El 30 de mayo de 1998, en horas de la madrugada, falleció a la edad de 54 años este personaje bohemio y singular que pobló radios y escenarios con su palabra inspirada e ingeniosa. Se silencia su voz, pero queda en el recuerdo de sus amigos y del público de peñas y festivales su imagen de ser humano recubierto con una coraza impenetrable, inmune a los avatares de la vida, pero con una ocurrencia a flor de labios y animando las reuniones donde invariablemente era el centro de la atención. Se fue Hugo y nos dejó un vacío que vanamente queremos llenar con la evocación de sus bromas y frases que se han convertido en citas legendarias.
ESCRIBE:
OSCAR "CACHÍN" DÍAZ (ESPECIAL)
Difícilmente,
pueda aparecer alguien que atestigüe haber visto de mal humor a Hugo Ocaranza.
Es seguro que no existe ese alguien, en razón de que el querido locutor y
presentador de números folklóricos era toda ocurrencia e ingenio. Un ejemplo,
entre tantos, por ser reciente. Estaba presidiendo una tertulia en el bar HP
Belgrano entre Urquiza y 9 de Julio, cuando me acerqué a saludarlo. Le puse la
mano en el hombro y Ocaranza reaccionó bramando, preanunciando una de sus
salidas con las que buscaba dejarme mal parado públicamente. Y lo logró, cuando
dijo: "Salí, 'Negro', no me toques, que me desafinas...”, porque de
fondo se escuchó una larga risotada de sus amigos contertulios, todos músicos,
cantores o promotores de espectáculos, con los que contaba largas jornadas de
cigarrillos y cafés.
El
dictamen de los médicos dijo que se murió en el Hospital Regional por haber
sufrido dos infartos en la cara anterior de su corazón. Tenía 54 años. Había
enviudado hace dos años, cuando "Pelusa" murió allá lejos, en La
Pampa, rodeada de los cinco varones adolescentes hijos del matrimonio. Pero
Hugo se nos fue de pena. Sus amigos, a los que siempre nos cautivó con ese
sesgo ocurrirte e ingenioso, ni se nos ocurrió jamás escudriñar adentro de los
amigos que quisimos tanto. Por eso, cuando estuvo internado una semana en
terapia intensiva del viejo hospital, recién nos avisamos, por ejemplo, que ni
obra social tenía. Ni él ni su familia.
Hoy
quedan estas líneas para el buen recuerdo. Con la nostalgia del personaje
bohemio y el mejor presentador de números folklóricos que pasó en los últimos
tiempos por Santiago, Buenos Aires, La Pampa; por radio, televisión y
festivales. La gente de Santiago, que es lo que interesa, lo lleva también
adentro de su corazón así, con la pinta siempre impecable y ese don innato de
presentador sin igual, al que aplaudía fervorosamente como a un artista más.
(Foto: Gentileza Diario El Liberal)
Fuente:
Santiago, Guitarra y Copla

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