¿Escuchaste hablar alguna vez del
Fortín El Bracho? Está bien metido en la historia de Santiago del Estero, en el
departamento Avellaneda, a unos 60 kilómetros de Matará. Nació allá por el
siglo XVII con un fin muy concreto: ser un puesto militar en la frontera para
frenar los avances indígenas, con soldados apostados ahí de forma permanente.
Pero con los años el lugar tomó
un rumbo mucho más oscuro. En la época de Juan Felipe Ibarra, el fortín se
transformó en una cárcel de destierro para sus enemigos políticos. A los presos
los llevaban caminando hasta allá y los dejaban a su suerte, durmiendo a la
intemperie, aguantando el clima, las alimañas y hasta el peligro de los pumas.
Sufrían latigazos, humillaciones, trabajos forzados y fusilamientos.
Ahí estuvo encerrada una mujer
conocida como "La Tigra", pero la historia que más conmovió a la
provincia fue la de Agustina Palacio de Libarona. Agustina decidió acompañar
voluntariamente a su marido prisionero, José María, quien terminó enloqueciendo
por los tormentos y murió en el lugar. Ella volcó todo ese dolor en unos
manuscritos que la convirtieron en una heroína popular.
Tiempo después, los hermanos
Taboada usaron el fortín como centro de operaciones. Varios cronistas de la
época lo describieron y contaban que parecía casi una fortaleza medieval: tenía
una empalizada fortísima, un foso profundo, casillas de guardia, un mangrullo
elevado para vigilar y un cañón apuntando al este. Alrededor no había
vegetación alta, justamente para detectar a cualquiera que se acercara.
Adentro del recinto estaba la
vida cotidiana. Había casas, un molino harinero y algo de ganado para
alimentarse. A los soldados no les pagaban con dinero; a cambio de su servicio,
les daban una parcela de tierra para que la trabajaran.
¿Qué fue de él? A fines del siglo
XIX y principios del XX, la situación en la región cambió por completo. La
Conquista del Chaco, la llegada de los inmigrantes y el avance del ferrocarril
hicieron que el fuerte perdiera su sentido estratégico, quedando abandonado
para siempre.

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