
Los cuatro hermanos
puntean la guitarra, los cuatro acompañan con la guitarra, los cuatro tocan el
bombo, los cuatro cantan, con esa versatilidad que tienen los santiagueños para
todo lo que sea música. Y todos viven exclusivamente de la música; no trabajan
en otra cosa. Su madre vive en La Banda... "y en Santiago tenemos la sucur-sal,
con cuatro hermanos más, que también cantan", nos explican.
—¿Y cómo nació la idea de
agruparse?
—Adolfo Abalos, Horacio
Guarany, Polo Giménez, mucha gente amiga nos decía que teníamos que formar el
conjunto propio, en vez de estar gastando energías en otros... Y así lo hicimos
por aquello de que "los hermanos sean unidos..."
—¿Cuál es, a juicio de ustedes,
el conjunto santiagueño más importante?
—Los Hermanos Abalos.
—¿Y cuál ha sido la
figura más importante del folklore santiagueño?
—Un conjunto: los
Hermanos Díaz...
Como se advierte, el
concepto de de hermandad influye en Los Carabajal hasta en sus gustos...
—Nuestro repertorio es
exclusivamente del noroeste. No hacemos el género litoral porque no nos parece
honrado interpretarlo cuando no es nuestra línea.
La visita de los hermanos
Carabajal concluye con una interpretación: "Zamba de los yuyos". Escuchándola,
pensamos que el Grupo Vocal Argentino hace una versión más afiatada, tal vez,
pero no de mayor fuerza. Y cuando se van estos cuatro hermanos unidos, rumbo al
éxito, pensamos que una señora santiagueña, madre prolífica de doce voces, ha
de haber sido la que con más alegría recibió la noticia de la integración de
este conjunto que es, realmente, la objetivación del viejo consejo de Martín
Fierro a sus hijos. Porque los hermanos unidos... son indestructibles...
Publicada originalmente
en Revista Folklore

No hay comentarios.:
Publicar un comentario