viernes, 24 de julio de 2026

24 de julio: una fecha que guarda la memoria viva del folklore santiagueño

 Poetas, músicos, maestros y recopiladores que marcaron la identidad cultural de Santiago del Estero


 

Cada jornada del calendario tiene sus efemérides, pero algunas fechas parecen concentrar el espíritu de un pueblo. El 24 de julio es una de ellas para Santiago del Estero. Ese día nacieron figuras esenciales de la música, la literatura y la educación, y también se recuerda la partida de artistas cuya obra sigue resonando en peñas, festivales y reuniones familiares. Sus nombres quizás no siempre ocupen las primeras páginas de los libros de historia, pero continúan vivos en las chacareras, en los versos y en la memoria colectiva.

Fernando Peralta Luna, la voz que acompañó a una generación

El 24 de julio de 1984 falleció Fernando Peralta Luna, poeta, recitador y músico, una figura muy querida dentro del ambiente artístico santiagueño.

Su nombre estuvo íntimamente ligado al conjunto liderado por su hermano, Bailón Peralta Luna, donde se desempeñó como presentador y animador, aportando con su palabra el clima cálido y cercano que caracterizaba a aquellas actuaciones.

Después de su muerte se publicó el libro Aquí Santiago, una obra póstuma que permitió conservar parte de su legado literario y mantener viva la voz de un artista comprometido con la cultura de su tierra.

Alfredo Francisco Palumbo, "El Viejo", un bohemio de alma santiagueña


El 24 de julio de 1949 nació en Los Mimbres, departamento Silípica, Alfredo Francisco Palumbo, conocido por todos como "El Viejo".

Su vida estuvo atravesada por la música y la bohemia. Fue autor, compositor e intérprete, dueño de un estilo sencillo y profundamente ligado al paisaje santiagueño.

Sus primeros pasos los dio integrando el grupo "Yacaré", junto al arpista Claudio Valenzuela. Más tarde emprendió el camino como solista, desde donde desarrolló una extensa producción artística.

Uno de los momentos más importantes de su carrera llegó en 1996, cuando la chacarera Carnaval del monte, con letra de Ricardo Sgoifo, obtuvo el premio a la Chacarera Inédita en el Pre Festival Nacional de la Chacarera.

A lo largo de los años llevó sus composiciones por numerosos escenarios del país. Tucumán, Salta, Santa Fe, Buenos Aires y cada rincón cultural de Santiago del Estero recibieron sus canciones.

Entre sus obras más recordadas se encuentran Carnaval del monte, Galopa el duende en el río, Pashquil de sueños, Buscando palabras, Romance del herrero y la telera, escrita junto a Alberto Tasso, Como el coyuyo, De nochecita y Pobrecito el tupinambí, entre muchas otras.

Su historia llegó a su fin el 13 de junio de 2010, en Cafayate, aunque su repertorio continúa formando parte del cancionero popular.

Francisco Benicio "Soco" Díaz, uno de los grandes guardianes de la chacarera


Otra de las figuras que nacieron un 24 de julio fue Francisco Benicio "Soco" Díaz, en 1899, en Salavina.

Guitarrista, mandolinista y bandoneonista, integró junto a su hermano Julián "Cachilo" el célebre dúo Los Hermanos Díaz, considerado uno de los pilares fundamentales del folklore santiagueño.

La autenticidad de su música despertó la admiración de grandes referentes nacionales. Atahualpa Yupanqui, Arnedo Gallo, Cacho Valles y otros destacados artistas viajaron hasta Santiago del Estero para conocerlos y descubrir los secretos de la chacarera tradicional.

Su repertorio dejó composiciones que hoy forman parte del patrimonio musical argentino. Entre ellas sobresalen La amorosa, junto a Cacho Valles; El Pintao; La Olvidada, creada con Atahualpa Yupanqui; La Vieja, La Enredadora, La Alabanza, Don Fermín y La Brea Corral.

Falleció el 12 de noviembre de 1948, pero su influencia continúa presente en innumerables músicos que encontraron en Los Hermanos Díaz una escuela de autenticidad.

Cristóforo Juárez, el maestro que convirtió la poesía en canción


El 24 de julio de 1900 nació en el paraje Cuyoj, departamento Banda, Cristóforo Juárez.

Fue maestro rural, director de escuela, presidente del Consejo General de Educación, escritor y poeta. Sin embargo, su legado trascendió las aulas para instalarse definitivamente en la cultura santiagueña.

Juárez fue socio fundador de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) en Santiago del Estero, del CEBIL de La Banda y miembro del histórico grupo intelectual La Brasa.

Su obra literaria quedó reflejada en libros como Cantares, Reflejos del salitral, La vara prodigiosa y Llajtay.

Pero probablemente su mayor trascendencia popular llegó gracias a las canciones nacidas de sus poemas. Integrantes de la familia Carabajal musicalizaron muchos de sus textos, convirtiéndolos en clásicos del repertorio folklórico.

Así nacieron obras como La pockoy pacha, junto a Carlos Carabajal; Rubia Moreno y Pampa de los Guanacos, con Agustín Carabajal; Marinera, Tata Nachi, A la sombra de mi mama y El chasqui Venancio Caro, junto a Carlos Carabajal; además de Achalay tierra mojada, con Los Hermanos Ríos, y Quishcaloro quishcaloro, junto a Manuel Jugo.

Murió el 10 de mayo de 1980, dejando una producción literaria que continúa alimentando el folklore santiagueño.

José Hilario Gómez Basualdo, el hombre que hizo bailar a la tradición


El 24 de julio de 1981 falleció José Hilario Gómez Basualdo, uno de los más importantes recopiladores y maestros de danzas folklóricas del país.

Había nacido en Santiago del Estero el 14 de enero de 1907 y desde muy joven comenzó a formarse bajo la influencia de su tío, Narciso "Nachi" Gómez.

Más tarde integró el histórico conjunto de Arte Nativo dirigido por Andrés Chazarreta, considerado el gran difusor del folklore argentino.

En 1925 decidió emprender su propio camino. Se desvinculó del conjunto de Chazarreta y fundó su propia academia, con la que recorrió distintas provincias difundiendo las danzas tradicionales.

Su aporte fue extraordinario. Aunque no ejecutaba instrumentos musicales, creó nada menos que 27 danzas folklóricas, una producción excepcional para la época.

Entre las más conocidas se destacan El Huayra Muyoj, La Cortejada, El Túaj, Danza de la Telesita, La Siempre Alegre y El Kakuy, coreografías que aún hoy forman parte del repertorio de academias y ballets folklóricos de todo el país.

Una fecha que resume el espíritu cultural de Santiago

El 24 de julio no es simplemente una fecha más dentro del calendario santiagueño. Es un día que reúne historias de músicos, poetas, docentes, escritores y recopiladores que dedicaron su vida a preservar la identidad de una tierra donde la cultura se transmite de generación en generación.

Las chacareras de "Soco" Díaz, la poesía de Cristóforo Juárez, la bohemia creativa de Alfredo Palumbo, la palabra de Fernando Peralta Luna y el inmenso trabajo de José Hilario Gómez Basualdo son piezas de un mismo legado. Un patrimonio construido con guitarras, versos, escenarios, escuelas y academias que sigue latiendo en cada festival, en cada peña y en cada santiagueño que encuentra en el folklore una forma de contar quién es.

Recordarlos no es un simple ejercicio de memoria. Es reconocer que la cultura de un pueblo también se sostiene gracias a esas figuras que, con talento y compromiso, lograron que la voz de Santiago del Estero continúe resonando mucho después de su tiempo.

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