jueves, 17 de octubre de 2024

El algarrobo milagrero: La fiesta mailinera.

 Historia y origen. El algarrobo. Su significado.


Entre las festividades populares santiagueñas, sin dudas la del Señor de los milagros de Mailin es la más importante. La fiesta se celebra el día de la ascensión de Jesús resucitado, 40 días después del domingo de pascuas. ** Esta se lleva a cabo en Villa Mailin, pequeña localidad ubicada en el Departamento Avellaneda a 143 Km. de la Capital de Santiago del Estero. A ella concurren cada año, desde fines del sigo XIX, unas 80.000 personas.

Año tras año miles de peregrinos asisten, viniendo de todos los lugares en donde haya un santiagueño, cada primera quincena de mayo. Desafiando el frío y el dolor fruto de la larga peregrinación. Aun así esta festividad junto a otras de la región mesopotámica santiagueña tienen como factor común al único testigo de siglos de sometimiento occidental sobre los pueblos naturales de estas comarcas, el algarrobo.

El Pueblo:

Su nombre, Mailin, un vocablo de origen quichua, nos remonta a los primeros pobladores que habitaron estas tierras hasta mediados del S XIX.

En Villa Mailin viven unas 20 familias, y cada mes de mayo el pueblo cobra vida para recibir a miles de peregrinos que se llegan de toda la provincia.

Pero la Villa no fue siempre pobre y fantasmal, hubo un tiempo en el cual el comercio y la actividad agrícola ganadera de la región fue prospera pero, a decir de don Orestes Di Lullo en su libro “La agonía de los pueblos” (1936), todo este auge se vio apagado cuando “las lluvias empezaron a alejarse por la tala irracional de los bosques. Los ríos se agotaron por la captación de agua para el cultivo de otras tierras”*.

Su aparición. La leyenda:

Según la leyenda su aparición data del último tercio del siglo XVIII. Un tal Serrano habría visto una luz a pie de un árbol. Movido por la curiosidad fuese hacia el encontrando una santo Cristo en medio de una magnifica aureola de luz radiante. Según la misma leyenda el pobre hombre habría deseado trasladar la imagen a su domicilio pero no pudo hacerlo, resolviendo finalmente, con otros vecinos más que se agolparon atraídos por el misterioso hallazgo, edificar en el sitio un pequeño oratorio *

Seguida a esta primigenia construcción le siguió la edificación de la vieja iglesia (ya demolida), por obra de los empeñosos afanes del Gral. Antonino Taboada en 1870. Esta iglesia que funciono hasta 1904, fecha cuando se construyo el santuario actual.

Sobre esta tradición se pueden escuchar las más diversas versiones, cada una de ellas enriquecidas con el paso de los años.

Cada año el pueblo renace esperando a sus hermanos santiagueños. En sus calles podremos advertir un clima de fiesta. Las 60.000 almas que concurren, es una cifra que tienta los mas diversos comerciantes, a vender sus mercancías. Observemos lo que nos describía don Orestes Di Lullo, allá por el año 1936 al respecto: “he salido. Frente a la iglesia, separándola de una plazuela rodeada de ranchos, taperas y algunas casonas de muros coloniales, corre una calleja tortuosa, las mas importante de la villa, estrecha y pintoresca, flanqueada de humildes casuchas de barro, con sus techos combados dulcemente por el peso de los años, y en las cuales se ven, a uno y otro lado, puestos de venta, buhoneros, vendedores de sortijas y de santos, de rosarios, de prendedores, de muñecas, de mates u objetos de chafalonia. Y acá y allá, puestos de fruta y “parrilladas”, negocios de todas partes y de todas clases con su reluciente surtido de baratijas y que han acudido a las fiestas como una feria, ávidos de lucro.” Luego de esta magnífica descripción sobre el paisaje de antaño, podemos sacar la conclusión sobre que este no cambio en lo sustancial a pesar del paso del tiempo.

El árbol:

Luego de este breve repaso sobre la historia de la fiesta, nos entraremos en la esencia de Mailin, El Algarrobo. Este añoso algarrobo, donde fuera encontrada la cruz mailinera, se lo encuentra en otras festividades religiosas de la mesopotamia santiagueña, como Sta. Bárbara de Manogasta, la Purísima de Tuama y San Esteba en Sumamao. Este factor común tiene su origen en las culturas nativas de esta región del país, para quienes el algarrobo era el árbol sagrado, debido a las características particulares del vegetal, como ser la de entregar, en gran cantidad, sus frutos en épocas de sequía, donde ningún cultivo entrega en plenitud sus productos. Esta característica hizo que los pueblos originarios asentados entre los ríos dulce y salado, veneraran al “árbol”. Con la llegada de los “colonizadores” desde occidente, vino la cruz acompañada de la opresión y el exterminio de los pueblos en nombre de dios. Este dios al cual hoy el pueblo recurre, sin saber que inconscientemente vuelven a la naturaleza rendidos ante el algarrobo como lo hacían sus ancestros.

La iglesia, en siglos, no pudo exterminar este rito sagrado, y en un intento de “seducción” intento persuadir a los nativos con las apariciones de santos y vírgenes pisoteando culturas milenarias. Esta violencia simbólica perdura hasta nuestros días.

El algarrobo resistió y las culturas de aquellas poblaciones antiguas persistieron y, así, las podemos observar en cada una de estas manifestaciones populares.

Sobre Mailin podemos decir que “el árbol es el núcleo sagrado en la fiesta mas importante de la Mesopotamia santiagueña.” **

* La agonía de los pueblos – Orestes Di Lullo

** Indios Muertos, negros olvidados – José Luis Grosso.

sábado, 12 de octubre de 2024

Quién fue Mama Antula, la primera santa argentina (Y por qué algunos la consideran la primera feminista de ese país)

 


Se convirtió una referencia espiritual en la Argentina colonial del siglo XVIII, una era en la que las mujeres ocupaban un lejísimo segundo plano, y algunos la consideran la primera feminista del país.

Se trata de María Antonia de Paz y Figueroa, más conocida como Mama Antula -o “Mamá Antonia”, su apodo en quechua-, quien este domingo se convierte en la primera santa de origen argentino.

La ocasión será particularmente especial para el jefe de la Iglesia católica, el papa Francisco, no solo porque se trata de una compatriota, sino porque Mama Antula es una de las figuras más veneradas por los jesuitas, la orden religiosa a la que pertenece Jorge Bergoglio.

Fue ella quien mantuvo las tradiciones jesuitas vivas en la región luego de que la orden fuera desterrada por el rey de España.

A pesar de que nació en una familia acomodada, Mama Antula pasó la mayor parte de su vida peregrinando, descalza, evangelizando y pidiendo limosna para fundar “casas de ejercicios”, lugares de retiro donde los jesuitas realizan los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola -el fundador de la obra- que consisten en oraciones, meditaciones y otras prácticas contemplativas.

Su obra más destacada fue la construcción de la Santa Casa de Ejercicios en la ciudad de Buenos Aires, que logró levantar enteramente con donaciones.

Fue habilitada en 1799, año en el que la ahora santa falleció, y aún se sigue utilizando, al día de hoy, para realizar retiros espirituales.

María Antonia de Paz y Figueroa pasó de ser una figura vilipendiada a convertirse en una persona de consulta para la alta sociedad y la dirigencia colonial, e incluso tuvo influencia en algunos de los próceres que luego lograrían la independencia de Argentina.

Curiosamente, Mama Antula también cumpliría otro rol importante en la vida espiritual de los argentinos, ya que fue quien introdujo al país el culto a San Cayetano, Patrono del pan y del trabajo, que hoy sigue siendo venerado por miles de fieles que todos los años peregrinan para rezarle.

Una rebelde

Mama Antula nació en Santiago del Estero, una provincia pobre en el norte de Argentina, en 1730, y desde muy joven decidió rebelarse contra los mandatos patriarcales que recaían sobre las mujeres de su clase social, negándose a casarse o convertirse en monja.

En vez de ello, se hizo beata, como llamaban en la época a las laicas consagradas cristianas.

A los 15 años, empezó a acompañar a los jesuitas de la Compañía de Jesús en su tarea de evangelizar a los pueblos originarios, desafiando las reglas de la época que no permitían a las jóvenes viajar en compañía de hombres.

Gracias a la educación que recibió de los jesuitas aprendió a leer y escribir –según sus biógrafas, “fue la primera escritora rioplatense”-.

También aprendió quechua (o quichua, como le dicen en el norte argentino), el idioma de los nativos.

A pesar de que no era miembro formal de la orden, por ser mujer, su labor como divulgadora de la obra jesuita sería clave, en especial por el papel que tomaría luego de la dramática salida de la Compañía de Jesús del continente americano.

 La expulsión de los jesuitas

En 1767, el rey católico de España, Carlos III, ordenó la expulsión de los jesuitas de las colonias españolas.

Seis años más tarde logró que el papa Clemente XIV ordenara la disolución de la Compañía de Jesús.

Tras el destierro de los jesuitas, Mama Antula, entonces de 38 años, tuvo una “epifanía”, según cuentan sus devotos: recibió la misión de continuar con la práctica de los ejercicios espirituales, a pesar de su prohibición.

En ese momento eligió su nombre de Iglesia: María Antonia de San José, y dedicó el resto de su vida a mantener viva la obra de los jesuitas.

Primero recorrió las provincias del noroeste argentino, evangelizando.

Y luego, hizo algo que aún hoy resulta asombroso: cruzó el país, desde el norte hasta el centro, pasando un tiempo en varias provincias, para llevar la obra de los jesuitas hasta Buenos Aires, entonces el centro del Virreinato del Río de la Plata.

Se estima que en total caminó unos 4.000 kilómetros.

De las piedras a la admiración

Al llegar a la capital estuvo lejos de ser bienvenida.

Su atuendo pobre, sucio por el camino, hizo que la gente se burlara de ella y la acusara de estar loca.

“Cuando llegó a Buenos Aires, acompañada de otras tres o cuatro beatas, los chicos la insultaron, algunos le tiraron piedras, algunos decían que era una bruja, lo cual era muy peligroso porque las brujas en aquella época eran quemadas”, contó al canal Orbe 21 el padre Ignacio Pérez del Viso, vicerrector de las Facultades de Filosofía y Teología de San Miguel.

Debió buscar refugio con sus compañeras en la iglesia de la Piedad, lugar donde se sintió tan en paz que pidió ser enterrada allí al morir.

Nunzia Locatelli y Cintia Suárez, dos periodistas que han escrito ya cuatro libros sobre Mama Antula, señalaron que la santa “llegó de una manera desafortunada”.

“Pero con el tiempo empezó a tomar su figura una importancia en la ciudad. Pasó de ser rechazada por el virrey y el obispo a ser una persona considerada de consulta”, afirmaron las autoras durante una charla que realizaron en la última Feria del Libro de Buenos Aires.

Sus retiros espirituales -que logró organizar a pesar de que las prácticas jesuitas estaban supuestamente prohibidas- se hicieron muy populares en la sociedad colonial.

Varias figuras históricas de Argentina, y padres de la patria, las realizaron, incluyendo al creador de la bandera argentina, Manuel Belgrano, al fundador del primer periódico, Mariano Moreno, y al presidente de la Primera Junta de gobierno, Cornelio Saavedra.

En 1795 logró juntar fondos para comenzar la construcción de lo que sería su mayor legado: la Santa Casa de Ejercicios Espirituales San Ignacio de Loyola, ubicado en las afueras de la Buenos Aires colonial (en el actual barrio de Constitución).

Fue allí donde falleció, a los 69 años, en último año del siglo XVIII.

Milagros

En esa edificación, donde con el tiempo las beatas se convertirían en monjas de la Sociedad Hijas del Divino Salvador, fue el lugar en el que se produjo el primero de los dos milagros que se le atribuyen a Mama Antula.

Ocurrió en 1905, cuando la religiosa Vanina Rosa logró curarse de una grave enfermedad tras rezarle a la fundadora de la Santa Casa para que la sane.

La confirmación de ese milagro llevó a su beatificación en 2016.

Un segundo milagro -la recuperación de un hombre que estaba al borde de la muerte tras un accidente cerebrovascular, en 2017, en la provincia de Santa Fe, y que tuvo una recuperación inexplicable luego de que su esposa le rezara a Mama Antula- permitió que ahora sea declarada santa.

Algunos dicen -medio en broma, medio en serio- que la santa santiagueña logró un tercer milagro: reunir al papa Francisco con Javier Milei, el nuevo presidente de Argentina, quien fue muy crítico del pontífice, y viajó especialmente al Vaticano para la ceremonia de canonización.

“Mama Antula está orando para que se difunda paz y amistad en un momento de crisis. Ella provocó el encuentro entre el presidente y el Papa”, aseguró Nunzia Locatelli al diario La Nación.

Ambos mandatarios se reunirán el lunes en el Vaticano.

Lo que muchos se preguntan es si Milei logrará convencer a Francisco de que visite su patria, algo que la comunidad católica argentina reclama hace una década, pero sobre lo que el Papa se ha mostrado hasta ahora reacio.

Habrá que ver si Mama Antula logra este nuevo milagro.

Fuente:bbc

viernes, 11 de octubre de 2024

Un 31 de julio de 1879, la industria azucarera pico en punta en Santiago del Estero

 Fue obra de Pedro Saint Germes. El proyecto se tradujo en 450 hectáreas de caña de azúcar, sembradas en la zona sur, a 5 kilómetros de la plaza principal. No alcanzó la tecnología inglesa, ni el empuje empresarial para coronar con éxito el esfuerzo. Agobiado por las deudas, Saint Germes se suicidó en 1893.

Históricamente, Santiago del Estero fue dulce precursora en muchos proyectos, al que con el andar del tiempo fueron plegándose otras provincias: pocos recuerdan que en esta geografía se asentó el primer ingenio del país.

Nació el 31 de julio de 1879. Fue bautizado como el ingenio Contreras y perteneció a don Pedro Saint Germes.

Documentan los historiadores que estaba ubicado al sur de la ciudad, quizás a unos 5 kilómetros de la plaza principal del poblado, en una propiedad que había sido concedida en el siglo XVII al capitán Alonso Contreras.

Durante los primeros años, 450 hectáreas fueron sembradas íntegramente con caña de azúcar, y se convirtieron en el emprendimiento en una potente fuerza económica que generó asombro en varios grupos empresarios del resto del país.

Según Roberto Delgado y Alen Lascano, el ingenio Contreras poseía electrificación y riego propio, sostenidos en un novedoso sistema cuyo funcionamiento emanaba de diversas máquinas de vapor.

Estilo y corte inglés

“Las construcciones de estas instalaciones también llamaron la atención de los inquietos pobladores que, copiando formas de terminaciones, generaron otro aporte a la arquitectura. Son de una mezcla de estilos del tradicional inglés, folklore de los países bajos europeos y partes prefabricadas de la revolución industrial”, relatan ambos expertos en su obra “Santiago del Estero, recorrido una ciudad histórica”.

Ahondan que ocho años después, Pedro Saint Germes logró un aparente fuerte espaldarazo económico a su innovadora industria azucarera en Santiago del Estero.

Se trata de un préstamo otorgado por el Banco Hipotecario Nacional, requerido para reforzar maquinaria en el ingenio, a la vez, tendiente a hacer frente a las incipientes deudas.

Justamente, el empréstito concedido permitió la radicación de una sucursal bancaria del Hipotecario en nuestra ciudad.

Entre 1879 y 1892, el empresario soportó una durísima embestida oficial: al cero compromiso político externo con el ingenio Contreras se le sumaron diversas deudas bancarias que hicieron eclosión en 1893.

Ese año, doblegado por la adversidad y el ocaso empresarial, don Pedro Saint Germes se suicidó en la más absoluta soledad.

Del ingenio Contreras hoy sólo queda una inmensa chimenea, erigido en triste alegoría de un tiempo y proyecto (uno de los tantos) que no pudo ser.

Pedro San Germes y el Ingenio Contreras

SEGÚN LA MEMORIA DESCRIPTIVA DE SANTIAGO DEL ESTERO DE ALEJANDRO GANCEDO (1885) Por María Mercedes Tenti




Según Gancedo, Pedro San Germes, fue quien más tuvo cuadras de alfalfa sembradas hacia 1885, en Santiago del Estero (tres años antes recibiendo a invernadas en su finca de Contreras). Con 100 cuadras de este forraje mantenían anualmente mil cabezas de ganado mayor.

En 1876 San Germes comenzó a plantar 80 surcos de 7 varas de caña de azúcar, traídas de Tucumán, con el propósito de iniciar la fabricación de azúcar en la provincia. Para el efecto, al fuerte capital con que contaba, aumentó la suma de 40.000 pesos bolivianos, resultado de la venta de un molino harinero a vapor.

San Germes era un empresario de origen francés, muy emprendedor, que había ensayado anteriormente en la provincia cultivos de tabaco y sorgo, además de fabricar harina.

El Ingenio Contreras de Pedro San Germes era imponente. El edificio de las máquinas ocupaba una superficie de 3.737 metros cuadrados. Constaba de dos trapiches movidos a vapor, que podían moler 400.000 kilos de caña en un día. Dieciocho centrifugadoras completaban el trabajo, que llegaba a producir más de dos mil arrobas de azúcar, diariamente. En el Establecimiento se carneaban cinco y seis animales al día, en época de la cosecha, para más de 1000 peones.

La propiedad de San Germes se hallaba situada a 7 kilómetros al Sur de la ciudad de Santiago del Estero, su superficie era de 800 cuadras de un terreno llano y de fácil irrigación. La plantación de caña de azúcar ocupaba una extensión de más de seiscientas hectáreas. 100 cuadras de la misma propiedad estaban ocupadas por alfalfa, destinadas al mantenimiento del ganado del establecimiento (vacuno, yeguarizo, mular). El resto del terreno estaba ocupado por bosques de algarrobos y quebrachos que proporcionaban la cantidad de leña suficiente y en parte la madera para carros y otros usos de carpintería que se confeccionaban en el establecimiento. Un canal de gran capacidad que partían del río Dulce conducía el agua para el riego de los cultivos.

En el centro de la plantación de caña se encontraba el edificio que contenía las máquinas para la elaboración de azúcar y aguardiente y las habitaciones para los administradores y empleados. El edificio de la maquinaria ocupaba una superficie de tres hectáreas de terreno, dividida en cuatro cuerpos. En la fachada principal había tres cuerpos de cuatrocientos metros cuadrados; uno de ellos servía de depósito, otro de taller a vapor, para refaccionar y fabricar todo lo que se necesita en el establecimiento y el tercero para la Dirección. A los dos costados se encontraban más de cuarenta habitaciones, ocupadas por empleados, administradores, despensas, etc.

Las máquinas y aparatos que servían para la fabricación del azúcar y aguardiente habían sido construidas en los talleres de la Compañía francesa Fives Lille. El azúcar se fabricaba en dos trapiches que extraían el jugo de 50 mil arrobas de caña cada veinticuatro horas y producían alrededor de 350,000 litros de jugo, los que daban 2500 a 3000 arrobas de azúcar. Diez defecadores recibían por medio de una bomba los jugos, a medida que los trapiches los producían.  Los jugos se vaciaban en un canal de hierro que los distribuían en 16 filtros que contenían cada uno veinte hectolitros de negro animal. A medida que salían de los filtros eran recibidos en dos aparatos que producían la evaporación. Concentrados los jugos eran nuevamente filtrados y purificados.

La última concentración y cristalización se hacía también en el vacío, por medio de dos aparatos llamados tachos al vacío, que contenían 140 hectolitros de masa concentrada y cristalizada. Otros dieciocho aparatos a fuerza centrífuga separaban los cristales de las mieles. Las mieles que se escapaban de estos aparatos volvían al tacho al vacío, para recibir un nuevo cocimiento, terminado el cual se depositan en 600 cristalizadores o bateas de hierro, donde se operaba la cristalización del azúcar de segunda clase. La cristalización del azúcar de tercera clase se efectuaba en 30 depósitos de hierro de 100 hectolitros de contenido cada uno, o sean 3000 hectolitros de depósito.

Las mieles que sobraban de estas tres operaciones, es decir, las que ya no contenían azúcar cristalizable, eran depositadas en cuatro calicantos subterráneos de una capacidad de 600 hectolitros, de las que se preparaba el aguardiente. La elaboración se hacía por medio de alambiques y rectificadores. Todos los aparatos de destilería se hallaban situados en una de las extremidades del primer cuerpo del edificio, separados de los demás aparatos para la producción del azúcar, por una pared. En este Departamento había 18 toneladas, cuya capacidad era de 150 hectolitros cada uno, en los que se efectuaba la fermentación de las mieles.

Los alambiques daban, cada 24 horas, 60 hectolitros de aguardiente. Dos rectificadores lo recibían y producían alcohol (3700 litros cada 24 horas).

El carbón de huesos o animal negro, que servía para la refinación del azúcar, se fabricaba en el mismo establecimiento. La revivificación del carbón se hacía en dos hornos -de 80 hectolitros— 16 calicantos para la fermentación y todos los demás aparatos necesarios, movidos por su correspondiente máquina a vapor.

La fuerza motriz que necesitaban las distintas operaciones de la fabricación de azúcar, aguardiente etc., estaban representada por 13 máquinas a vapor. Toda la fábrica estaba alumbrada por luz eléctrica producida por maquinaria de propiedad del establecimiento. Un teléfono ponía en comunicación la administración con la casa de San Gérmes en la ciudad.

El poder de la maquinaria no se limitaba a moler las 250 cuadras de caña que producía el establecimiento, sino que siempre se aumentaba con la de otros plantadores cercanos a quienes se les compraba la producción. La compañía contaba con 60 carros de 2 ruedas y 6 de 4 ruedas, que podían cargar juntos 4800 arrobas; 600 mulas y 200 bueyes.

La Industria, órgano del Centro Industrial de Buenos Aires, núm. 35, Setiembre de 1880, decía:

“Azúcar de Santiago: La muestra de este producto, elaborado en el Ingenio de los señores San Gérmes hermanos y que hace algunos días está expuesta en el local de nuestra asociación, remitida por el senador señor don- Gregorio Santillán, ha causado una agradable sorpresa a los inteligentes que la han examinado.

Los primeros visitantes han ocurrido, en la creencia de encontrar un artículo semejante al que ya conocemos como producto de las provincias, pero su vista arrancaba exclamaciones que hubieran causado verdadera satisfacción al industrial que la elabora. Entrando después a un examen detenido de sus condiciones, las opiniones de las numerosas personas que la han examinado. Están de acuerdo en que aun cuando no tiene el brillo de la azúcar francesa y americana, su blancura, calidad y pureza, la colocan en situación favorable para establecer una competencia ventajosa sobre ellas.

Su sabor es muy agradable y a pesar de la consistencia del pan o terrones, se presta fácilmente a la disolución, sin dejar el más mínimo residuo de impurezas o materias extrañas a su composición.

Tales son en resumen las unánimes opiniones de los visitantes que concurren allí diariamente, siendo cada uno de ellos un entusiasta propagador de las condiciones de este excelente producto, que atrae otros nuevos interesados en su examen; sería necesaria una gran producción para llenar el número de pedidos. Según el experimento que hemos hecho, calculamos que su fuerza de endulzar está en una proporción de un 20 por ciento más o menos sobre la mejor que nos viene del Exterior”.

Respecto de Pedro San Germes, Gancedo opinaba:

El industrial que nos ocupa, fue en sus primeros años pobre de dinero y hoy lo tenemos rico, en sentido moral y material. Hacia 1864/1865 pisó por vez primera el suelo argentino. Sin horizontes en su país, Francia, se dirige a la Argentina. A su llegada se desarrollaron en Rosario ganando un sueldo mensual de veinticinco pesos.

 

Luego empezó entre Córdoba, Tucumán y Santiago a hacer sus primeros negocios con éxito. Establecido en Santiago del Estero se hizo propietario del primer molino harinero a vapor que vendió luego a los señores Silva y Beltrán, y del terreno “Contreras”, el que destinó al principio para invernadas de ganado. Luego se dedicó al cultivo de la caña de azúcar y, ayudado por una ley que exoneraba de impuestos por quince años al establecimiento azucarero que se establecía, se resolvió llevar a cabo, y en el año siguiente funcionaba ya con éxito.

El día de la inauguración de la maquinaria del ingenio Contreras, (1879), con la presencia de numeroso público, la banda de música y los silbatos de las máquinas a vapor, se pronunciaron notables discursos.

A principios del año 1880 Saint Gérmes practicó un ensayo del que obtuvo muy buenos resultados en la fabricación del extracto de quebracho (tanino). También fue propietario del primer molino harinero a vapor. La harina elaborada en ese molino obtuvo el primer premio en la Exposición de París y en otras. En 1878 fue vendido a Silva y Beltrán. Tenía un cómodo edificio con todas las habitaciones necesarias para los empleados, depósitos de trigo, harina y talleres de carpintería y herrería, etc.

Fuente: historiacriticammt.blogspot.com.ar

El Mercado Armonía

 


El Mercado Armonía es otro de los monumentos tradicionales de nuestra ciudad. Fue fundado el 15 de febrero de 1.936, en pleno centro de la ciudad de Santiago del Estero, a una cuadra de la Plaza Libertad y también a una cuadra de la Avenida Belgrano.

En el Mercado Armonía podemos comprar frutas, verduras, comidas, pan, carne, productos regionales y artesanías. En la parte exterior hay distintos comercios, especialmente tiendas y zapaterías. Es un punto de referencia de nuestra ciudad y un punto de encuentros. Diariamente el mercado es visitado por millas de vecinos de la ciudad o visitantes de otras ciudades y otras provincias.

Los puestos de comidas son un lugar adecuado para la conversación. La gente que va al mercado para hacer sus compras del día, generalmente hace su pausa para beber y comer algo compartido con una amistad antes de volver a la casa.

Uno de los primeros integrantes del Alero Quichua Santiagueño, “Canquita” Orellana, tiene en el Mercado Armonía su puesto de venta de comidas rápidas para llevar o consumir en la barra. El puesto de Canquita es un lugar donde uno puede encontrar nostálgicos de otras épocas de la ciudad y del Alero. Es casi una obligación el intercambio de algunas palabras en quichua con alguno de los parroquianos o con el atareado dueño del local.

Carlos Orieta, cantor, autor y compositor folclórico, integrante del Alero Quichua Santiagueño, también supo tener en el mercado su puesto donde preparaba y vendía comidas para llevar. El puesto de Carlitos era un buen lugar para saber novedades de la gente del Alero y del folclore santiagueño en general. Carlos Orieta ha sido de los primeros integrantes del trío Los Fogoneros y estuvo cantando en el conjunto hasta pocas horas antes de su temprano fallecimiento.

Uno entra en el Mercado Armonía y se encuentra con un Santiago del Estero atemporal. Subiendo por la escalera mecánica puede encontrar funcionando emisoras de Frecuencia Modulada que tienen sus estudios en el primer piso. Un poco más allá encontrará productos regionales y artesanías, entre las que están los bombos y cajas vidaleras hechas por manos criollas que prolijamente han trabajado la madera y los cueros.

En la planta baja también hay artesanías, productos regionales y una gran cantidad de verdulerías, carnicerías y puestos de comidas. En todos ellos el contacto humano es intenso, con las rápidas ventas matizadas por algún comentario, una risa o el canturreo de la música del pago.

Caminando por el Mercado Armonía vemos un ameno presente cobijado bajo el techo junto a los recuerdos del pasado y un futuro prometedor. Debajo de la alta bóveda del mercado hay mucha gente trabajando, comprando o paseando.

Su arquitectura, un emblema de modernidad

Escribe en Facebook al respecto el Arq. Rodolfo Legname: “El edificio fue un rugido de modernidad en ese momento, proyecto de Jorge Kalnay, arquitecto húngaro, quien junto a su hermano Andrés diseñó, entre otros edificios emblemáticos porteños, el Luna Park y la confitería La Munich. El edificio, una gran bóveda de cañón corrido de hormigón armado, con grandes voladizos sobre el espacio central del Mercado como sobre la calle, da cuenta del progreso en el uso de este material, preferido de la arquitectura del Movimiento Moderno, como igualmente el uso. de parasoles y los grandes paños de glas betón (ladrillo de vidrio) que resultan elementos característicos de ese período”.

“Para comparar criterios acerca de lo que pudo representar ese edificio para los santiagueños de entonces, basta tener en cuenta que, en ese mismo año de su inauguración, se concedió el Premio Municipal de Fachadas al edificio que lo enfrenta en la esquina de Absalón Rojas. y Pellegrini, conocido como La Real, por la decoración de pavos reales en su coronamiento”.

“El edificio se construyó en el mismo solar al que se trasladaron los tenderetes que se ubicaban sobre la Plaza Libertad en 1851, durante el gobierno de Manuel Taboada, y que fuera reemplazado por otro edificio con soportales a la vuela de un gran patio central, del que queda un cuadro de Schettini en la Municipalidad, hacia 1876”.

Es el Mercado Armonía junto al Puente Carretero un emblema de la actual esencia santiagueña.-

Fuente:  www.aleroquichua.org.ar

Dicen Los Hermanos Simón: En la música criolla de ritmo bailable se objetiva el espíritu retozon y andariego del nativo.

 


Entre los valores del folklore argentino, particularmente del regional norteño, los hermanos Simón tienen ganado ya un lugar de alta consideración. Compositores y ejecutantes de nuestra música nativa, de ingenua expresión y típico colorido, se han incorporado a los creadores vernáculos con una dignidad propia y característica, dentro de las modalidades del género.

El Simón son santiagueños de nacimiento, descendientes de siriolibaneses, llevan en la sangre un signo racial definitivamente enraizado en la vida y costumbres del Noroeste. He aquí otro caso singular, como el del salteño Falú, de folkloristas que, sin ser producto genuino de generaciones identificadas en el medio geográfico e histórico, según las leyes biológicas, son auténticos intérpretes del ser natural que les rodea. El éxito de las composiciones de este conjunto, sin olvidar que los Simón son autores de méritos propios, lo revela bien a las claras el hecho de que ellas sean grabadas en la actualidad por las figuras más cotizadas de la canción popular como: Los Chalchaleros, Los Fronterizos, Hugo Díaz, Los Cantores de Salavina, Martínez-Ledesma, etc.

DON JUAN, EL PADRE... FORMACIÓN ARTÍSTICA

Esto fue en los primeros años de la adolescencia, allá por 1920 y 1922.

Por entonces Don Juan, padre de los Simón, tenía un negocio de confitería en el mercado viejo de la ciudad, el cual conservaba, hasta su demolición en 1936, el característico aspecto de una aldea colonial, El negocio era muy frecuentado por improvisados guitarreros que no por tales dejaban de tener aprestos de payadores. Don Juan, no obstante su origen árabe, tenía predilección por la música criolla, alentaba y favorecía en su negocio las manifestaciones primerizas de recordados cultores santiagueños como Werfild Maldonado, Ramón Oviedo, "Pibipi" Arce, nombres que se recuerdan siempre frescos en el historial lugareño, otros, como Tapia y Orellana, aparecen borrosos en la reminiscencia, el payador de a caballo José Mariscal, que cantaba con sugestiva fluidez en las fiestas religiosas y populares de los aledaños, y también en los entreveros políticos y partidarios.

Naturalmente en aquella época atraían la atención del público concurrente al lugar, y en mayor grado de los chiquillos que olvidaban sus mandados, entre de los chiquillos, como es de presumir, los hijos del comerciante, es decir los hermanos Simón, que no tardaron en familiarizarse en la ejecución de la guitarra, destacándose bien pronto Juan, que se convirtió en el centro de interés de cuantos frecuentaban la confitería.

CINCO HERMANOS... UN GRUPO FAMILIAR..

JUANITA:

Vocalista, casada, tiene tres hijos, dos mujeres y "Cachito", de 8 años, entusiasta guitarrista y ya se perfila como un precoz artistas del bombo.

JOSE:

Es el mayor de los hermanos, guitarrista del conjunto, es padre de cuatro hijos, un varón bachiller, y las niñas estudian, en la Universidad, en el magisterio y en la escuela primaria; comenzaron, además, con el piano y la guitarra.

JUAN:

Primera guitarra, primero en proyectarse al público a través de sus ejecuciones, empleado en Salud Pública de la Nación, tiene cinco hijos, todos varones; uno de ellos maestro de obras de la Escuela Industrial; otro, oficial de Policía, y los demás estudian en el curso secundario.

MIGUEL:

Bandoneonista, instrumento básico del conjunto, pertenece al personal de Salud Pública de la Nación. Tiene cuatro hijos, dos varones y dos mujeres. El mayor se dedica al co- mercio, y el menor ingresó a la escuela primaria, las mujeres son maestras.

RICARDO:

Bombista, es el más joven de lo: hermanos Simón. Empleado preparador de farmacia. Tiene una hija de 11 años y otra de 3 años. Posee condiciones singulares para la ejecución del bombo.

Como se ve, los hermanos Simón no sólo forman un con- junto musical, sino un importante grupo familiar, digno de especial consideración en el coeficiente demográfico.

Publicada originalmente en Revista Folklore Nº 74 (2/6/1969)

Chacarereando con Miguel Simón

 

Bajo el quebracho del patio el mate iba y venía como el péndulo de un reloj. También iban y venían los cuentos, los chistes, las nostalgias. Acabábamos de comer unas empanadas en el amplio comedor de la casa y asentábamos la comida con unos verdes. Nora Urdinola, Marcelo Santillán, Los Manseros Santiagueños y Cacho González acompañaban a Folklore en à visita a la casa de una de las familias "musiqueras de Santiago del Estero y la rueda se había agrandado con los hijos y los nietos de don Miguel Simón, uno de los famosos Hermanos Simón.

Pronto la chacarera nos envolvió todos. Don Miguel se animó, pidió su bandoneón y ya estábamos todos acompañando con palmas...

De pronto, se paró la música y se inició una charla sobre la "Apología de la chacarera". Su origen e intérpretes. Como no se ponían de acuerdo, ya que Nora opinaba que la había oído interpretada por primera vez por Eduardo Avila cuando integraba una delegación provincial al Festival de Cosquin y se la creía anónima, don Miguel propuso aclarar y documentar el hecho. Así fue como, entre mate y mate, entre zamba y zamba bailada por Marcelo y Nora, entre chacarera y chacarera matizadas con tortilla al rescoldo, nos enteramos de algunas cosas relatadas por boca de Miguel Simón.

-No hace mucho me escribió don Atahualpa Chavero Yupanqui desde París. Me pedía que cuando fuera al cementerio, le pusiera una flor de ucle a la tumba de mi hermano José, en su nombre. Lo estimaba mucho porque mi hermano tiene muchas obras lindas y auténticas, que a don Ata le gustaban. Además una hermosa amistad nos unió desde muchos años atrás.

Recuerdo cuando estábamos actuando en el Rancho de Atahualpa, en Tucumán llevaba su nombre pero él no se ocupaba de eso. Atahualpa venía todas las noches a comer con nosotros y nos contábamos muchas cosas. Era 1964, más o me- nos. José recitaba en ese lugar la "Apología de la chacarera' que Julio Gerez había escrito entre los años 42 al '45, y que el Dr. Faro -abogado y letrista- había completado y arreglado. Nuestro conjunto había estrenado ese poema en el casino de Termas de Rio Hondo en 1953 y desde entonces lo incluíamos frecuentemente en nuestras presentaciones porque gustaba mucho al público.

Un día Yupanqui le dijo a José que no había dormido en toda la noche pensando en una glosa sobre la vidala que finalmente escribió. para que José la dijera. Es ésta.

Miguel nos acerca entonces un papel ya un poco ajado, don- de leemos, con la letra característica de A. Yupanqui: "Copia para el amigo José Simón. Para que rece la copla cuando se proporcione": firmado: Atahualpa Yupanqui, 21/IX/65.

Es la glosa que hacia el Chucaro en sus espectáculos y que también dice Leocadio Torres. Dice: "Me está quemando en el pecho/la copla de la vidala/y ando solo por el mundo no tengo bombo ni caja. / La vida es todo camino / toda recuerdo y distancia y esta copla consumiendo mi corazón en sus brasas. Allá por sobre los montes la luna redonda pasa ¡Ay si pudiera ayudarme, ay si la luna bajara!/ Si la tuviera en mis brazos / tendría la mejor caja pa tinquiarla despacito mientras suelta la vidala. Para cantarle a Mailin /a Añatuya, a La Banda, / Herrera, Suncho Corral / a Salavina y Barranca y andar por todo Santiago con una luna por caja después perderme en el monte buscando la Salamanca."

Los Hermanos Simón comenzamos diecisiete años antes que Los Hermanos Abalos. Nos iniciamos en el año 35 actuando en el Cine-teatro Renzi y en el 37 inauguramos las pruebas para la radio santiagueña LV11.

Antes actuábamos en el conjunto de Basualdo porque todos los que estábamos con Chazarreta seguimos con él.

Justamente, hablando de Basualdo, me acuerdo que en el casamiento suyo, donde don Andrés Chazarreta era el padrino. Se tocó La López Pereyra, zamba que se hubiese tal vez perdido si fuera porque don Andrés la recopiló y publicó en el año 20. Nadie puede adjudicar la paternidad de esa obra. Y es imperdonable la actitud de los amigos salteños que promovieron todo ese asunto. Esa es una zamba mostrenca, igual que la de Abril. Tengo mis razones para decirlo porque viví muchos años en Salta y Jujuy. El Payo Solá murió prácticamente en mis brazos, así que miren si tengo también mis raíces extendidas hasta allá.

No sólo hemos recorrido todos. Los escenarios del país con el conjunto, sino que todo el país viene a mi casa. Ahora por ejemplo, los que estamos, somos casi una convención de provincias. Los Manseros dicen que me van a dedicar una foto para ponerla en la puerta pa' que no entren los gatos. Aunque gatos les dicen a los tucumanos, ¿no?

-Bueno, gatos hay en todas partes...

Una guitarra interrumpe el relato de Miguel Simón. Y todas las voces se unen en la chacarera que tiene Miguel con el Cacho Lobo... Y el canto se llevó los cuentos y los chistes. Ya no pudimos sacarle nada más...

Publicada originalmente en Revista Folklore Nº 288 (diciembre 1978)